En un encantador rincón, allí donde convergen la avenida Diagonal y el inicio de la calle Còrsega, un muchacho sujeta una rana que, con la boca muy abierta por la presión de la joven mano, intenta inútilmente librarse de su captor. Lo tiene claro con ese pilluelo de pantalones cortos y sombrero de paja, estirado sobre el pecho para alcanzar a su presa. Tan concentrado está en la faena, que ha abandonado a sus suerte el capazo de palma o esparto donde guardaba el resto de ejemplares, que ahora aprovechan la ocasión para escabullirse.

Es conocida como la Font de la Granota y es de estilo naturalista, tan  realista en la anatomía y tan dinámico en la expresión, que casi se puede oír a las ranas croar. Fue inaugurada en 1912, como parte de un programa municipal para embellecer el Eixample con fuentes de agua que, además de útiles, fueran decorativas. Para hacerlo posible, se contrató a importantes artistas del momento. Uno de ellos fue Josep Campeny, escultor igualadino, que había estudiado en la Llotja, la prestigiosa escuela de bellas artes de Barcelona, y que realizó esta y otras dos fuentes conocidas para la ocasión: la del Trinxa, en la calle Pelai con la ronda de la Universitat, y la del Noi dels Cántirs, en la Plaza Urquinaona.

La figura de la rana en la fuente / INMA SANTOS 

RESTAURADA EN 2019

Como sus dos hermanas, la Font de la Granota está elaborada en bronce y tiene un pedestal de piedra de Montjuïc sobre el que se sitúa la escultura de un niño, que destaca por su gran realismo. El pie de la fuente, muy trabajado, presenta un relieve que recrea la vegetación de un estanque con juncos y otras plantas. En la pila del agua, está tallada una de las dos versiones del escudo de Barcelona que se hizo oficial en el siglo XIX, aunque sin la corona real ni el murciélago. La boca de la pobre rana, totalmente abierta, por la fuerza con la que el niño la sujeta sirve como surtidor por el que sale el agua. Pero, ojo, que tiene truco: el botón está camuflado en uno de los laterales del bloque de piedra que forma el cuerpo de la fuente.

Ahí donde la veis, esta fuente es una superviviente. Y no me refiero al hecho de haberle ganado la partida al tiempo hasta superar los 110 años. En 2009 la fuente sufrió un aparatoso accidente, al ser arrollada por un camión, pero meses después fue restaurada y se recuperaron elementos decorativos que se habían perdido.

El dato: La Font de la Granota de Barcelona tiene una hermana menor. Sí, está en la rambla de Igualada, ciudad natal de Campeny. Es una copia realizada por Josep Renom i Costa, pero con un pie más sencillo y con la figura del niño de hierro colado y pintada para imitar el bronce.

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