Lorena captura YouTube Eric Ponce

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Vivir en Barcelona

Lorena, dueña de una cafetería en Barcelona: "He facturado 138.000 euros y lo que me queda limpio son unos 12.000"

Ser emprendedor no es un camino fácil, como revela la joven que tiene que hacer frente a diversos gastos

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Lorena, una joven emprendedora apasionada por la cultura del café que descubrió durante su estancia en Bristol, decidió trasladar esa esencia a Cataluña abriendo Bristol Koffee en Viladecans.

Para poner en marcha este sueño, realizó una inversión inicial superior a los 100.000 euros (específicamente unos 105.000 euros), optando por el traspaso de un local con licencia de panadería para agilizar los trámites administrativos y de obra.

La realidad económica del negocio, desvelada por Lorena en el pódcast de Eric Ponce, muestra un escenario de márgenes estrechos característico de la hostelería actual.

En un año, la cafetería ha logrado una facturación de 138.000 euros, lo que supone una media mensual de entre 11.500 y 12.000 euros. Sin embargo, de esa cantidad, lo que realmente queda "limpio" en el banco se sitúa apenas entre un 8% y un 9% del total.

Este ajustado beneficio se debe a una estructura de gastos considerable. Los costes fijos mensuales, que incluyen el alquiler del local, los salarios y las cotizaciones a la Seguridad Social, ascienden a una cifra de entre 7.000 y 7.500 euros.

A esto se deben sumar los gastos variables en materias primas de calidad: aproximadamente 1.500 euros al mes en café de especialidad, 300 euros en leche fresca de granja, además de refrescos y otros insumos, lo que eleva el gasto total mensual hasta rozar los 10.000 euros.

La rentabilidad del negocio

Lorena calcula que su punto de equilibrio diario es de 470 euros; cualquier ingreso por debajo de esa cifra significa que no se están cubriendo los costes operativos del día.

En cuanto a la rentabilidad por producto, el café tiene un margen reducido (cuesta 0,55 € y se vende a 1,80 €), mientras que la repostería ofrece mejores beneficios: las galletas caseras dejan un 40% y los croissants comerciales hasta un 55%.

A los desafíos financieros se suman la gestión del personal —Lorena lamenta que muchos candidatos ni siquiera se presentan a las entrevistas— y el aumento de impuestos, como la tasa de basuras, que se ha duplicado recientemente.

Pese a que ya ha logrado devolver el préstamo bancario, aún no ha recuperado sus ahorros personales invertidos. No obstante, su previsión es amortizar la inversión total en unos tres años y asegura que, pese a las dificultades, volvería a abrir su negocio con la misma ilusión.