Verano en las calas de Calella de Palafrugell (Girona) | Guía Repsol

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Vivir en Barcelona

La playa donde desconecta Penélope Cruz: 200 metros de arena fina, faro del siglo XIX y perfecta para hacer snorkell

Esta playa catalana es perfecta para familias con niños pequeños y para quienes buscan un baño tranquilo sin corrientes ni oleaje significativo

El municipio español con una piscina natural de 375 metros de largo: es gratuita, de agua salada y cristalina

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Cataluña tiene una costa que enamora a todo el que decide disfrutar de sus impresionantes playas. Hay algunas que son muy conocidas y, por tanto, muy masificadas, como es el caso de la Playa de La Barceloneta.

Uno de los rincones favoritos para desconectar de muchos famosos, como el de Penélope Cruz en la Costa Brava, es Calella de Palafrugell.

Esta playa tiene unos 200 metros de longitud. El fondo marino es arenoso y de pendiente suave, lo que hace que la lámina de agua sea poco profunda durante varios metros desde la orilla, ideal para adentrarse con calma.

Es perfecta para familias con niños pequeños y para quienes buscan un baño tranquilo sin corrientes ni oleaje significativo. La combinación de aguas cristalinas y poca profundidad la convierte también en un buen punto de snorkel costero.

Un pueblo atractivo

Según recoge la web de turismo, el principal polo de atracción del municipio está situado en su playa, amplia, familiar y muy agradable. Este espacio está flanqueado por el paseo de Cipsela, que reúne una amplia oferta de establecimientos de restauración, bares y comercios.

En uno de los extremos de la bahía se encuentra el puerto deportivo, un pequeño puerto accesible al público caminando y desde donde se inicia el camino de ronda que conduce hasta el Faro de Sant Sebastià, situado a 169 metros sobre el nivel del mar y considerado uno de los miradores más privilegiados de toda la Costa Brava.

En este enclave destaca también la Torre de Sant Sebastià, integrada en el Conjunto Monumental de Sant Sebastià de la Guarda, un paraje de enorme valor paisajístico e histórico dentro del término municipal de Llafranc.

Su origen se remonta al siglo XV. En una época en la que la Costa Brava sufría las amenazas de piratas y corsarios, la torre era uno de los principales centros de vigía de la zona. Desde allí se avisaba a los habitantes de los alrededores para que se refugiaran en el recinto amurallado de Palafrugell o en edificios fortificados cercanos.

Con el paso del tiempo, el edificio experimentó diversas reformas y fue convertido en una torre de señales. Actualmente, es visitable dentro de horarios regulados y ofrece unas vistas privilegiadas sobre toda la línea de la costa.

Un paseo ideal para una tarde de verano

Llafranc, antiguo pueblo de pescadores, se ha convertido hoy en uno de los destinos más bonitos y demandados de la Costa Brava. Pasear de un extremo de la playa al otro lleva unos diez minutos, aunque los vecinos suelen tardar más tiempo entre saludos y conversaciones.

Uno de los extremos del paseo marítimo conecta con el puerto, mientras que el otro conduce, rodeando la playa, hasta las escaleras que llevan a Calella, frente a la farmacia. Entre los planes imprescindibles destaca disfrutar de un helado en alguna de las heladerías más conocidas del paseo.