Joven con síntomas de lupus cutáneo

Joven con síntomas de lupus cutáneo EUROPA PRESS

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Cuando el sistema inmunitario se equivoca: así es el lupus y sus señales más comunes

Esta enfermedad autoinmune capaz de afectar a distintos órganos y provocar síntomas muy diferentes de una persona a otra tiene un diagnóstico complicado

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El sistema inmunitario está diseñado para que el ser humano pueda defenderse de virus, bacterias y otras amenazas externas. Sin embargo, en algunas personas ese mecanismo falla y termina atacando tejidos sanos del propio organismo. Es lo que ocurre con el lupus, una enfermedad autoinmune que puede provocar inflamación y daños en órganos tan diversos como la piel, las articulaciones, los riñones, el corazón, los pulmones o el sistema nervioso.

Aunque no es una patología frecuente, su impacto es considerable. En España, se estima que cerca de 75.000 personas conviven con lupus eritematoso sistémico (LES), la forma más habitual de la enfermedad. Y uno de sus mayores retos sigue siendo el mismo: reconocerla a tiempo.

Una enfermedad con muchas caras

“El lupus es una enfermedad compleja porque puede afectar a distintos órganos y presentarse de formas muy diferentes en cada paciente. Por eso, muchas veces los síntomas no se reconocen de inmediato”, explica la doctora Laia Orpinell, especialista en Reumatología del Hospital Universitari Sagrat Cor, perteneciente al Grupo Quirónsalud.

Bajo el nombre de lupus se agrupan distintas variantes. La más conocida es el lupus eritematoso sistémico, que puede comprometer varios órganos al mismo tiempo. También existen formas que afectan principalmente a la piel, como el lupus cutáneo o el lupus discoide; otras relacionadas con determinados medicamentos; e incluso variantes mucho menos frecuentes, como el lupus neonatal.

Lo que comparten todas ellas es que no siguen un patrón único. Cada paciente puede experimentar la enfermedad de manera diferente.

Laia Orpinell, especialista en Reumatología del Hospital Universitari Sagrat Cor

Laia Orpinell, especialista en Reumatología del Hospital Universitari Sagrat Cor CEDIDA

Síntomas que pueden despistar

Al hablar de lupus, muchas personas piensan en el característico enrojecimiento sobre mejillas y nariz, conocido como eritema malar o "alas de mariposa". Pero esa es solo una de las posibles manifestaciones.

La enfermedad también puede presentarse con fatiga persistente, dolor e inflamación de las articulaciones, fiebre sin causa aparente o una sensibilidad excesiva al sol. En otros casos, las primeras señales aparecen en órganos internos y pasan más desapercibidas.

Más allá de la piel y las articulaciones

El lupus puede afectar a los riñones, alterar la coagulación, provocar cambios hematológicos o causar inflamación en estructuras como el corazón y los pulmones. Algunas personas incluso desarrollan síntomas neurológicos. Esa diversidad explica por qué, en ocasiones, puede confundirse con otras patologías.

“Lo que suele dificultar el diagnóstico es precisamente que los síntomas no siguen siempre el mismo patrón. Hay pacientes en los que predominan las manifestaciones cutáneas, otros en los que el problema principal es articular y otros en los que la enfermedad debuta con afectación de órganos internos”, señala la especialista.

Diagnóstico complicado

Confirmar un caso de lupus requiere analizar diferentes piezas del puzzle. No existe una prueba única capaz de identificar la enfermedad por sí sola.

Los especialistas combinan la historia clínica, la exploración física y distintas pruebas analíticas para valorar la presencia de autoanticuerpos y otros marcadores que ayuden a orientar el diagnóstico. También tienen en cuenta cómo han evolucionado los síntomas con el paso del tiempo.

El seguimiento, una herramienta clave

Una vez diagnosticado, el control periódico resulta fundamental. Permite detectar cambios, anticiparse a posibles complicaciones y adaptar el tratamiento según la evolución de cada paciente. Ese acompañamiento continuado ayuda a mantener la enfermedad bajo control y a reducir su impacto en la vida diaria.

"Diagnosticar permite entender qué está pasando y adaptar el seguimiento y el tratamiento a la realidad de cada paciente, algo fundamental en una enfermedad tan diversa como el lupus", destaca la doctora Orpinell.

Convivir con el lupus

Aunque actualmente no existe una cura definitiva, los tratamientos han avanzado de forma notable. En muchos casos permiten controlar los brotes, reducir la actividad de la enfermedad y mejorar significativamente la calidad de vida.

Entre las opciones terapéuticas más utilizadas se encuentran los antipalúdicos, como la hidroxicloroquina, y los corticoides. Cuando la afectación es más importante pueden incorporarse otros fármacos inmunomoduladores o tratamientos biológicos específicos.

Hábitos que también marcan la diferencia

La medicación es una parte esencial del tratamiento, pero no la única. Mantener una actividad física adaptada, organizar los periodos de descanso para combatir la fatiga, evitar el tabaco y limitar el consumo de alcohol son medidas que pueden contribuir al bienestar general. La protección frente al sol también desempeña un papel importante, especialmente en aquellas personas con manifestaciones cutáneas.

"El seguimiento permite ajustar el tratamiento a cada momento de la enfermedad y acompañar al paciente de una forma más precisa. Ese control continuado es una parte fundamental para convivir con el lupus con más estabilidad y mejor calidad de vida", concluye la jefa de servicio de Reumatología del Hospital Universitari Sagrat Cor.

Más conocimiento, mejor atención

En los últimos años, iniciativas como el registro RELESSER, impulsado por la Sociedad Española de Reumatología, han permitido conocer mejor cómo evoluciona el lupus en la práctica clínica real.

Gracias a estos estudios se identifican con mayor precisión las complicaciones más frecuentes, los factores que influyen en la evolución de la enfermedad y las estrategias terapéuticas que ofrecen mejores resultados. Un conocimiento que, poco a poco, está ayudando a mejorar el diagnóstico y la atención de miles de pacientes.