Un entrenamiento de Hyrox en imagen de archivo
La fiebre del Hyrox aterriza en Barcelona: "Es una disciplina muy viral en las redes y eso a las marcas les interesa"
El éxito de esta disciplina radica en una fórmula aparentemente simple: hacer accesible la competición fitness a un público mucho más amplio
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Hace apenas unos años, casi nadie en Barcelona sabía qué era Hyrox. Hoy, las plazas para competir se agotan meses antes, los gimnasios adaptan sus instalaciones y miles de personas entrenan para una prueba que combina carrera y ejercicios funcionales.
La disciplina, nacida en Alemania y convertida en un fenómeno global, ha encontrado en la capital catalana uno de sus grandes epicentros europeos.
“En Barcelona cada año crece exponencialmente el número de participantes, hasta el punto que han tenido que alargarlo en tres días”, explica Luis Enrique, entrenador especializado en Hyrox en el grupo DiR.
Un auge explosivo
El próximo evento en la ciudad tendrá lugar los días 15, 16 y 17 de mayo en la Fira Gran Vía, en L’Hospitalet de Llobregat, concentrando toda la competición en un fin de semana completo, un reflejo del crecimiento acelerado de una disciplina que hace apenas unos años era prácticamente desconocida.
Imagen de archivo de una competición de Hyrox
Según cuenta, el auge no ha sido inmediato, aunque sí explosivo. “La competición lleva funcionando desde hace cinco o seis años, más tiempo del que podríamos pensar”, señala. Sin embargo, el verdadero salto llegó recientemente: “Se ha hecho viral en los últimos tres años y especialmente en los dos últimos de manera mucho más vistosa”.
Una competición “democrática"
El éxito de Hyrox, sostiene el entrenador, radica en una fórmula aparentemente simple: hacer accesible la competición fitness a un público mucho más amplio que otras disciplinas. Frente a pruebas altamente técnicas o extremas, Hyrox propone un formato más sencillo de entender y ejecutar.
“Es bastante democrático”, resume. “Hacer una maratón de 42 kilómetros no todo el mundo está dispuesto. Competir en CrossFit requiere muchísimas habilidades: gimnásticas, de halterofilia, cardiovasculares… Hyrox es mucho más asequible técnicamente”.
Un entrenamiento de Hyrox en imagen de archivo
La competición combina ocho kilómetros de carrera con ejercicios funcionales repartidos entre cada tramo: empuje y arrastre de trineo, remo, esquí ergométrico, lunges o wall balls, entre otros. El reto físico es importante, pero la barrera de entrada es menor que en otras modalidades del fitness competitivo.
“Cualquiera podría terminar un Hyrox, con muchas comillas”, matiza Luis Enrique. “Alguien que entrene y tenga cierta capacidad para aguantar el sufrimiento puede acabarlo en una hora y media”. Esa accesibilidad ha abierto la puerta a perfiles muy distintos.
Del runner clásico al competidor profesional
En los centros especializados ya conviven corredores tradicionales, aficionados al entrenamiento funcional y perfiles que hasta hace poco no existían: competidores centrados exclusivamente en Hyrox.
“Tenemos al runner de toda la vida que ha encontrado una manera de hacer algo más que correr”, explica el entrenador. “También al crossfitero que busca un reto nuevo y luego al perfil clásico de alguien que entrena un poco, corre un poco y ha visto esto en redes sociales y quiere probar”.
Pero el fenómeno ha evolucionado rápidamente hacia una dimensión más competitiva. “Ahora empieza a aparecer un perfil que antes no había: el competidor de Hyrox”, señala. “Gente que va allí a mejorar tiempos, a quedar en posiciones altas, a conseguir patrocinadores”.
Sala de entrenamiento en imagen de archivo
Las redes sociales han sido fundamentales en esta expansión. “Hyrox ha nacido en pleno auge de las redes sociales, cosa que no le pasó al CrossFit”, afirma. “El volumen de reels, fotos y contenido que se genera es enorme”. Además, confiesa que se trata de una disciplina muy viral en las redes y que eso es atractivo para las marcas.
La estética de la competición, grandes pabellones, luces, música, cuerpos exhaustos y ejercicios visualmente impactantes, encaja perfectamente con el lenguaje de plataformas como Instagram o TikTok. Para muchos usuarios, Hyrox es tanto una experiencia deportiva como una narrativa visual compartible.
Barcelona, escaparate del fitness europeo
La ciudad se ha convertido en una de las grandes sedes nacionales de esta disciplina. Luis Enrique no duda al definir el papel de Barcelona dentro del circuito: “A nivel nacional seguro que es uno de los grandes núcleos. Y en Europa podría estar en el top cinco”.
La capital catalana acogió además una de las primeras competiciones celebradas en España, incluso antes que Madrid. Para el entrenador, la explicación está en la propia identidad deportiva de la ciudad.
“Barcelona es una especie de oasis”, sostiene. “Tenemos cultura de entrenamiento, muchísima gente practica deporte y hay una infraestructura brutal”. A eso se suma la climatología mediterránea y la herencia de los Juegos Olímpicos de 1992. “Es una ciudad súper agradecida para hacer deporte. Tienes mar, montaña, instalaciones deportivas…”.
Carrera por conseguir una inscripción
Los eventos de Hyrox requieren grandes superficies cubiertas capaces de combinar zonas funcionales con recorridos de carrera. Por eso suelen celebrarse en pabellones, ferias o estadios. “Necesitas espacios muy amplios”, explica. “Una zona central para toda la parte funcional y una zona alrededor para habilitar el kilómetro de carrera”.
Una competición de Hyrox en imagen de archivo
El crecimiento del evento en Barcelona ha sido tan rápido que las inscripciones se agotan con meses de antelación. “Yo me apunté en noviembre y en diciembre ya no había entradas”, cuenta Luis Enrique que competirá en categoría de parejas masculinas. “Estamos hablando de sold out para mayo”.
El negocio detrás del boom
El auge de Hyrox también está transformando el sector del fitness. Los gimnasios han comenzado a adaptar espacios, comprar maquinaria específica y reorganizar sus entrenamientos para responder a una demanda creciente.
“Nosotros hemos necesitado un espacio única y exclusivamente para entrenar Hyrox”, explica el entrenador sobre el gimansio en el que trabaja. “Necesitas una zona diáfana, trineos, remos, skiergs y, si no tienes espacio para correr, cintas específicas que simulen la carrera”.
La tendencia no afecta solo a gimnasios comerciales. Según cuenta, incluso muchos boxes de CrossFit han tenido que incorporar zonas específicas para esta modalidad. “Veían que estaban perdiendo negocio”, afirma.
Para él, el cambio es inevitable. “No puedes vivir ajeno al mercado”. Y compara el fenómeno con otras revoluciones del fitness que acabaron normalizándose. “Hoy no entendemos un gimnasio sin sala de spinning, pero hace veinte años aquello parecía rarísimo”.
Más de 100 euros por inscripción
El dinero que mueve el circuito también explica el interés creciente. Las inscripciones rondan entre los 120 y 140 euros por participante y grandes marcas ya se han sumado al fenómeno. “Cuando te patrocinan Puma o Red Bull es porque hay negocio”, asegura.
La marca deportiva alemana incluso ha desarrollado zapatillas específicas para la competición. Y las cifras empiezan a ser gigantescas. “Solo en España hay pruebas en Valencia, Málaga, Canarias, Barcelona y Madrid”, enumera. “Ponle 30.000 personas en cada una y multiplica”.
¿Moda pasajera o nueva cultura deportiva?
La gran pregunta ahora es cuánto durará el fenómeno. El propio entrenador cree que el crecimiento explosivo terminará estabilizándose, aunque considera que Hyrox ya se ha ganado un espacio permanente dentro de la industria fitness.
“Es la penúltima revolución del fitness, porque nunca existe la última”, reflexiona. “Llegará un momento en que el crecimiento se frene y haya gente que se canse después de hacer 25 Hyrox”.
Una competición de Hyrox en imagen de archivo
Uno de los posibles límites, admite, es que la competición siempre mantiene la misma estructura y las mismas pruebas. Aun así, cree que se consolidará como otras disciplinas que encontraron una comunidad estable.
“Pasará como con el CrossFit, el pilates o el body pump”, afirma. “Habrá una comunidad fiel que mantendrá el producto vigente y luego una rotación de gente que lo probará y pasará a otra cosa”.
Simulacros prevíos
Mientras tanto, la ciudad continúa abrazando el fenómeno. En DiR, durante las semanas previas a la competición de Barcelona, organizaron simulacros completos para sus clientes. “Muchos van a competir y estaban súper motivados”, cuenta el entrenador.
La escena resume bien el momento que vive Hyrox: cientos de personas entrenando para una disciplina que hace apenas unos años era desconocida y que ahora se ha convertido en uno de los grandes motores del fitness barcelonés.