Un hombre se queja de un dolor en el hombro en el gimnasio

Un hombre se queja de un dolor en el hombro en el gimnasio QUIRÓNSALUD

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Sobrecarga muscular: la señal que el cuerpo envía cuando se le exige demasiado

Se trata de una de las molestias más habituales entre quienes practican deporte, pero también entre personas activas que, de repente, aumentan su ritmo de actividad física

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La sobrecarga muscular aparece cuando un músculo soporta una demanda superior a la que es capaz de asumir o recuperar en un momento determinado. No implica necesariamente una lesión estructural importante, pero sí un exceso de tensión, fatiga o irritación que termina generando molestias y limitaciones.

Es una situación muy frecuente entre deportistas, aunque no exclusiva de ellos. De hecho, cualquier persona puede sufrir una sobrecarga si aumenta de forma brusca su actividad física o no respeta los tiempos de recuperación. "La línea que separa una adaptación positiva del sobreentrenamiento es muy fina", explica Álvaro García Rosado, fisioterapeuta del Health Center Quirónprevención. Cuando se supera esa capacidad de recuperación, empiezan a aparecer las molestias y, si se mantienen los mismos niveles de exigencia, el riesgo de lesión aumenta.

A esto se suman otros factores que muchas veces pasan desapercibidos. Dormir poco, acumular estrés, gestionar mal las cargas de entrenamiento o venir de un periodo prolongado de sedentarismo también pueden favorecer la aparición de sobrecargas musculares.

Álvaro García Rosado, fisioterapeuta del Health Center Quirónprevención

Álvaro García Rosado, fisioterapeuta del Health Center Quirónprevención CEDIDA

Cómo diferenciar una sobrecarga de una lesión

Una de las dudas más habituales es distinguir una sobrecarga de problemas más serios como una contractura o una rotura fibrilar. La principal diferencia es que en la sobrecarga no suele existir un daño relevante en el tejido muscular. El dolor aparece de manera progresiva, no de forma repentina, y normalmente permite continuar con la actividad, aunque con molestias.

La sensación suele describirse como tensión, pesadez o presión en la zona afectada. No es ese dolor agudo e incapacitante que obliga a detenerse de inmediato. Por eso, en muchas ocasiones, quienes la sufren tienden a restarle importancia y continúan entrenando como si nada estuviera ocurriendo.

Los síntomas más comunes incluyen rigidez muscular, sensación de músculo cargado, fatiga precoz, pérdida de movilidad, molestias al estirar o contraer el músculo y una disminución evidente del rendimiento físico. En la mayoría de los casos estas molestias mejoran en pocos días con descanso relativo y una reducción temporal de la carga de trabajo.

Sin embargo, si el dolor persiste, empeora con el paso de los días, limita actividades cotidianas o aparece acompañado de debilidad, inflamación o hematomas, conviene consultar con un fisioterapeuta. El objetivo no es únicamente aliviar el dolor, sino averiguar qué está provocando el problema para evitar que vuelva a repetirse.

Las causas más habituales

El origen suele estar en cambios demasiado rápidos en las cargas de entrenamiento. Aumentar el volumen, la intensidad o reducir los periodos de descanso de manera brusca son situaciones que el músculo no siempre puede asimilar.

Según el fisioterapeuta del Health Center Quirónprevención, lo recomendable es “evitar incrementos o reducciones superiores al 10% semanal”. Además, la técnica deportiva, el nivel de estrés, el tipo de terreno sobre el que se entrena o incluso el calzado utilizado también influyen en la capacidad de los tejidos para soportar determinadas cargas.

A veces el problema no es entrenar mucho, sino hacerlo de forma inadecuada o no recuperarse correctamente después del esfuerzo. De hecho, muchos episodios de sobrecarga aparecen cuando se acumulan pequeños errores que, por separado, parecen insignificantes.

El error de ignorar los avisos del cuerpo

Cuando aparece una sobrecarga, uno de los errores más frecuentes es seguir entrenando exactamente igual. "Muchas veces olvidamos aplicar el sentido común", señala García Rosado. Si después de meses sin correr aparece dolor tras una salida exigente, probablemente el cuerpo está avisando de que la demanda ha sido excesiva.

Ese dolor no debe interpretarse como un enemigo, sino como una señal de advertencia. Los expertos no recomiendan el reposo absoluto, aunque existen situaciones concretas en las que puede resultar necesario, sino reducir la intensidad de la actividad y mantener cierto nivel de movimiento mientras los síntomas disminuyen.

Una vez desaparezcan las molestias, la vuelta al entrenamiento debe hacerse de forma progresiva y con cargas inferiores a las que desencadenaron el problema. Si el dolor continúa más de una semana incluso en reposo, es momento de acudir a un profesional.

El papel de la fisioterapia en la recuperación

El tratamiento de una sobrecarga muscular va mucho más allá de un masaje puntual. La educación terapéutica es una de las herramientas más importantes, ya que permite entender qué ha ocurrido y cómo evitar recaídas.

El abordaje suele incluir ajustes en las cargas de actividad física, ejercicio terapéutico, trabajo de movilidad y control motor. Dependiendo de cada caso, también pueden emplearse técnicas de terapia manual, punción seca o diferentes tecnologías de apoyo.

“La clave está en adaptar el tratamiento a cada persona, teniendo en cuenta sus circunstancias y necesidades, y no únicamente al músculo que duele”, reitera el fisioterapeuta.

La mejor estrategia: prevenir

La prevención sigue siendo la medida más eficaz. Volver a entrenar después de un parón como si no hubiera existido suele ser el camino más rápido hacia una sobrecarga.

Por eso, los especialistas recomiendan retomar cualquier actividad por debajo del nivel que se tenía previamente e incrementar la exigencia de forma gradual. El cuerpo necesita tiempo para adaptarse y recuperar capacidades. Respetar ese proceso permite no solo evitar molestias, sino también mejorar el rendimiento a largo plazo.