Fachada de la casa Oller de Barcelona

Fachada de la casa Oller de Barcelona Archivo

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Ni la Pedrera ni la Casa Batlló: el tesoro modernista oculto en Barcelona que se adelantó a Antoni Gaudí

Una finca histórica de 1903 culmina una compleja rehabilitación de siete años para transformarse en un exclusivo bloque de viviendas de lujo que respeta al máximo su herencia patrimonial

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Barcelona respira modernismo en cada rincón, y aunque el nombre de Antoni Gaudí acapara gran parte del protagonismo turístico y cultural, la ciudad alberga joyas arquitectónicas que rivalizan con sus obras maestras.

Una de ellas es la Casa Oller, una imponente edificación que, por su estética y ornamentación, suele confundirse con el trabajo del célebre arquitecto, a pesar de haberse construido años antes de sus proyectos más icónicos.

Uno de los balcones de la Casa Oller de Barcelona

Uno de los balcones de la Casa Oller de Barcelona Archivo

Un legado histórico con firma propia

Proyectada originalmente en 1871 como Casa Guasch, la edificación experimentó una transformación radical a principios del siglo XX a cargo del arquitecto Pau Salvat i Espasa.

Esta intervención arquitectónica de 1903 sumó dos plantas al edificio, reconfiguró el acceso lateral para permitir la entrada de carruajes y dotó a los espacios comunes de intrincados esgrafiados y motivos florales.

Estos detalles ornamentales, concebidos para visibilizar el estatus de la burguesía catalana de la época, se anticiparon casi una década a las soluciones visuales que más tarde popularizaría Gaudí en sus célebres fachadas e interiores, demostrando la enorme riqueza creativa que imperaba en la Catalunya de principios de siglo.

El interior de la casa Oller de Barcelona

El interior de la casa Oller de Barcelona Lucas Fox

De sede corporativa a viviendas de gran lujo

Tras funcionar durante varios años como un céntrico edificio de oficinas, la Casa Oller ha experimentado un proceso de rehabilitación estructural e interiorismo que se ha prolongado durante siete años.

Liderado por un equipo de arquitectos especializados, el proyecto ha devuelto al inmueble su vocación original, transformándolo en un exclusivo complejo residencial.

El mayor desafío de esta intervención ha consistido en adaptar una estructura centenaria a las estrictas exigencias de habitabilidad actuales sin alterar su valor histórico.

El interior de la Casa Oller de Barcelona

El interior de la Casa Oller de Barcelona Lucas Fox

Para ello, se han ejecutado soluciones técnicas de alto nivel:

  • Confort acústico y térmico: Doblado de muros medianeros y vidrios para cumplir con las normativas contemporáneas de eficiencia energética.
  • Espacios diáfanos: Supresión estratégica de muros de carga para abrir las cocinas hacia los salones, creando estancias continuas adaptadas al estilo de vida actual.
  • Integración tecnológica: Ocultación de los modernos sistemas de climatización e iluminación técnica para no romper la atmósfera de la época.
  • Restauración mimética: Reproducción exacta de las molduras de yeso originales en aquellas zonas de los techos donde fue necesaria su sustitución por el desgaste.
Interior de una de las viviendas de la Casa Oller de Barcelona

Interior de una de las viviendas de la Casa Oller de Barcelona Lucas Fox

Artesanía original y diseño contemporáneo

El planteamiento interior de las nuevas viviendas ha buscado un equilibrio milimétrico entre el peso histórico del edificio y el confort moderno.

La elección de una paleta cromática lisa y un mobiliario de diseño neutro y atemporal permite ceder todo el protagonismo a los elementos patrimoniales rescatados por artesanos especializados.

El interior de uno de los pisos de la Casa Oller

El interior de uno de los pisos de la Casa Oller Lucas Fox

Entre los tesoros arquitectónicos que se han logrado conservar intactos destacan:

  • Los coloridos pavimentos de mosaico Nolla que visten los suelos de las estancias principales.
  • Las imponentes vidrieras emplomadas, situadas estratégicamente en el patio central y en la galería de la fachada posterior para jugar con la luz natural.
  • El ascensor de época, una pieza de coleccionista revestida en madera de caoba.
  • La escalera noble de piedra que conecta el majestuoso vestíbulo de carruajes con la planta principal.