Arenys de Mar en una imagen de archivo

Arenys de Mar en una imagen de archivo Shutterstock

Vivir en Barcelona

La villa marinera perfecta para comer arroz y recorrerla a pie: casco antiguo de tradición pesquera y una lonja de 1.800 metros cuadrados

A pocos kilómetros del bullicio urbano se esconde este municipio, un refugio perfecto para visitar durante el verano

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La llegada del verano incita a buscar planes fuera de Barcelona para desconectar del bullicio de la ciudad y desplazarse a municipios más tranquilos.

Las altas temperaturas de estos días hacen que los pueblos del litoral catalán sean los más deseados para miles de barceloneses y ciudadanos de la Gran Barcelona.

Si existe un lugar en la costa catalana donde la vida parece transcurrir a un ritmo diferente, ese es Arenys de Mar.

En tiempos de aglomeraciones turísticas, esta villa del Maresme se erige como un auténtico oasis para los amantes de las escapadas con encanto.

Aquí, el plan perfecto consiste en algo tan sencillo y a la vez tan lujoso como recorrer a pie un casco antiguo que huele a salitre, perderse por callejuelas cargadas de historia y, cómo no, sentarse frente al puerto a disfrutar de un buen arroz.

El puerto de Arenys de Mar en una imagen de archivo

El puerto de Arenys de Mar en una imagen de archivo ARCHIVO

El latido del puerto pesquero

La identidad de Arenys no se entiende sin mirar al mar. Su puerto pesquero y deportivo es uno de los motores más vitales de la región.

El verdadero alma del lugar reside en su espectacular lonja de 1.800 metros cuadrados, un templo de la tradición marinera donde el producto fresco es el protagonista indiscutible.

De estas aguas provienen maravillas gastronómicas como su famoso calamar, un manjar de tanta calidad que revoluciona los fogones locales cada otoño.

El puerto de Arenys de Mar en una imagen de archivo

El puerto de Arenys de Mar en una imagen de archivo Turisme Maresme

Entre octubre y noviembre, el municipio entero rinde homenaje a este producto con la celebración del Calamarenys, unas jornadas gastronómicas que atraen a foodies de todas partes dispuestos a probar las recetas más innovadoras y tradicionales.

Tesoros ocultos a un paseo de distancia

Más allá de los placeres del paladar, Arenys de Mar es un festín para los sentidos y la cultura. Un breve paseo desde el puerto nos adentra en su casco antiguo, donde aguarda una de las sorpresas patrimoniales más impresionantes de Catalunya: la iglesia de Santa María.

Traspasar sus puertas es viajar de golpe al esplendor del barroco gracias a su monumental retablo, esculpido con maestría por Pau Costa. Su estado de conservación es tan excepcional que se considera una pieza clave de la historia del arte catalán.

Una playa de Arenys de Mar / AYUNTAMIENTO

Una playa de Arenys de Mar / AYUNTAMIENTO

La curiosidad del viajero tiene su justa recompensa en la misma calle de la iglesia, que hace las veces de pasillo cultural. A escasos metros de distancia conviven dos museos diametralmente opuestos pero igualmente fascinantes:

  • El Museo Marès de la Punta: Una parada obligatoria que resguarda encajes de bolillos de los siglos XVI al XIX, consolidando una de las colecciones textiles más importantes de toda Europa.
  • El Museo Mollfulleda de Mineralogía: Un espacio que atesora una completísima muestra de minerales, ideal para mentes curiosas.

El rincón donde la poesía se hace piedra

Ninguna visita a Arenys está completa sin ascender al Turó de la Pietat. Allí, coronando la villa y con el Mediterráneo de telón de fondo, se encuentra el cementerio monumental. Lejos de ser un lugar lúgubre, es un remanso de paz y belleza arquitectónica.

Fue aquí donde el gran poeta Salvador Espriu encontró su musa, transformando este camposanto en un mito literario bajo el nombre de Sinera.

Vistas desde el cementerio de Arenys de Mar

Vistas desde el cementerio de Arenys de Mar Cabré Junqueras

Pasear entre sus mausoleos es descubrir un auténtico museo al aire libre, con esculturas de genios del modernismo como Josep Llimona y Venanci Vallmitjana.

Un municipio que celebra la vida

Si decides que tu escapada coincida con el calendario festivo, Arenys te mostrará su cara más vibrante.

La villa inspira durante todo el año, pero brilla con luz propia en eventos como Arenys de Flors al asomar el mes de junio, o durante sus animadas fiestas patronales de Sant Zenon (9 de julio).

Aunque, si hay una fecha marcada en rojo, es el 16 de agosto: la festividad de San Roque, una celebración tan arraigada que ostenta el título de Fiesta Patrimonial de Interés Nacional.