La Policía Nacional ha detenido en Zaragoza a uno de los protagonistas de 'Ciutat Morta', Rodrigo Lanza, acusado del asesinato de un hombre tras una discusión en un bar originada porque la víctima vestía unos tirantes con los colores de la bandera española.

Lanza fue condenado en 2006 por dejar tetrapléjico a un agente de la Guàrdia Urbana en Barcelona, un caso que despertó mucha polémica y sobre el cual el documental 'Ciutat Morta. Crónica del caso 4F' puso en tela de juicio si la condena era fruto de un montaje policial.

Rodrigo Lanza fue arrestado este lunes por su supuesta implicación en una agresión registrada el pasado viernes, 8 de diciembre, en la zaragozana calle Antonio Agustí, en la zona de Heroísmo, según han informado a Europa Press fuentes conocedoras de la investigación.

El agredido, V.L., de 53 años, ha fallecido en la UCI del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza, donde ha permanecido ingresado en estado de coma después de que hace unos días recibiera una paliza tras salir de una discoteca, después de ser increpado por llevar unos tirantes con los colores de la bandera de España.

La víctima era miembro de una banda de moteros zaragonza, los Templarios, y simpatizante de la Legión, según un amigo suyo con el que ha hablado El Periódico de Aragón. En cambio, desde su cuenta de Facebook la Falange le ha reconocido como uno de sus miembros desde 1980 y como legionario.

ÉXITO DE CIUTAT MORTA

Rodrigo Andrés Lanza Huidobro, de origen chileno aunque nacionalizado español, es un conocido antisistema relacionado con el movimiento 'okupa' que adquirió notoriedad al ser condenado por los incidentes registrados en 2006 en Barcelona.

En concreto, los hechos ocurrieron el 4 de febrero de 2006 en la calle Sant Pere més Baix de Barcelona cuando un agente de la Guàrdia Urbana recibió una pedrada que le dejó tetrapléjico. En el juicio por el que fue condenado le defendió el actual regidor del Ayuntamiento de Barcelona Jaume Asens.

La agresión se produjo en el marco de los altercados registrados durante una fiesta 'okupa' ilegal que se celebraba en un inmueble del casco antiguo con más de mil asistentes, que adquirió notoriedad con el documental 'Ciutat Morta. Crónica del caso 4F', cuya emisión en TV3 logró unos altos índices de audiencia y una gran repercusión pública, aunque la justicia se negó a reabrir el caso.

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