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Una pintada contra la OTAN en una imagen de archivo

Una pintada contra la OTAN en una imagen de archivo Metrópoli

Opinión

Esperpento de verano

"Durante la Transición Pla se reafirmó: “La izquierda ha hecho siempre lo mismo: su aberración de la realidad del país la mantiene, como siempre, en su ignorancia antediluviana. Hablan mucho, pero no dicen nada"

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Lo predijeron Valle Inclán y su personaje Max Estrella en el esperpento Luces de Bohemia. (“Aquí los puritanos de conducta son los demagogos de la extrema izquierda. Acaso nuevos cristianos, pero todavía sin saberlo”.

Dichos neocristianos se reunieron el pasado fin de semana en Barcelona. Fue en la llamada Cumbre contra la OTAN. En el aquelarre participaron partidos comunistas y otros parias de la tierra. Con presencia de organizaciones conectadas con grupos terroristas.

Cuatro gatos de grupúsculos catalanes como el Partit Comunista del Poble de Catalunya. Plataforma Antirepresiva de Barcelona. Asambleas Catalanas contra el Imperialismo o la Asociación de Cubanos en Catalunya.

Procedentes de la Península Ibérica: Euskal Herria, Nación Andaluza y Esturies (sic.) Juntos y revueltos con Turquía, Líbano, Palestina, Irán… Más allá, Kenia y Yemen.

Cruzaron el charco: Estados Unidos, México, Argentina, Bolivia… De Europa llegaron Córcega, Francia, Letonia, Bielorrusia. Rusia. Ucrania, Serbia… La flor y nata de la extrema izquierda planetaria.

En su mayoría, activistas de países pobres, atrasados y violentos. Con dictadores comunistas exterminan derechos y libertades. Ya dijo Josep Pla que “el socialismo es pobreza y el comunismo, muerte”.

Durante la Transición Pla se reafirmó: “La izquierda ha hecho siempre lo mismo: su aberración de la realidad del país la mantiene, como siempre, en su ignorancia antediluviana. Hablan mucho, pero no dicen nada. [...]”

“Quieren ante todo ganar las elecciones y, una vez sentados en sus poltronas, hacer todo lo contrario de lo que han prometido”. ¿Visto lo visto actualmente, acertó?

En el esperpento de Valle Inclán, el Sepulturero sentencia: “En España el mérito no se premia. Se premia el robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo.”

Por ejemplo, entidades de los comunes, fracasados e irrelevantes, reciben subvenciones millonarias del Ayuntamiento de Barcelona con beneplácito del alcalde socialista.

Más de una decena de chiringuitos presuntamente izquierdistas y progresistas son regados con dinero público. Varios de ellos dedicados al apoyo de Palestina y simpatizantes de Hamás. O el Observatorio Desca de Ada Colau y sus cuarenta demagogos.

Otros beneficiados del viejo comunismo y sus nuevas religiones son entidades que dicen fomentar la paz, la justicia global, el asociacionismo, la economía solidaria, las cooperativas de viviendas, la oenegé de un capitalista dedicado al tráfico de pateras…

“En España el trabajo y la inteligencia siempre se han visto menospreciados”, dice el Preso del esperpento valleinclanesco. “En España es un delito el talento”, añade Don Latino.

Un personaje esperpéntico y nada talentoso de Barcelona es el concejal del Eixample. Vividor profesional del presupuesto público, surgió de las oscuridades del Metro de Barcelona y nada positivo ha aportado a la Ciudad.

Como sus cómplices de secta, culpa de su incompetencia a los medios de comunicación y los señala. Son Metrópoli Abierta y Crónica Global. No perdona que cuando empezó a vivir del cuento y de la quincalla ideológica le llamasen becario.

Como es bueno hacer autocrítica, apodarlo becario fue un involuntario insulto a las becarias y becarios, personas más sobradamente preparadas que el concejal.