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El profesor Alessandro Balducci, en la jornada del AMB, Diálogos 15+15

El profesor Alessandro Balducci, en la jornada del AMB, Diálogos 15+15 AMB

Opinión

Alessandro Balducci y el reto del AMB frente a las ciudades invisibles

"Balducci entiende que, para avanzar, no se trata tanto de poner en pie una nueva gobernanza, como de coordinar mejor los servicios que se prestan al ciudadano, desde arriba, --desde las administraciones-- pero también desde abajo, desde entidades sociales y desde el sector privado"

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Es casi imposible, salvo para algunos privilegiados, que un ciudadano viva, trabaje y pase sus horas de ocio en una misma ciudad. Lo más habitual es desplazarse de un lugar a otro, aunque no haya conciencia de que se vaya cambiando de municipio. Es la realidad del área metropolitana de Barcelona, una gran mancha urbana, un continuo urbano, que ha superado el corsé administrativo.

A ello se enfrentan las grandes ciudades globales, las urbes contemporáneas, que compiten entre ellas por la atracción de talento, pero que deben servir con una mayor atención a sus ciudadanos.

Lo explica de forma clara Alessandro Balducci, profesor titular de Planificación y Políticas Urbanas en el Departamento de Arquitectura y Estudios Urbanos del Politecnico de Milán. Reclama atención sobre las “ciudades invisibles”, las periferias que no gozan de las posibilidades de los grandes núcleos urbanos, pero pagan las consecuencias.

Para Balducci “es urgente evolucionar hacia una gobernanza que abarque la periferia, desatendida debido a los límites administrativos, y hacia una planificación urbana que trascienda los meros beneficios de las empresas privadas”.

Balducci lo señaló en una jornada de debate, el pasado miércoles, organizada por el AMB, en el marco del 15 aniversario de su creación. Con los Diálogos 15+15, el AMB ha querido reflexionar sobre cómo se vivirá en la metrópoli en los próximos 15 años. Y la gran asignatura pendiente que se dibuja es cómo se podrá gobernar un área metropolitana de forma eficaz, con una mayor coordinación entre todos los sectores implicados: administraciones, pero también el sector privado y el tejido social y cooperativo.

La aportación de Balducci fue oportuna. Para el profesor italiano, el AMB es un éxito en comparación con otras realidades metropolitanas en el mundo. En Italia, en su ciudad, Milán, no se ha realizado con la implicación que sí se ha dado en Barcelona.

Balducci entiende que, para avanzar, no se trata tanto de poner en pie una nueva gobernanza, como de coordinar mejor los servicios que se prestan al ciudadano, desde arriba, --desde las administraciones—pero también desde abajo, desde entidades sociales y desde el sector privado.

“No debemos renunciar a todos los procesos de transformación y tampoco confiar en una utopía tecnológica que pueda cumplir el papel de la planificación pública. Los temas urgentes como el cambio climático, la vivienda y la movilidad se deben abordar desde la escala metropolitana y con una combinación de estrategias de arriba abajo, con origen en las instituciones, y de bajo a arriba, impulsadas por grupos locales”, afirmó, en el Espai Mestral del Port Olímpic.

Hay coincidencia en Barcelona sobre esa cuestión. Pero, ¿falta una mayor ambición, y la necesidad de aparcar intereses políticos y personales?

El vicepresidente ejecutivo del AMB, Antoni Balmón, alcalde de Cornellà, insiste en que el trabajo realizado ha sido enorme en estos quince años. Se quiso trabajar de forma discreta, sin pretender sustituir a ningún gobierno –tras la eliminación de la Corporación Metropolitana de Barcelona por parte del gobierno de Jordi Pujol en los años ochenta—con la voluntad de servir a ese ciudadano “invisible” que vive sin tener presente la idea de la frontera administrativa.

Pero respecto a los enormes retos que ahora se han evidenciado, como el cambio climático, la movilidad, la atención a una población inmigrante que se ha centrado en la economía del cuidado --en el hogar, hacia los más mayores-- o la vivienda, --en esas ciudades invisibles o periféricas-- hace falta algo más, un AMB vigoroso, respetado y con capacidad de mando.

Los colores políticos hoy no parecen que sean un problema, al margen de la irrupción de partidos extremistas que lo puedan complicar todo un poco más.

La prueba de ello es que en la clausura de la jornada del AMB, el vicepresidente del área de políticas urbanísticas y espacios naturales, Damià Calvet, se expresó con meridiana claridad. Calvet, representante último –o casi—de lo que fue Convergència Democràtica, el partido responsable de la eliminación de la Corporación Metropolitana, señaló que el nuevo organismo –pactado hace quince años en gran medida por el propio Balmón y el alcalde de Barcelona en aquel momento, Xavier Trias—ha resultado muy positivo, con una reivindicación cerrada tanto del territorio metropolitano como de la administración supramunicipal.

Y sobre la metrópolis de Barcelona constató que es “la máxima creadora de la capacidad de progreso y de democracia, capaz de liderar no sólo a nivel catalán, sino también a nivel europeo”.

Falta ahora, por tanto, y de cara a esos próximos 15 años, mucha más ambición, con la gobernanza que sea necesaria para alcanzar determinados objetivos, y el más importante es que el ciudadano de la periferia no pierda oportunidades y no se vea marginado en beneficio de ese gran centro poderoso en el que se ha convertido la ciudad de Barcelona.