Estación de metro de Trinitat Nova (L4)

Estación de metro de Trinitat Nova (L4) TMB

Sant Andreu

Ni Clot ni Congrés: el barrio de Barcelona donde llegará la L4 del metro con una inversión de casi 300 millones

La prolongación de la línea amarilla será la columna vertebral de un megaproyecto histórico que inyectará 260 millones de euros hasta 2031 para crear el parque más grande de la ciudad, más de 11.300 viviendas y un nodo intermodal sin precedentes

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Barcelona se prepara para culminar la transformación urbanística más ambiciosa de su historia contemporánea, y el subsuelo será el encargado de bombear vida a este nuevo epicentro.

Recientemente, el alcalde Jaume Collboni y el conseller de Presidència, Albert Dalmau, certificaron en una Comisión Mixta el compromiso de adjudicar el proyecto ejecutivo de esta infraestructura antes de que termine el año.

Este avance ferroviario no es una obra aislada, sino la pieza maestra que vertebrará un barrio llamado a liderar el futuro de la capital catalana.

El motor de una metamorfosis urbana sin precedentes

La llegada de la línea amarilla a esta zona cobra todo su sentido al enmarcarse en la inyección de 260 millones de euros que las administraciones destinarán hasta 2031 para transformar radicalmente el entorno de La Sagrera.

Render de la futura estación de La Sagrera

Render de la futura estación de La Sagrera Cedida a Metrópoli

En la superficie, la histórica barrera de las vías dejará paso a la construcción de más de 11.300 nuevas viviendas, de las cuales prácticamente la mitad, un 48,8%, gozarán de algún tipo de protección oficial para garantizar el derecho de los vecinos a quedarse en la ciudad.

Todo este inmenso complejo residencial respirará gracias a un pulmón verde de 36 hectáreas, que se convertirá en el parque más grande de Barcelona, diseñado para coser la cicatriz urbana y conectar de forma natural los barrios adyacentes hasta el río Besòs.

Además, el plan contempla la dotación de servicios esenciales, levantando nuevas guarderías, escuelas, institutos, centros deportivos y ambulatorios (CAP) para dar respuesta al previsible aumento demográfico.

Tres paradas clave y un túnel de 375 millones

Bajo este nuevo gran lienzo urbano discurrirá la esperada ampliación de la L4.

El proyecto de movilidad, que arrastra una inversión global estimada en 375 millones de euros, sumará tres kilómetros de longitud a la red, incluyendo la perforación de 2,3 kilómetros de túneles de nueva creación.

Imagen de archivo de la parada de Verdaguer en la L4 del metro de Barcelona / EUROPA PRESS

Imagen de archivo de la parada de Verdaguer en la L4 del metro de Barcelona / EUROPA PRESS

La línea extenderá sus tentáculos desde su actual final en La Pau para inaugurar tres nuevas estaciones: Santander, que dará servicio al área residencial del sur del Triángulo Ferroviario; Sagrera-TAV, situada bajo el área de máximo desarrollo comercial; y la parada definitiva de La Sagrera.

Juntas, estas infraestructuras redefinirán por completo la accesibilidad de una zona que durante décadas ha sufrido el aislamiento derivado de las infraestructuras ferroviarias en superficie.

Un nudo de transportes a la altura de plaza Catalunya

El objetivo final de esta sinergia entre urbanismo y movilidad es convertir la futura estación de La Sagrera Alta Velocitat en un nodo de transporte imbatible.

Una vez completado el proyecto, los miles de usuarios que transiten por este intercambiador subterráneo podrán enlazar de forma inmediata con las líneas L4, L9 y L10 del metro, además de conectar con las arterias L1 y L5 en las inmediaciones.

A este despliegue metropolitano se sumará la integración total con las líneas R1, R2, R4 y R11 de Rodalies, culminando con el acceso directo a la red de Alta Velocidad.

Los expertos en planificación urbana coinciden en que el volumen de pasajeros y la conectividad de este nuevo ecosistema ferroviario solo serán comparables al incesante trasiego que experimenta cada día la céntrica plaza de Catalunya.