Muchos voluntarios de los JJOO de Barcelona 92 vivieron el evento con especial ilusión. Su compromiso con la ciudad fue tal que asumieron como responsabilidad propia el éxito de un evento que finalmente triunfó. Hicieron amistades para toda la vida, matrimonios -también se rompió alguno- o compartieron momentos inolvidables con otros voluntarios.

Pero como todo en esta vida, los Juegos llegaron a su fin y algunos voluntarios buscaron la manera de mantener viva la llama de sus JJOO. Entre los que colaboraron en el Aeropuerto de Barcelona, gestionando las acreditaciones para algunos asistentes VIP, surgió la idea de reunirse cada año, el 25 de julio, debajo del pebetero de Montjuïc. Empezaron siendo pocos, pero poco a poco se han ido sumando otros voluntarios -suelen ser entre 5 y 15 personas- que han conocido la iniciativa y que comparten la nostalgia por un evento que cambió la ciudad de Barcelona y del que se sienten, con pleno derecho, partícipes.

Antorchas olímpicas expuestas / P. A.



Una de las fijas en estas reuniones, Isabel, hace cada año un pastel con algún motivo olímpico que comparte con sus amigos voluntarios. Otros llevan cava. Todos aportan algo para pasar la tarde juntos rememorando anécdotas. Gemma Mengual o Joan Clos -el exalcalde, por casualidad- han probado el pastel.

EXPOSICIÓN DE RECUERDOS

Coincidiendo con el 25 aniversario de los JJOO de Barcelona 92, ellos también han querido aportar su granito de arena en la celebración de la efeméride y han organizado una exposición con los recuerdos que conservan o que han ido adquiriendo a lo largo de estos años. Entre ellos destacan dos antorchas -una olímpica y otra paralímpica-, uniformes oficiales, Cobis, sellos.. hasta 600 artículos de toda índole.

Decorado de la ceremonia de inauguración de los JJOO cedida por Lluís Bassat a la exposición / P. A.



También disponen de vitrinas vacías, guardadas en otra habitación de la sala, esperando la cesión de nuevos artículos privados. Durante la visita de Metrópoli Abierta a la exposición, una voluntaria de vela ofrecía a los responsables llevar su atuendo oficial. Lluís Bassat ha cedido dos obras que se utilizaron en las ceremonias de inauguración y clausura, en los que su empresa de publicidad participó.

Los voluntarios se turnan durante los días que dura la exposición para vigilar y guiar a los visitantes. Este lunes les tocaba el turno a un matrimonio que se implicó de manera especial en los Juegos, Antonio y Felipa. Ella viste con la misma indumentaria que llevó durante los JJOO, hasta las zapatillas y los pendientes oficiales. Son unos entusiastas de Barcelona92. Cada verano interrumpen sus vacaciones en Mallorca para asistir a la quedada debajo del pebetero. En su memoria guardan un sinfín de imágenes de los Juegos Olímpicos.

Felipa posa con sus acreditaciones de voluntaria y la ropa oficial que vistió en Barcelona 92 / P. A.



Antonio y Felipa, al igual que otros participantes en la muestra, son miembros también en Voluntaris 2000, una organización sin ánimo de lucro que nació a raíz de los JJOO de Barcelona y que promueve el tejido asociativo de la ciudad. Los Juegos les enseñaron el mundo del voluntariado que desde entones no han abandonado. Porque los Juegos de Barcelona contaron con una participación inusitada de voluntarios: 35.000 en los Juegos Olímpicos y 15.000 en los Paralímpicos.

La exposición se encuentra en la plaza Sant Jaume, en una sala cedida por la Generalitat de Catalunya. Desde el Ayuntamiento se han ofrecido a pagar el alquiler de las vitrinas, que los voluntarios habían sufragado con dinero de su propio bolsillo. Cuando acabe la exposición, que se puede visitar hasta el próximo 25 de julio, harán cuentas y seguramente deberán asumir parte del coste, pero les es igual, porque para ellos los Juegos fueron una experiencia vital única y que quieren recordar y compartir con el resto de vecinos de Barcelona.

Exterior de la exposición de los recuerdos de los voluntarios de Barcelona 92 / P. A.



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