Sergio junto a su madre y una trabajadora de su pescadería en el Mercat de Montserrat

Sergio junto a su madre y una trabajadora de su pescadería en el Mercat de Montserrat Òscar Gil Coy Barcelona

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Sergio, el joven de 30 años que volvió a la pescadería familiar tras la reforma del Mercat de Montserrat: "Me gustó mucho el proyecto"

En el renovado Mercat de Montserrat, este joven de tercera generación ha vuelto al negocio tras una etapa fuera del oficio y reivindica una forma de vida que, asegura, le permite independencia económica y estabilidad en plena transformación del barrio

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En el interior del renovado Mercat de Montserrat, donde la luz blanca rebota sobre los pasillos amplios y el sonido se expande sin paredes que lo contengan, la pescadería de Sergio y Montse se abre paso entre el murmullo constante del mercado. Voces cruzadas, bolsas que se apoyan en el suelo, cuchillos que golpean la madera y conversaciones que empiezan en una parada y terminan en otra.

En medio de ese flujo, Sergio se mueve con la naturalidad de quien ha vuelto a un lugar que ya conocía, pero que ahora es distinto.

El Mercat de Montserrat de Nou Barris

El Mercat de Montserrat de Nou Barris Òscar Gil Coy Barcelona

Montse y Sergio son madre y hijo. También son dos generaciones de un mismo oficio. Ella lleva más de cuatro décadas en el antiguo mercado, heredando el negocio de su padre y sosteniéndolo durante años en un espacio que ya pedía renovación. Él, en cambio, llegó tras un paréntesis.

Trabajó fuera, dudó, se alejó del mostrador que había marcado su infancia. Pero el nuevo proyecto del mercado lo trajo de vuelta. “Me gustó mucho el proyecto y decidí regresar”, explica. No lo dice como una obligación familiar, sino como una elección propia.

Cinco de la mañana: el oficio empieza en Mercabarna

La jornada de Sergio no empieza entre clientes, sino en la oscuridad previa al amanecer. A las cinco de la mañana, a veces incluso antes, ya está en camino hacia Mercabarna. Allí selecciona el pescado pieza a pieza, cubeta a cubeta, con una precisión que ha aprendido con los años y que ahora vuelve a ejecutar como rutina. Después regresa directo al mercado, donde el día ya empieza a acelerarse.

Montse en el Mercat Montserrat

Montse en el Mercat Montserrat Òscar Gil Coy Barcelona

Ese ritmo define su vida más de lo que parece desde fuera. Mientras muchos de su edad todavía duermen o terminan la noche, él ya ha trabajado varias horas. Sin embargo, insiste en que no lo vive como una renuncia. “Llego a casa a las dos o tres y tengo toda la tarde”, explica. Su jornada se desplaza hacia adelante, no se alarga sin control. En su lógica, el oficio no le quita vida, se la organiza de otra manera.

Un mercado nuevo sobre una memoria antigua

El cambio de escenario ha sido radical. El nuevo mercado sustituye al antiguo edificio deteriorado y da paso a más de 10.000 metros cuadrados de infraestructura moderna, con mejor iluminación, más espacio y una organización completamente distinta. La inversión ha transformado no solo la estética, sino también la dinámica del barrio.

El Mercat de Montserrat de Nou Barris

El Mercat de Montserrat de Nou Barris Òscar Gil Coy Barcelona

Sergio lo nota en el flujo de gente. “Ha venido más clientela”, reconoce. El estreno del espacio ha reactivado a vecinos que hacía tiempo que no se acercaban. Otros entran por curiosidad, recorren los pasillos y se detienen frente a las paradas como si estuvieran redescubriendo el barrio.

Una vecina lo resume de forma sencilla: “Hacía falta el cambio”. No hay nostalgia por el edificio anterior, sino aceptación de una transformación que muchos consideraban inevitable.

Entre el mostrador y el cambio generacional

En la pescadería, el trabajo de Sergio se basa en el contacto directo. No hay intermediarios ni decisiones cerradas. El pescado se elige, se corta y se adapta al cliente en el momento. Esa interacción constante define su forma de entender el oficio. “Aquí hablas con la gente”, resume Montse, mientras atiende sin dejar de moverse entre el hielo y el género.

El Mercat de Montserrat de Nou Barris

El Mercat de Montserrat de Nou Barris Òscar Gil Coy Barcelona

Sergio observa algo que se repite cada día: la diferencia entre generaciones. Ve a jóvenes que entran con prisa, que comparan precios, que a veces terminan en el supermercado del propio mercado o fuera de él. También ve a otros que empiezan a encargar por WhatsApp y recogen después. No es una ruptura, pero sí un cambio de ritmo. El mercado exige pausa; la vida actual, velocidad.

Vivir bien gracias a un oficio de barrio

Una de las ideas que más sorprende a Sergio es la relación entre este trabajo y su independencia económica. Lo dice sin énfasis, casi como un dato más: le permite vivir solo en una generación donde muchos de sus amigos comparten piso. “Eso la gente no se lo imagina”, comenta. Además añade: “Este trabajo me permite vivir bien, mientras muchos de mi edad comparten piso”.

El oficio, tradicional en apariencia, le da una estabilidad que no siempre se asocia a los mercados de barrio.

Su decisión de volver no tiene que ver solo con la familia. También con la viabilidad del proyecto. El nuevo mercado, más moderno y más abierto, le ofrecía una continuidad posible. No es un regreso al pasado, sino una adaptación al presente.

Un espacio que ha cambiado, pero no del todo

El nuevo Mercat de Montserrat incorpora supermercados, servicios y zonas logísticas, convirtiéndose en un espacio híbrido entre mercado tradicional e infraestructura urbana moderna. Esa convivencia no es neutral. Algunos comerciantes la ven con recelo. Sergio, directamente, no la defiende. Cree que puede alterar la dinámica del conjunto a largo plazo.

Un hombre sentado en el Mercat de Montserrat de Nou Barris

Un hombre sentado en el Mercat de Montserrat de Nou Barris Òscar Gil Coy Barcelona

También los vecinos lo perciben de forma ambivalente. Algunos valoran la comodidad; otros, la pérdida progresiva del trato directo. Una clienta habitual lo resume mientras espera su turno en la pescadería: “Aquí al menos te conocen”. La frase se pierde entre el ruido, pero define una diferencia clave entre modelos de compra.

El futuro en manos de una generación

Montse bromea con que su hijo será quien la jubile. Pero detrás del humor hay una realidad clara: el negocio ya está en transición. Ella representa la continuidad histórica del mercado; él, su posible futuro. Sergio lo tiene claro: quiere quedarse, quiere mantener el oficio y adaptarlo a los cambios sin perder su esencia.

En un espacio donde todo ha cambiado, edificio, estructura, flujos de gente, la pescadería funciona como un punto de estabilidad. El hielo se repone, el pescado llega, los clientes vuelven. El mercado, en su versión nueva, todavía está definiendo su identidad. Pero en ese proceso, Sergio ya ha tomado posición: no como visitante del cambio, sino como parte activa de él.