El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, acaba de nombrar como nuevo jefe superior de Policía de Catalunya al comisario Manuel Rodríguez. La decisión ha dejado boquiabierta a la mayor parte de la plantilla del cuerpo Nacional de Policía en Barcelona, ya que el nuevo jefe máximo jamás había tenido contacto con Catalunya, una comunidad con características propias y con problemas específicos derivados de la alta tensión política, que convierten al nuevo comisario en la diana de los sectores más intransigentes del independentismo.

La carrera de Rodríguez se desarrolló principalmente en Madrid. Desde que ingresó en el cuerpo en 1983 pasó primero por el País Vasco, donde fue destinado a la Brigada de Policía Judicial y más tarde recaló en la capital española hasta la actualidad. El curriculum policial del ministerio incluye su paso por la subdirección general operativa y el grupo operativo en el transporte, que se conoce como Brigada Móvil. En 2005 fue ascendido a inspector jefe y nombrado jefe de sección de Subsuelo y Protección Animal, hasta que en 2008 pasó a la Comisaría Especial de la Casa del Rey. En 2011, se le encomendó la jefatura de la sección de Seguridad Ciudadana en el aeropuerto de Barajas y en 2017, tras su ascenso a comisario, se hizo cargo de la oficina de despacho del director general de la Policía. Desde el año pasado era el jefe de la Brigada de Seguridad Ciudadana de Madrid.

UN AUTÉNTICO DESCONOCIDO

Con este curriculum, sus colegas de Catalunya consideran que “es lo que se conoce como un ‘policía de moqueta’, es decir, que pasó por muchos cargos en la estructura del Ministerio del Interior”. La mayoría de esos cargos no comportan acción de calle, como una brigada de información o de investigación. “El que sea de moqueta no desmerece la valía de nadie. Únicamente define la trayectoria del policía. Lo cierto es que sus cargos no conllevaban labores de lo que se conoce como investigación”, explica un comisario en activo con mando en Barcelona. Esta fuente resalta que el nombramiento de alguien con este perfil como jefe superior de Catalunya puede deberse a que su estancia en esta comunidad no será muy larga. “Normalmente, se procede a adjudicar un cargo de estas características a una persona sin relación con su destino cuando se quiere armar un curriculum. El paso por Barcelona le puede servir, así, para dentro de un periodo de tiempo no demasiado largo, ser nombrado uno de los cinco comisarios generales que tiene el Ministerio del Interior”. Las comisarías generales del Estado son las de Información, Judicial, Seguridad ciudadana, Extranjería y Científica. La trayectoria profesional del nuevo jefe superior catalán le hace ser un candidato idóneo para la de Seguridad Ciudadana, área en la que estuvo la mayor parte de su carrera.

El nombramiento pilló desprevenida a la plantilla de Barcelona. En esta ciudad, son muy pocos los que le conocen, salvo los que se dedican a seguridad ciudadana. “Nunca pasó por Barcelona ni tuvo relación con Catalunya. Ha sido toda una sorpresa su nombramiento, aunque es una decisión política y se trata de un cargo de confianza, por lo que no hay nada que objetar. El problema con el que se va a encontrar es que el cargo en Barcelona tiene un significado diferente que en otras partes de España, ya que hay el problema añadido de la tensión política”, añade el comisario citado. En otras palabras, que es un auténtico desconocido para los mandos de Barcelona.

PRESIONES DE LA GENERALITAT

Fuentes conocedoras de los entresijos del nombramiento señalan a Metrópoli que tras la sorprendente decisión está la presión del Gobierno catalán. “No hubo una petición expresa, pero sí la emisión de varios mensajes y exigencias al Gobierno central de que no se nombrase como jefe superior de Catalunya a ninguno de los mandos que ya residían en Barcelona. La solución fue la elección de Rodríguez como nuevo jefe, un hombre que es amigo del director general de la Policía”, explican a Metrópoli estas fuentes.

El motivo de estas exigencias parece radicar en el rechazo que los independentistas tienen a cualquier cargo de la PN en Catalunya, lo que se trasluce en el veto a cualquier miembro de dicho cuerpo que haya tenido responsabilidades oficiales. “Puede parecer mezquino, pero es así. Pero, con todo, el PSOE tiene ahora a un hombre de su entera confianza en un puesto clave en Catalunya”, dice la fuente aludida.

VARIOS CONFLICTOS

En realidad, los inconvenientes con lo que se puede encontrar Manuel Rodríguez son varios, según ha recogido Metrópoli en ambientes de la Policía Nacional: por un lado, los derivados del propio clima político, con la presión de los independentistas intentando expulsar a la Policia Nacional de la comunidad para que los Mossos d’Esquadra asuman competencias plenas.

Pero también llega al rebufo de la polémica política sobre el traspaso de competencias a Catalunya en materia de inmigración, otra de las polémicas políticas surgidas las últimas semanas. Aunque es un tema que ha quedado en el limbo, debido a los visos de inconstitucionalidad que representa esa medida, los independentistas no han renunciado a dar un mordisco a sus aspiraciones de ir copando parcelas importantes de competencias en todos los sectores, incluso los reservados exclusivamente al Estado, como el de la inmigración.

En círculos independentistas, su aterrizaje en Barcelona es mirado con recelo, puesto que en 2017, durante la fecha del referéndum, estaba en la oficina del director general que mandó a Catalunya a los agentes encargados de mantener el orden público durante la jornada de la consulta ilegal. En resumen, que la Generalitat fue a poner trabas al Gobierno central, pero salió trasquilada. 

EL PROBLEMA DE LA SEDE

Por si fuera poco, las últimas semanas, tanto ERC como Junts per Catalunya han vuelto a poner sobre la mesa el tema del traspaso de la sede de la Jefatura Superior de Policía, en Via Laietana, aprovechando que negocian con el PSOE la ley de amnistía. El líder de Junts en el Ayuntamiento de Barcelona, Xavier Trias, solicitó formalmente al alcalde, el socialista Jaume Collboni, la cesión de la emblemática sede de Via Laietana, junto con la del cuartel del Bruc, los locales vacíos de la Seguridad Social y el edificio del Palacio de la Aduana. Trias pidió a Collboni que plantee esa cesión en la próxima reunión bilateral de la comisión Estado-Barcelona.

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