Ángel Jové fue actor esporádico en películas de Bigas Luna / IMDb

Ángel Jové fue actor esporádico en películas de Bigas Luna / IMDb

Vivir en Barcelona

Ángel Jové, in memoriam

La barcelonesa fundación Tàpies acaba de inaugurar una magna (y merecida) retrospectiva del artista Ángel Jové, un artista que hizo de todo: 'arte povera' y conceptual en su primera juventud, videoarte, o ilustración en su madurez, con cientos de portadas para Anagrama

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La barcelonesa fundación Tàpies acaba de inaugurar una magna (y merecida) retrospectiva del artista Ángel Jové (Lérida, 1940 – Gerona, 2023): más vale tarde que nunca y, francamente, ya era hora, aunque su relevancia en el arte español contemporáneo nunca fuese la merecida (en gran parte, por su aparente terror al triunfo, su escasez de eso que los anglos denominan social skills y su innegable tendencia a la misantropía).

Ángel hizo de todo: arte povera y conceptual en su primera juventud, videoarte (su pieza titulada Primera muerte, hecha a medias con Antoni Llena, Jordi Galí y su novia de entonces, Silvia Gubern, hermana del historiador cinematográfico Román Gubern y cuñada del editor Jorge Herralde, factótum de Anagrama, fue la primera vídeo obra en España), ilustración en su madurez (cientos de portadas para Anagrama), diseño de lámparas para la mítica sala Zeleste de la calle Platería, cine con su amigo Bigas Luna…Aunque vivía en Barcelona, llegó un día en el que se cansó y se retiró a Gerona, donde perseveró en su legendaria misantropía y se fue dando de baja del mundo en general y del mundo del arte en particular.

Vista de la exposición 'Àngel Jové. De intactu' en el Museu Tàpies en Barcelona. 19 de marzo - 27 de septiembre de 2026. Cortesía de Museu Tàpies.

Vista de la exposición 'Àngel Jové. De intactu' en el Museu Tàpies en Barcelona. 19 de marzo - 27 de septiembre de 2026. Cortesía de Museu Tàpies.

Conocí a Ángel a finales de los años 80, cuando me lo presentaron dos buenos amigos comunes, el cineasta Bigas Luna y el productor Pepón Coromina (que en paz descansen ambos: ya tengo más amigos muertos que vivos), que intentaban levantar una película rodada en inglés para un público internacional y titulada Angustia. Yo ya había visto al señor Jové en anteriores largometrajes de Bigas, como Bilbao y Caniche, en los que estaba impresionante, aunque su preparación como actor fuese nula.

Tampoco sé si Jové actuaba o si se limitaba a ser una presencia en las películas en qué participaba, pero da igual, y hasta demostró una notable capacidad para la comedia en una película de Rosa Vergés cuyo título (lo siento, Rosa) he olvidado.

Yo estaba acostumbrado a reírme de lo lindo con Bigas y Pepón, a los que vino a sumarse Ángel, pese a su aspecto adusto y desabrido. Nos caímos bien ipso facto y creo que soy la única persona a la que le contó un proyecto que, lamentablemente, nunca llegó a materializarse: una intervención urbana contra el sensible cantautor Lluís Llach (le ponía tan nervioso como José Luis Perales a otro amigo muerto, el gran Jaume Perich) cuya descripción les ahorraré porque igual es delictiva.

Un sujeto con gafas de sol

Tenía el señor Jové un sentido del humor muy especial que bordeaba lo siniestro y dominaba el arte de la apostilla asesina. Maestro en el arte de boicotearse a sí mismo, tiró por la borda una ocasión de conocer a un galerista que, tal vez, podría haberle echado una mano a nivel internacional. Me refiero al neoyorquino Leo Castelli, con el que nuestro común amigo Pepo Sol (otro glorioso fiambre, pardiez) le había organizado una reunión en su galería (o puede que fuese un restaurante, ya no lo sé).

El caso es que Ángel no se presentó a la cita, dejando al pobre Pepo en una posición tirando a desairada. Cuando se vieron tras el encuentro fallido y Pepo le preguntó a Ángel dónde se había metido y por qué, éste repuso que había estado dando un largo paseo por Central Park, que había llegado a la puerta de la galería (o del restaurante) y que había sido incapaz de entrar. Preferiría no hacerlo, habría dicho el Bartleby de Melville.

Así se las gastaba nuestro hombre.

El retiro a Gerona fue la última fase de su jubilación anticipada. Al principio, siguió trabajando en sus cosas. Luego, se desinteresó por el mundo del arte. Un mal día sufrió un ictus y un par de días después falleció en un hospital de la capital de la Cataluña catalana (como dice de Gerona Jaume Sisa: ¡albricias, éste sigue vivo!).

Como artista, Ángel demostró ser un creador muy interesante en todos los géneros y subgéneros por los que transitó. La retrospectiva de la Tàpies es, probablemente, la última oportunidad de los barceloneses para familiarizarse con su obra, que nunca se pareció a la de nadie: si se encuentran ustedes en la puerta con un sujeto con gafas de sol que intenta convencerles de que no entren, lo más probable es que se trate del ectoplasma del homenajeado. Pero no le hagan caso y disfruten de sus cosas, que valen mucho la pena.