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Austria da una lección a España: los padres e hijos están exentos de pagar el Impuesto de Sucesiones

Mientras que en algunas comunidades autónomas heredar puede suponer un auténtico quebranto económico, otros países del entorno europeo han optado por modelos mucho más sencillos y favorables para las familias

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La gestión del patrimonio familiar tras el fallecimiento de un ser querido es un tema que genera profundas desigualdades en el territorio español.

Mientras que en algunas comunidades autónomas heredar puede suponer un auténtico quebranto económico, otros países del entorno europeo han optado por modelos mucho más sencillos y favorables para las familias.

Austria se ha convertido en el espejo donde muchos contribuyentes españoles desearían mirarse, al haber eliminado prácticamente la carga fiscal para las transmisiones entre padres e hijos.

Supresión del tributo

A diferencia del sistema español, donde el Impuesto de Sucesiones y Donaciones está cedido a las comunidades y genera diferencias de hasta miles de euros dependiendo de si se reside en Madrid, Andalucía o Cataluña, Austria aplica un criterio homogéneo y liberal.

El país centroeuropeo decidió suprimir este tributo hace años, simplificando de forma radical el proceso para que el ahorro de toda una vida pase a la siguiente generación sin que el Estado se quede con una parte sustancial.

La presidenta de la delegación del Partido Democrático de Italia, Irene Tinagli, ofrece declaraciones a los medios de comunicación, en la oficina del Parlamento Europeo en Barcelona

La presidenta de la delegación del Partido Democrático de Italia, Irene Tinagli, ofrece declaraciones a los medios de comunicación, en la oficina del Parlamento Europeo en Barcelona David Zorrakino - Europa Press

Un modelo basado

La clave del éxito austriaco reside en una decisión histórica tomada en 2008. En aquel momento, el Tribunal Constitucional del país consideró que la forma en que se valoraban los bienes era injusta, lo que llevó a la abolición del impuesto general sobre sucesiones y donaciones.

Desde entonces, recibir una herencia de dinero en efectivo, cuentas bancarias o acciones no conlleva el pago de impuestos directos, independientemente de que el vínculo sea familiar o no.

Esta política contrasta con la realidad de España, donde el tipo impositivo puede oscilar entre el 7,65% y el 34%.

Aunque existen bonificaciones regionales que en muchos casos reducen la factura al mínimo para los descendientes directos, la complejidad administrativa y el riesgo de que un cambio de gobierno autonómico elimine estas ventajas mantienen en vilo a los herederos españoles.

Excepciones y control

Pese a la inexistencia de un impuesto de sucesiones como tal, el sistema austriaco no es un cheque en blanco absoluto. Existen ciertos mecanismos de control para evitar el fraude y asegurar una mínima contribución en casos específicos.

Por ejemplo, cuando la herencia incluye bienes inmuebles, sí se debe liquidar un impuesto sobre transmisiones patrimoniales y una tasa de inscripción en el registro, aunque con tipos impositivos que suelen ser mucho más bajos que los de la mayoría de regiones españolas.

Además, Austria obliga a declarar las donaciones que superen ciertos umbrales de valor. Si se trata de familiares cercanos, las transmisiones superiores a 50.000 euros anuales deben notificarse a las autoridades.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen Europa Press

Para personas sin vínculo directo, el límite baja a los 15.000 euros en un periodo de cinco años. Es una medida puramente informativa para evitar el blanqueo de capitales o las llamadas cadenas de donaciones fraudulentas.

Seguridad jurídica

Uno de los puntos donde la lección de Austria a España es más evidente es en la seguridad jurídica.

En el país alpino, las reglas son claras y las mismas para todos los ciudadanos. En España, la competencia fiscal entre regiones crea situaciones donde un hijo puede no pagar nada en una comunidad, mientras que otro en la comunidad vecina debe pedir un préstamo para poder aceptar la casa de sus padres.

Esta disparidad ha alimentado un debate constante sobre la necesidad de armonizar el impuesto a nivel nacional o, como sugieren los sectores más liberales siguiendo el ejemplo austriaco, suprimirlo definitivamente.

Mientras el debate sigue abierto en las instituciones españolas, Austria demuestra que es posible mantener la estabilidad financiera del Estado sin gravar el traspaso de bienes entre generaciones.