Los coleccionistas son gente de una pasta especial. Da igual lo que coleccionen: libros, tazas, rocas, sellos o monedas. Su afición les llena horas, les divierte, les aísla del mundo y les permite ser ellos mismos. Por ello, cuando se habla con un coleccionista es complicado asimilar toda la información que intenta ofrecer, pero una cosa dejan clara: conforme su colección va creciendo, se vuelven cada vez más exigentes.

Gabriel Martínez es un aficionado, muy aficionado, del RCD Espanyol. Lo es desde niño. Lo vivió en su casa desde pequeño, cuando su abuelo, su padre o alguno de sus tíos, le llevaba al desaparecido campo de Sarriá. Pero por aquel entonces no le había entrado el gusanillo del coleccionista.

Una típica matrioska rusa formada por jugadores del club / CR

Su pasión tuvo dos momentos claves. "Una vez mi padre se puso muy enfermo. Y  juré que si salía adelante, iría andando a Montserrat. Cuando se curó, con unos amigos andamos toda la noche hasta llegar arriba. Una vez allí, vi en la tienda de souvenirs una esparteña y la compré. Pasados unos años, le conté a mi hija la historia y ella me animó a seguir coleccionando cosas. Y así empezó todo. No fue una cosa premeditada, simplemente surgió y me envolvió". La esparteña sigue intacta en el pequeño museo que Gabriel tiene instalado en su barrio de toda la vida, el Carmelo.

Su colección fue creciendo con el tiempo. Idas y venidas a los mercados de los Encantes o de San Antonio, búsquedas por internet, regalos de amigos y aficionados. La colección se ha ampliadoo y actualmente supera con creces las mil piezas, aunque los métodos de búsqueda han variado. "Antes ibas por los mercados y encontrabas algunas cosas. Ahora prácticamente ya no se localizan cosas de interés y, además, en este mundillo hay bastante competencia. Ahora las cosas que valen la pena se suelen encontrar por internet, en subastas, aunque las pujas suelen subir bastante y llegan a precios abusivos. Incluso en los encantes los vendedores ya saben que piezas son realmente valiosas y cuáles no, y suben los precios".

Periódico de 1929, cuando el Espanyol le ganó al Real Madrid una final / CR

MÁS EXIGENCIA

Gabriel ha invertido muchas horas y dinero en su pasión. "Menos mal que gracias a la familia tengo un sitio decente en el que tener las cosas guardadas. Cuando salgo de trabajar, vengo y disfruto. Intento tenerlo todo ordenado y poco a poco voy clasificando las cosas que aún me faltan por ordenar".

El paso del tiempo le ha hecho más exigente y más prudente. Conoce al dedillo el valor de cada pieza y no está dispuesto a pagar más de lo que vale. "Ahora ya no busco nada en concreto. Voy indagando, pregunto precios, entro en subastas, pero si veo que la cosa se desmadra, me salgo. No voy a dejar que nadie abuse de mis sentimientos".

Sus preferencias se decanta ahora por piezas más antiguas, las más difíciles de localizar. "Prefiero buscar cosas de los años 60 o anteriores, que son más difíciles de encontrar y que producen más satisfacción. Tengo una colección de cromos de los años 40 que no había manera de acabarla. Y cuando localicé el último cromo que me faltaba tuve una enorme satisfacción".

Imagen del mítico portero españolista, Ricardo Zamora / CR

ZAMORA, LA EXTRELLA

Aunque hay algunas piezas realmente extraordinarias, Gabriel le tiene especial cariño a una del mítico guardameta Ricardo Zamora. "Es una pequeña escultura de barro del portero, que logré comprar a buen pecio. Para mi es maravillosa. Y tengo muchas otras piezas que hacen referencia a Zamora. Posters, revistas, fotos, cromos, hay muchas cosas de él, y a algunas les tengo un cariño especial. Tengo una postal manuscrita que Zamora le envió a Pere Gibert, que fue su descubridor y maestro, desde París, donde estaba de vacaciones".

Otra pieza especial para él es la que le trajo un buen amigo cuando viajó con el equipo para la disputa de un partido en la República Checa. "Es una muñeca rusa matrioska que compró allí, compuesta por varios jugadores de aquel Espanyol. Están las figuras de De la Peña, Tamudo, Kameni, Pochetino y Luis García"

Además de figuras, fotos, cuadernillos, banderines, camisetas, cuadros y pines, Gabriel posee algunos diarios de principios y mediados del siglo pasado de enorme valor histórico, y no solo por las crónicas deportivas del Espanyol, las que a él más le interesan. "Guardo un periódico de cuando el Espanyol le ganó la final de Copa al Real Madrid en Valencia en 1929. La llamaron la final del agua porque cayó un aguacero y el campo estaba prácticamente inundado. También tengo una entrada de aquel partido, pero está en el Museo del Espanyol".

La esparteña con la que Gabriel emoezó su colección / CR

OBJETOS CEDIDOS

Su relación con el club blanquiazul empezó hace algún tiempo. En el club tuvieron constancia de la afición de Gabriel y se pusieron en contacto con él. "Me llamaron, vinieron a ver lo que tenía y empezamos a colaborar. Nos reunimos periódicamente junto a otros españolistas y cada uno colabora con el club como puede. Yo tengo algunos objetos cedidos, pero yo soy coleccionista, no historiador".

Gabriel reconoce que prácticamente de todos los objetos que ha comprado tiene anotada la fecha y el coste y muestra con orgullo algunas de las piezas históricas que más ilusión le hacen, como un póster de Zamora de la revista argentina El Gráfico, unos periódicos de la primera década del siglo XX en los que dan noticias del club, una camiseta de la sección de baloncesto que existió hace unos años, algunos pines en los que el escudo del Espanyol aparece sin la corona real, un banderín conmemorativo de un partido de la Copa de la UEFA ante el Feyenoord, el menú original de la comida con la que clun celebró su 50 aniversario firmado por todos los jugadores que formaban la plantilla...

Echar una mirada al Museo supone hacer un recorrido por la historia del Espanyol de manos de un aficionado y coleccionista que empezó su camino con una promesa y que, para cuando lo acabe, solo tiene un deseo: "Si algún día me canso de esto, que no creo que pase, no sé lo que haré. Pero lo que no quiero es que todo esto aparezca en los Encantes".

Camiseta del equipo de baloncesto del club de los años 80 / CR

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