Un total de 80 personas han sido detenidas, 61 de ellas en España, por pertenecer a una organización criminal que habría estafado a más de 1.000 personas en todo el mundo a través del método de las cartas nigerianas.

La Policía Nacional ha detenido a estas 61 personas en las provincias de Barcelona, Madrid, Málaga y Santander en una operación desarrollada de forma conjunta con Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria y Europol. Además fueron detenidas 16 personas en Portugal y tres en Reino Unido.

MÁS DE 500.000 DÓLARES

La operación se ha realizado a través de 53 registros simultáneos en los que se han intervenido más de 500.000 dólares, 30.000 euros, 200 terminales telefónicos, ordenadores y vehículos.

En una nota de prensa, la Policía Nacional ha explicado que los investigadores estiman que la organización logró estafar a más de 1.000 víctimas, principalmente a personas mayores con residencia en EE.UU., y que se trata de una de las mayores organizaciones criminales dedicadas a esta modalidad delictiva.

Un coche de la Policía Nacional en Barcelona

VÍCTIMAS DE EDAD AVANZADA

La organización encargaba a una copistería la impresión masiva de unas cartas simulando premios de lotería o de otro tipo así como herencias de familiares no reclamadas. Se imprimían de dos maneras, bien con el nombre y apellidos de las víctimas, o bien de manera generalizada y después adquirirían las etiquetas individualizadas con los datos personales y dirección para colocarlas en los sobres.

Las víctimas, siempre personas de edad avanzada y jubiladas, contactaban con el teléfono que figuraba en las cartas, desde donde les realizaban un pequeño cuestionario para conocer su poder adquisitivo, engañándolas hasta que creían que habían sido las agraciadas. Les informaban que para poder reclamar el premio debían abonar una cantidad inicial en concepto de tasas e impuestos burocráticos llegando los afectados a desembolsar entre 1.000 y 30.000 euros.

"MULAS"

La organización tenía un sistema de ocultación del beneficio que consistía en ordenar a sus víctimas que remitiesen el supuesto pago de las tasas mediante transferencia a otra posible víctima. A ésta le hacían creer que se le prestaba para que pudiera completar su pago. Así, extraía el dinero prestado y, junto a lo que ella podía reunir, lo enviaba en metálico a un tercero, también víctima, que lo remitía a su vez a un miembro de la organización en España siendo éste el destinatario final. El dinero iba oculto en revistas o catálogos que fueron interceptados por el Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria, gracias a sus controles y alertas de movimientos de la paquetería en las aduanas.

Una vez tenían en su poder el dinero, lo enviaban a su país de origen a través de personas del entramado dedicadas a viajar, conocidas como "mulas" escondiéndolo en el equipaje o en tarjetas monedero.

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