Castillo Cardona en una imagen de archivo

Castillo Cardona en una imagen de archivo

Vivir en Barcelona

El pueblo perfecto para visitar en verano: castillo medieval del siglo IX y una montaña de Sal a 1 hora de Barcelona

Lejos de las aglomeraciones de la costa, existe un rincón en el corazón de Catalunya que permite viajar en el tiempo y desconectar del ritmo frenético del día a día en la capital catalana

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Cuando el calor aprieta en Barcelona, la primera reacción suele ser mirar hacia el mar.

Sin embargo, las costas catalanas, con su indudable belleza, a menudo se convierten en un hervidero de turistas, sombrillas apelotonadas y un bullicio que poco tiene que ver con el verdadero descanso.

En pleno verano, escapar del estrés urbano requiere alternativas diferentes, lugares donde el tiempo parece haberse detenido y donde la brisa fresca acaricia antiguos muros de piedra.

El turismo de interior se ha consolidado en los últimos años no solo como una opción de fin de semana otoñal, sino como el refugio estival para quienes buscan paz, cultura y paisajes que quitan el aliento sin necesidad de pisar la arena.

Imagen de archivo de un aviso de calor este verano en Barcelona

Imagen de archivo de un aviso de calor este verano en Barcelona David Zorrakino - EP

Rincones

Catalunya es un territorio de contrastes asombrosos, un lienzo donde la geografía ha dibujado valles escondidos, sierras majestuosas y colinas coronadas por el legado de nuestros antepasados. Hay algo profundamente terapéutico en dejar atrás los semáforos, el tráfico y las notificaciones del teléfono para adentrarse por carreteras sinuosas flanqueadas por bosques de pinos.

Es en estos trayectos donde uno empieza a respirar de verdad. La búsqueda de ese pueblo ideal, aquel que combine una rica gastronomía, un patrimonio arquitectónico incalculable y una oferta de ocio diferente, puede parecer una tarea complicada.

Pero, en ocasiones, las joyas más impresionantes se esconden a la vuelta de la esquina, esperando ser redescubiertas por aquellos viajeros dispuestos a dejarse sorprender por la magia del interior.

Y es que no hace falta cruzar fronteras ni planificar viajes de miles de kilómetros para encontrar un escenario de película. A tan solo una hora en coche desde el centro de Barcelona, en la comarca del Bages, se alza majestuoso un municipio que cumple con todos los requisitos para ser coronado como la escapada perfecta de este verano. Hablamos, por supuesto, de la inigualable e histórica villa de Cardona.

El castillo medieval de Cardona

El castillo medieval de Cardona Patrimoni Cultural (Gencat)

Un imponente centinela de piedra del siglo IX

Al aproximarse a Cardona, la vista se dirige inevitablemente hacia lo alto de la colina. Allí, dominando el valle del río Cardener, se erige su imponente castillo medieval, una fortaleza inexpugnable cuyos orígenes se remontan al año 886.

Construido por orden de Guifré el Pilós, este recinto fortificado no es solo un montón de piedras antiguas, sino el símbolo de una resistencia épica, siendo el último baluarte en caer durante la Guerra de Sucesión en 1714.

Pasear hoy por sus murallas, patios y recovecos es un auténtico privilegio. El conjunto alberga joyas arquitectónicas de un valor incalculable, como la emblemática Torre de la Minyona y, muy especialmente, la Colegiata de Sant Vicenç.

Este templo es considerado una de las obras maestras del románico lombardo en Catalunya, un espacio de proporciones perfectas y una acústica sobrecogedora que traslada al visitante directamente a la Edad Media. Actualmente, parte del recinto funciona como Parador de Turismo, permitiendo a los más curiosos pernoctar entre muros cargados de leyendas e historia.

Castillo de Cardona / AJ. DE CARDONA

Castillo de Cardona / AJ. DE CARDONA

La Montaña de Sal

Pero Cardona no solo mira hacia el cielo con su castillo, sino que esconde su tesoro más preciado en las entrañas de la tierra.

A poca distancia del centro histórico se encuentra el Parque Cultural de la Montaña de Sal, un fenómeno geológico único en el mundo. Lo que a simple vista parece una colina más, es en realidad un enorme diapiro que crece a medida que la lluvia erosiona su superficie.

Durante siglos, esta montaña fue una de las minas de sal potásica más importantes de Europa, y su explotación enriqueció a los señores de Cardona hasta niveles insospechados. Hoy, cerrada la actividad minera desde la década de los noventa, las galerías se han abierto al público.

Cuevas de sal de Cardona, una formación geológica única en Europa

Cuevas de sal de Cardona, una formación geológica única en Europa Traveler

Equipados con casco, los visitantes pueden descender a casi 90 metros de profundidad y caminar por unos pasillos subterráneos impresionantes, donde las estalactitas y estalagmitas de sal forman pliegues y vetas de colores fascinantes.

Además, la temperatura constante en el interior de las galerías, que ronda los 17 grados durante todo el año, convierte a esta visita en el mejor y más espectacular refugio contra el sofocante calor estival.