Xavier Aldekoa ( Barcelona, 1981) visitó África por primera vez con 20 años y en 2009 se estableció en Johannesburgo, desde donde cubre el continente africano para distintos medios. Co-fundador de la revista 5W, presenta ahora su segundo libro, Hijos del Nilo (Península), en el que recorre el río para explicar historias de los cinco países que atraviesa.

¿Qué pretende explicar en este libro?

La historia de personas que, a través de ellas, nos sirvan para viajar por la orilla del río, los pueblos, las culturas, las tradiciones, analizar qué pasa y por qué pasa y qué responsabilidad tenemos a través de un Nilo con una historia fascinante, de ahora y de antes.

¿En qué se diferencian las historias de este libro de las que publica en prensa?

La diferencia principal es la pausa. La pausa que le dedicas a las historias y la pausa que le dedicas a escribirlas. Pero al final yo creo que las dos cosas son periodismo. Hay una diferencia de longitud lógica y visualmente es más largo un libro que un artículo. La esencia, probablemente, es la misma, pero esta pausa en la elaboración, en escuchar más días, más extensión para explicarlas y más tiempo para escribirlas, supongo que se refleja en el resultado final.

¿Cómo ha cambiado África desde que fue por primera vez?

Depende de los países, porque si pienso en Sudan del Sur, en la primera vez que fui en 2011, cuando hicieron el referéndum y luego se independizaron, diría que de manera radical, porque en ese momento todo era ilusión y ahora es guerra. Otros países están yendo a mejor, como Sudáfrica, donde se ve mejora, no sólo la evidente desde el fin del Apartheid, sinó la transición que hicieron a ser el primer país africano en acoger un mundial de futbol, la muerte de Mandela, los avances económicos que está viviendo el país.

Senegal es una buena noticia política, porque evitaron que el presidente se hiciera eterno, o Gambia, donde hace poco echaron a un dictador. Pienso ahora en el ébola, que cuando llegue no estaba, no había existido una crisis tan grande. Los cambios son muy grandes, pero también muy diversos, como el continente.

Xavier Aldekoa y su nuevo libro, Hijos del Nilo / DANIEL MORALES



¿El libro está formado por 25 historias, cuál le ha costado más escribir?

No tengo ninguna en particular. Me preocupa mucho el equilibrio en la intensidad, que las cosas que explico sirvan como camino para explicar otras cosas. Que haya historias, análisis o explicaciones que estén un poco detrás de la historia principal. Intento que todas las historias, sean buenas, positivas, negativas o curiosas, sirvan para tener como transfondo, no sólo un mensaje, sino una explicación o un análisis de qué pasa y por qué pasa.

Antes ha mencionado que quiere explicar la responsabilidad que tenemos. ¿Qué responsabilidad tenemos en estas historias?

Me dirijo a un lector occidental que entiendo que la realidad la percibe de una manera. La responsabilidad es evidente desde el momento en que hablamos de un continente que fue esquilmado, que hubo un proceso de exclavitud enorme y terrible y luego una Guerra Fría, que se jugó en territorio africano, una colonización muy dura y que después con los gobernantes africanos, que tienen su responsabilidad con la corrupción y demás, también se les influyó para que fueran a favor de sus intereses. Por tanto, no se puede entender África sin este pasado lleno de cicatrices, de las cuales, no de todas, pero si de muchas tenemos una parte importante de culpa.

La responsabilidad es evidente desde el momento en que hablamos de un continente que fue esquilmado

¿Cuándo ha preparado las historias del libro, mientras estaba sobre el terreno trabajando como corresponsal o ha ido de propio?

Este libro se nutre de una docena de viajes a la zona del río, pero el año pasado, desde enero a noviembre, hice todo el río, desde las fuentes hasta la desembocadura, tanto del Nilo Blanco como del Nilo Azul, por los cinco países. Como soy corresponsal de La Vanguardia, también iba publicando reportajes de actualidad. Al final, soy freelance y no puedo dejar mi trabajo de lado para hacer el libro, pero en este caso si que se complementa bastante.

A lo que quería llegar es: ¿cómo decide qué historia publica en prensa y cuál guarda para el libro?

A veces la historia puede servir para las dos. A veces es una cuestión del equilibrio de la intensidad del capítulo o reportaje. Lo que decía antes, se hace necesario explicar la historia como vehículo para explicar otras cosas. El dolor por el dolor o el drama por el drama, me parecen pornografía del dolor o del drama. Ha de tener un objetivo y te basas en la longitud, en el reportaje que quieres hacer. Puede depender de las historias que seleccionas, pero ya digo que a veces pueden coincidir. Me interesa explicar quién hay detrás de estas heridas. Esta sería otra diferencia entre libro y prensa. Intentar que la gente trascienda de su trauma, de su dolor, y sean una persona en la que nos podamos sentir reflejados.

¿Tiene algún otro libro en proyección?

Estoy contento porque la editorial confía bastante. Muy contento también por la acogida del público. Me acaban de decir que ya han enviado a imprimir la tercera edición y no hace ni 15 días que ha salido. De verdad, estamos bastante flipados y contentos. Respecto a los próximos libros, como los ríos son líneas de vida y nos sirven de vehículo para descubrir historias de gente, mi intención es hacer lo mismo en el Congo y el Níger. Es un proyecto que me gustaría completar en los próximos años.

Noticias relacionadas