La calle Balmes es una de las arterias más transitadas y con más tendencia al colapso de Barcelona. Por eso, durante varias legislaturas se han llevado a cabo remodelaciones para descongestionar el tráfico. La primera la empezó Xavier Trias, luego cogió el relevo Jordi Hereu y, más adelante, volvió a quedarse con el testigo Xavier Trias. El tramo que afronta ahora la alcaldesa Ada Colau ha causado revuelo entre los vecinos debido a algunos cambios sustanciales. Tal como propone el Ayuntamiento, una parte de Balmes tendrá un único sentido de circulación. Pánico, caos, bocinazos.

Esta remodelación –que afectará la zona entre la plaza Molina y la plaza Folguera– implicará ampliar aceras, mejorar la iluminación, incorporar vegetación y reducir el número de carriles para los vehículos privados. No obstante, a diferencia de otras grandes calles, no dispondrá de vial para bicis. Tan paradójico como cierto.

La novedad que ha provocado más polémica entre los vecinos ha sido el sentido  único de circulación ascendiente –dirección montaña– en el tramo comprendido entre la plaza Molina y la ronda General Mitre.

QUEJAS POR EL ÚNICO CARRIL DE BAJADA

Las quejas se centran, sobre todo, en este único carril de bajada que solo podrán usar los buses, taxis y los vecinos que tengan garajes en el mencionado tramo. Actualmente, este tramo de la calle Balmes cuenta con dos carriles de bajada, tres de subida y otro multiservicios para aparcamiento de motos y conte­nedores.

Según justifica el consistorio a través de un plan urbanístico, existen otras calles del entorno para realizar la bajada hacia el centro de la ciudad. Por su parte, el regidor presidente del distrito de Sarrià-Sant Gervasi Jordi Martí del PDeCat, ha pedido al regidor del distrito Jaume Asens, que “dé respuesta a las alegaciones al proyecto hechas por los vecinos y también a las más de 500 firmas recogidas por los vecinos en protesta por el actual diseño de movilidad”.

Las obras cuentan con un presupuesto de 8,7 millones de euros, pero aún no hay fechas concretas para empezar. En teoría, se iniciarán antes de las elecciones municipales de mayo de 2019, después de las obras en la avenida Príncep d'Astúries que empezaron a finales de marzo y durarán un año.

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