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Un agente de los mossos cacheando a un identificado durante el 'Pla Kanpai' en Badalona

Un agente de los mossos cacheando a un identificado durante el 'Pla Kanpai' en Badalona ÒSCAR GIL

Opinión

La —buena— salud de Kanpai

Publicada

Las estadísticas son estadísticas y la percepción es la percepción. Esta frase, digna del mejor Rajoy con su “los españoles son muy españoles” y su estelar “créame, un plato es un plato y un vaso es un vaso”, marca la actualidad política en relación con un tema que preocupa y mucho a los barceloneses: la inseguridad.

¿Barcelona es hoy más segura que el año pasado? Sí, con rotundidad. La criminalidad baja casi un 10% en el primer semestre de este año y los incidentes con armas de fuego bajan, ni más ni menos, un 5,6%. Por si fuera poco, los delitos relacionados con la multirreincidencia han bajado un 15,9% y se han identificado más de 2.000 delincuentes reincidentes.

Los Mossos han intervenido 179 armas de fuego y la presión policial ha hecho huir de la ciudad a otros 2.000 delincuentes que no solo dejan Barcelona, sino que abandonan Catalunya porque la acción de los Mossos, el plan Kanpai, está funcionando más allá de los límites de la Gran Barcelona.

¿Los ciudadanos tienen percepción de inseguridad? Sí, también con rotundidad. Las razones hay que buscarlas en lo mediático de las acciones más violentas que vienen de la mano del narcotráfico y las guerras de bandas por hacerse con el control de la producción y del territorio.

Un asesinato en Balmes, en la Zona Franca o en el Parque de la Pegaso tienen una gran repercusión en los medios de comunicación, y todavía más si los tirones, robos de relojes, y acoso y derribo a turistas disminuyen su presencia en las televisiones de acuerdo a una presión policial que los deja en fuera de juego y unos juicios rápidos que los dejan, además, con el culo al aire.

Y no olvidemos las redes sociales. Cualquier hecho delictivo o incluso una pelea tiene una amplia repercusión porque ahora todos, con un móvil, somos emisores de información. El impacto puede considerarse desmesurado, porque muchas situaciones son habituales, pero es un reflejo de la realidad actual. Guste o no.

Núria Parlon y Jaume Collboni dirigiendo Mossos y Guardia Urbana, están ganando el relato a las estadísticas, que no es poco, pero todavía tienen una asignatura pendiente: la percepción.

También la Delegación del Gobierno, con Carlos Prieto —ahora de baja por paternidad— al frente, tiene su papel y la colaboración policial, el triplete Mossos, Guardia Civil y Policía Nacional, ha funcionado sacando de las calles y del país a 126 delincuentes.

La preocupación ciudadana viene marcada, sin duda, por la repercusión mediática de los nueve homicidios que se han cometido en la ciudad durante los primeros seis meses del 2026, que han disparado los asesinatos en las estadísticas y suponen una subida del 80%.

No somos un caso aislado. Este tipo de delitos en Madrid son muy similares, registrando ocho asesinatos este año, y como Barcelona son ciudades mucho más seguras que París, Marsella, Liverpool, Grenoble, Milán, Niza, Dublín, Birmingham, Nápoles, Londres, Manchester, Atenas o Bruselas.

No hemos de mirarnos el ombligo, pero hacen bien las autoridades en aplicarse para superar las nuevas situaciones. Ha cambiado la naturaleza de los incidentes y de los crímenes. El narcotráfico se ha instalado en Barcelona.

No somos, insisto, una anomalía en Europa, pero el clima que favorece el cultivo de marihuana y la masificación conforma un caldo de cultivo para esos florecientes negocios que se defienden con uñas y dientes.

Kanpai ha funcionado, pero también debe evolucionar con un objetivo: ganar la batalla a la percepción y, de paso, a los agitadores que juegan con los sentimientos para utilizarlos contra el diferente y para convertir una situación bastante positiva en el nuevo apocalipsis.