Una agente de la Guardia Urbana denuncia a motos mal aparcadas / TWITTER GUARDIA URBANA

Una agente de la Guardia Urbana denuncia a motos mal aparcadas / TWITTER GUARDIA URBANA

Vivir en Barcelona

Barcelona endurece el castigo por orinar en la calle: hasta 750 euros de multa

La nueva ordenanza activa la notificación inmediata para cobrar la sanción a los no residentes

Contexto: Barcelona da luz verde definitiva a la Ordenanza de civismo: "La reincidencia demuestra que el sistema no funcionaba"

Llegir en Català
Publicada
Actualizada

Noticias relacionadas

Desde este domingo, comportarse mal en las calles de Barcelona sale mucho más caro. El Ayuntamiento ha activado la nueva Ordenanza de Convivencia, una reforma legal que endurece las sanciones económicas contra el incivismo y dota a la Guardia Urbana de mecanismos para acabar con la sensación de impunidad, especialmente entre los visitantes extranjeros.

El alcalde, Jaume Collboni, ha presentado este lunes, 16 de febrero, los detalles de una normativa que busca recuperar el respeto por el espacio público. Una de las sanciones destacadas que contempla la nueva ordenanza  es la de orinar en la calle, que se penaliza con una multa de hasta los 750 euros.

La modificación de la ordenanza, aprobada en el pleno de diciembre con los votos del gobierno municipal (PSC), Junts y ERC, y la abstención del PP, nace de una realidad estadística preocupante: según el último Barómetro municipal de junio de 2025, ocho de cada diez barceloneses califican el incivismo como un problema "grave o muy grave".

Jaume Collboni comparece ante los medios

Jaume Collboni comparece ante los medios Ayuntamiento de Barcelona

Aunque la inseguridad ha dejado de ser la primera preocupación en las encuestas, los datos demuestran que la suciedad, el ruido y el desorden en la calle alimentan directamente la percepción de falta de seguridad.

El nuevo "menú" de sanciones

El texto actualiza los importes de las multas, centrando el castigo en aquellas conductas que más degradan la convivencia diaria. Las principales novedades son:

  • Necesidades fisiológicas: La sanción por orinar en la vía pública se dispara. Llegará hasta los 750 euros si la infracción se comete en "puntos sensibles", definidos como calles estrechas, zonas de alta concentración de ocio nocturno o lugares donde existan lavabos públicos cercanos.

  • Alcohol y 'botellón': Beber en la calle se castigará con hasta 600 euros de forma general, pero la cifra ascenderá a los 1.500 euros si el consumo se produce en presencia de menores o en zonas con restricciones horarias específicas. Además, quedan prohibidas y perseguidas las rutas de borrachera organizadas.

  • Grafitis: Se endurece la mano contra las pintadas. Aparte de la multa correspondiente, el infractor estará obligado a asumir el coste económico de la limpieza y la reparación de los daños causados en el mobiliario o fachadas.

  • Mascotas: Los propietarios de perros que no diluyan con agua los orines de sus animales se enfrentarán a multas de hasta 300 euros.

Turistas en Barcelona

Turistas en Barcelona EFE

Se acabó la "barra libre" para el turista

Uno de los puntos clave de la nueva norma es la lucha contra la impunidad de los infractores no residentes. Hasta ahora, el cobro de multas a turistas era complejo y poco efectivo.

La nueva ordenanza introduce la notificación inmediata del expediente sancionador, un mecanismo administrativo diseñado para facilitar el cobro al momento o en plazos muy breves a personas que no viven en la ciudad, evitando que la sanción se pierda en la burocracia una vez el visitante regresa a su país.

Para garantizar el cumplimiento de estas medidas, la Guardia Urbana ha desplegado desde hoy un dispositivo integral en todos los distritos. El operativo combina patrullas uniformadas con agentes de paisano, que se centrarán en plazas, parques y calles identificadas por la reiteración de quejas vecinales.

"El civismo es una actitud"

Durante la presentación, Collboni, acompañado por el teniente de alcaldía de Seguridad, Albert Batlle, ha defendido que "el civismo no es solo una obligación legal, es una actitud que habla de cómo nos respetamos los unos a los otros".

Agentes de la Guardia Urbana en la Rambla

Agentes de la Guardia Urbana en la Rambla EFE

El alcalde ha subrayado que la estrategia de seguridad del consistorio es de "360 grados": "Proteger la convivencia también es una vía más para incidir en la percepción de seguridad que tiene la ciudadanía".

Las cifras respaldan la necesidad de esta ofensiva. En el último año, Barcelona registró 114.528 denuncias relacionadas con el civismo. La venta ambulante no autorizada sigue siendo el rey de las infracciones (casi el 48% del total), seguida por el consumo de alcohol en la vía pública (35,5%) y las necesidades fisiológicas (5,8%).

Además, la presión sobre los servicios de emergencia es constante. En 2025, el teléfono 112 gestionó 422.798 incidentes en la ciudad, de los cuales uno de cada cuatro (cerca de 97.000) requirió intervención policial por problemas de convivencia vecinal o molestias en el espacio público. Con la nueva ordenanza, el Ayuntamiento espera revertir estas cifras y lanzar un mensaje claro: Barcelona no tolerará comportamientos que rompen el pacto básico de convivencia.