Café con gaseosa y hielo, apodado como 'suau'

Café con gaseosa y hielo, apodado como 'suau' GALA ESPÍN Barcelona

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Los abuelos catalanes coinciden: la bebida tradicional más sana que la Coca-Cola se prepara con gaseosa, café al gusto y mucho hielo

Los más mayores preferían el suau a cualquier otro refresco, un combinado que llegó a comercializar una marca de Tarragona

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Hubo una época marcada por la escasez, pero también por la inventiva cotidiana. En ese contexto surgieron pequeñas tradiciones que hoy sobreviven casi únicamente en la memoria.

En Barcelona, sobre todo entre las generaciones más mayores, una de ellas era el suau: una bebida sencilla que se convirtió en un pequeño ritual para combatir el calor de las tardes de verano o para cerrar una comida en los bares de siempre. Hoy su nombre apenas circula, pero quienes lo conocieron —o lo heredaron a través de padres y abuelos— aún lo recuerdan con cierta nostalgia.

Más allá de su sabor, el suau funciona como un vínculo emocional con el pasado. En barrios como Poblenou, Gràcia o Sants, y en amplias zonas de Catalunya —especialmente en Tarragona—, así como en algunas áreas de Aragón, basta mencionarlo para despertar sonrisas cómplices.

No es solo una bebida: es una escena, una costumbre compartida, una memoria familiar.

Un suau, elaborado con café, gaseosa y hielo

Un suau, elaborado con café, gaseosa y hielo Gala Espín Barcelona

Aspecto similar a un refresco de cola

¿En qué consiste exactamente? El suau tiene un perfil que puede recordar vagamente al de un refresco de cola, aunque menos dulce y, para muchos, más ligero.

Su base es tan simple como inesperada: café mezclado con gaseosa. Se sirve en un vaso alto, donde la gaseosa se añade lentamente sobre el café para que ambos líquidos se integren de forma gradual, generando una ligera espuma.

El resultado es una bebida refrescante, ideal con hielo, cuya proporción habitual suele ser de tres partes de gaseosa por una de café, aunque admite variaciones al gusto. En algunos casos se le añade azúcar o un toque de canela, reforzando su carácter casero.

Su popularidad no se entiende sin el contexto histórico. Durante las décadas de los cincuenta, sesenta e incluso setenta, la oferta de refrescos era limitada y productos como la Coca-Cola no estaban disponibles en todos los establecimientos. En ese escenario, el suau funcionaba como una alternativa accesible y creativa, nacida de lo que había a mano.

Un suau, café con gaseosa

Un suau, café con gaseosa GALA ESPÍN Barcelona

Llegó al ámbito comercial

El origen del nombre también refleja ese cruce de culturas y épocas. Aunque en catalán suau significa “suave”, la denominación de la bebida parece derivar de “zuavo”, que a su vez dio lugar a variantes como “soldado” en castellano. El término remite a los zuavos, cuerpos militares de origen argelino que sirvieron en el ejército francés durante el siglo XIX.

Esa referencia llegó al ámbito comercial a través de Gaseosas Solé, una marca de Móra d’Ebre (Tarragona) que utilizaba la imagen de estos soldados en sus etiquetas bajo el nombre “Zuavo”. Con el tiempo, el término evolucionó fonéticamente hasta popularizarse como suau.

La desaparición de esa marca en los años ochenta marcó también el declive de la bebida en su formato más extendido. Aunque siguió preparándose de manera artesanal en hogares y bares, fue perdiendo presencia frente a nuevas opciones industriales. Poco a poco, quedó relegada a un recuerdo generacional.

Sin embargo, para quienes la probaron de niños —muchas veces de la mano de un abuelo o de un padre—, el suau conserva un valor que va más allá del gusto. Sí, su sabor sigue resultando agradable y refrescante, pero lo que realmente perdura es la imagen: el vaso alto, el hielo, la mezcla burbujeante… y la compañía de quienes formaban parte de ese momento.