Playa Grande, Tossa de Mar / vacaciones por Europa

Playa Grande, Tossa de Mar / vacaciones por Europa

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El paseo marítimo perfecto para recorrer a pie: con vistas a murallas medievales y donde comer el mejor arroz a banda frente al mar

Este conjunto es el único ejemplo de población medieval fortificada que todavía se conserva íntegramente en la costa catalana

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Cataluña esconde rincones donde el Mediterráneo se funde con la historia de una manera casi mágica. Si se busca un destino que combine vistas espectaculares, un entorno histórico fortificado y una gastronomía de primer nivel, existe un ganador indiscutible en la Costa Brava: Tossa de Mar, en la provincia de Girona.

El Paseo del Mar (Passeig del Mar) de Tossa de Mar es descrito como una postal viva. El recorrido principal transcurre de forma plana junto a la arena de la Playa Gran, pero lo que realmente lo diferencia de cualquier otro paseo es su telón de fondo: la Vila Vella.

Este conjunto es el único ejemplo de población medieval fortificada que todavía se conserva íntegramente en la costa catalana. Mientras el visitante camina, su mirada se encuentra directamente con imponentes murallas del siglo XIV, torres de defensa y almenas que parecen colgar literalmente sobre los acantilados y el mar.

Para quienes desean estirar las piernas más allá del tramo llano, el paseo ofrece una extensión fascinante. Al terminar la zona de terrazas, se puede iniciar un ascenso a pie por el caminito de la muralla que conduce hasta el faro. Desde esta altura, las vistas de las calas circundantes y la inmensidad del Mediterráneo son calificadas como una auténtica "locura" visual. Es un recorrido profundamente mediterráneo que permite sentir la brisa marina en todo momento.

En cuanto al apartado gastronómico, la experiencia no se queda atrás. Aunque el plato más típico de los pescadores locales es el Cim i Tomba (un guiso marinero tradicional), los restaurantes de la zona bordan el arroz a banda y el arroz caldoso.

La clave de su éxito reside en la frescura y calidad del pescado de la Costa Brava. En el mismo paseo o en las pintorescas callejuelas traseras se encuentran opciones de primera línea. El Restaurant Castell Vell, ubicado dentro de las propias murallas, ofrece un ambiente histórico único y arroces excepcionales.

Por otro lado, establecimientos como Can Sinto o el Restaurant Bahia son opciones fantásticas para disfrutar de un buen arroz con el producto del día frente al mar.

Qué visitar en Tossa de Mar

Además de sus vestigios romanos y medievales, Tossa de Mar ofrece numerosos atractivos que hacen imprescindible recorrerla con calma. Pasear por las callejuelas del recinto amurallado y ascender hasta el Faro de Tossa permite disfrutar de unas vistas panorámicas inolvidables sobre la Costa Brava.

Fuera de las murallas, el barrio de pescadores de La Roqueta conserva su encanto tradicional, mientras que la fachada marítima del pueblo, que se extiende desde los pies de la muralla hasta la playa de la Mar Menuda, invita a un agradable paseo junto al mar.

Entre sus espacios culturales y patrimoniales destacan la Iglesia de San Vicente, de estilo neoclásico y construida en el siglo XVIII, y la Casa de la Cultura, ubicada en el antiguo Hospital de San Miguel, un edificio levantado gracias a la filantropía de Tomás Vidal Rei y organizado en torno a un claustro con la capilla de San Miguel.

También sobresale la Casa Sans, una singular construcción modernista de 1906 obra de Antoni de Falguera, con una rica fachada marítima y un interior embellecido posteriormente con una escalera de mármol y una fuente escultórica.

El Museo Municipal, situado en la antigua casa del gobernador, fue inaugurado en 1935 y se convirtió en el primer museo de arte contemporáneo de España, reflejo del importante foco artístico que fue Tossa en las primeras décadas del siglo XX.

El entorno natural es otro de los grandes reclamos de Tossa de Mar, rodeada de acantilados, miradores y playas de gran belleza. Entre las playas urbanas destacan la Mar Menuda, con Bandera Azul y su tranquila cala conocida como “la bañera de las mujeres”, la Platja del Reig y la Platja Gran, situada junto a la Vila Vella.

Al otro lado del cabo se encuentra la Platja d’es Codolar, de tradición pesquera. Además, a pocos kilómetros se suceden calas y playas tan atractivas como Cala Pola, Cala Giverola, Cala Futadera, Cala Bona o Cala Figuera, que completan un litoral variado y espectacular.