La pastelería Escribà ha sido uno de los primeros negocios emblemáticos de la Rambla en reabrir. El comercio cerró en marzo, durante el estado de alarma, y ahora ha decidido retomar la actividad. Christian Escribà comenta en conversación con Metrópoli Abierta que la idea es tener la tienda abierta todo diciembre y llegar al día de Reyes salvo que haya un confinamiento general.

La reapertura de la pastelería ha tenido lugar coincidiendo con la campaña de panellets de Todos los Santos. "Desde marzo solo habíamos abierto un día, el 23 de julio, por la celebración del Sant Jordi que se había cancelado", dice Escribà. La pastelería funciona de martes a domingo de 09.00 a 15.00 horas.

SOLO 200 EUROS DE CAJA EN UN DÍA

"Volvemos como si empezáramos de cero", explica el titular del negocio. "Tendremos que ser más exigentes que nunca, con productos y servicios más que excelentes". Todo con el objetivo de recuperar a los clientes. "Ahora no se pueden cometer errores", añade Escribà, uno de los pasteleros más reconocidos de Barcelona.

Con una Rambla sin turistas y con un escaso público local, Escribà reconoce que la vuelta será dura. "Este martes solo hicimos 200 euros. Iremos poco a poco". Pero asegura que sería peor si hubiera esperado más tiempo. "Es como cuando se deja de ir al gimnasio y cuesta volver", comenta a modo de símil.

UNA TIENDA MODERNISTA

Escribà está al frente de la tienda de la Rambla desde 1987. El local forma parte de la lista de comercios emblemáticos protegidos por el Ayuntamiento al tratarse de un establecimiento modernista. La finca fue decorada en 1902 por el pintor y escenógrafo Antoni Ros i Güell. A principios del siglo XX, el edificio era una fábrica de pasta, la Antigua Casa Figueras.

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