Tres de los camellos que venden droga en el Gòtic / CEDIDAS

Tres de los camellos que venden droga en el Gòtic / CEDIDAS

Ciutat vella

Una panadería 365 del Gòtic, punto de encuentro de los camellos que siembran el terror en el barrio

Los multirreincidentes que intimidan, amenazan y agreden a los vecinos se han hecho con el control de la zona, cometiendo todo tipo de delitos sin ningún tipo de consecuencia penal

21 octubre, 2023 23:30

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La entrada de la panadería 365 de la calle de Escudellers de Barcelona se ha convertido en el punto de encuentro de los camellos del Gòtic, que venden droga a plena luz del día con total impunidad. Metrópoli ha podido hablar con vecinos y comerciantes de la zona, que han relatado el calvario que viven en el barrio desde hace tiempo. En los últimos días, la situación ha llegado a tal punto que han organizado caceroladas a modo de protesta. 

El modus operandi de los punteros --argot con el que se conoce a este tipo de delincuentes-- es siempre el mismo. Se pasan el día deambulando por las esquinas de esta céntrica calle de Ciutat Vella en busca de clientes, a los que se dirigen repitiendo coffee shop. Esto confunde a los turistas, que se piensan que son trabajadores de alguna asociación cannábica.

Tal como ha podido comprobar este digital, estos camellos que venden droga a pie de calle se coordinan perfectamente entre ellos: se desplazan en patinete eléctrico y se comunican por teléfono para tener controlados todos los rincones de la calle de Escudellers.

EL 365 DE LA CALLE ESCUDELLERS, UNA UBICACIÓN ESTRATÉGICA

La ubicación delante del establecimiento de la cadena 365 no es casual. Está en una de las calles más frecuentadas por turistas del distrito, que son su principal target. Además, hace esquina con la calle de los Obradors y la de N'Agla, que a su vez comunican con varias calles estrechas y laberínticas, ideales para huir en caso de redada policial. La multitud de gente y el urbanismo tan característico del Gòtic dificultan mucho el trabajo a los Mossos y a la Guardia Urbana para cazar a este tipo de delincuentes.

A pesar de que son ágiles huyendo de los agentes, no tienen miedo a ser detenidos. "Son plenamente conscientes de que pueden acumular decenas de arrestos, pero cuando pasan a disposición judicial los dejan en libertad y vuelven a hacer lo mismo. Es desesperante", dice Alejandra --nombre ficticio--. Esta mujer asegura que ninguno de los camellos es vecino del Gòtic: "Viven en otros barrios o ciudades del área metropolitana y se desplazan cada día hasta la calle de Escudellers para vender droga", explica. "Para ellos es como una oficina, se pasan el día aquí y, cuando han acabado su jornada laboral, vuelven a casa", añade otra vecina de la zona. 

PELEAS, AGRESIONES CON ARMA BLANCA Y ROBOS VIOLENTOS

Vender droga a plena luz del día no solo supone un problema de salud pública que degrada la imagen de Barcelona. Es un conflicto que va mucho más allá, ya que la presencia de punteros viene acompañada de otros delitos como okupaciones, robos violentos y agresiones con arma blanca. Tal como se puede ver en este vídeo, al que ha tenido acceso Metrópoli en exclusiva, los camellos se pelean entre ellos en medio de la calle. "Me encantaría decir que es algo aislado, pero estaría mintiendo. Este tipo de sucesos suele pasar cada semana y siempre son los mismos: jóvenes magrebíes cuya forma de vida consiste en delinquir", dice Marcos, otro comerciante del barrio.

Los punteros venden todo tipo de sustancias estupefacientes, desde marihuana hasta cocaína y el negocio está, principalmente, en las "drogas duras". Por si no fuera suficiente para ellos, complementan su "trabajo" con hurtos y robos con violencia a los turistas. Este tipo de sucesos suele pasar de noche, cuando los camellos empiezan a consumir alcohol y sus propias mercancías, algo que se acaba traduciendo en una mayor agresividad y sensación de impunidad a la hora de cometer delitos. 

VIOLENCIA GRATUITA E INSULTOS A LOS VECINOS

Es entonces cuando intimidan a sus víctimas con botellas de cristal rotas para quedarse con todas sus pertenencias. Utilizan la violencia de manera completamente injustificada, ya no solo en los robos, sino en agresiones transfóbicas. "Hay una vecina del barrio que es transexual y hace unos días la agredieron por este motivo, llamándole 'maricón' y 'travelo'. Ella no les había hecho nada, simplemente estaba paseando y comenzaron a insultarla. No hay derecho", dice Alejandra, que está "harta de vivir con miedo".

Tres camellos venden droga en el distrito de Ciutat Vella / CEDIDAS

Tres camellos venden droga en el distrito de Ciutat Vella / CEDIDAS

Esta mujer no es la única que está en alerta constante por culpa de los reincidentes. Tal como narra, las okupaciones están a la orden del día y se han convertido en uno de los principales objetivos de los punteros. "Hace unas semanas, entraron en casa de una amiga mía en esta misma calle. Se pensaban que no había nadie dentro y le reventaron la puerta. Ella fue a denunciarlo y, a las pocas horas, los dejaron en libertad. Siguen vendiendo droga por la zona y se los tiene que encontrar cada día. Vive aterrada por si le vuelve a pasar lo mismo", lamenta. 

LOS POLICÍAS DE CIUTAT VELLA, FRUSTRADOS POR LA MULTIRREINCIDENCIA

Desde el Ayuntamiento de Barcelona explican a este digital que tanto Guardia Urbana como Mossos d'Esquadra tienen dispositivos permanentes en la zona para prevenir delitos contra la salud pública. De hecho, han aumentado los efectivos de la policía municipal en el distrito de Ciutat Vella. Preguntado por el punto de encuentro de los punteros, el consistorio municipal no puede facilitar los datos para no interferir en la investigación.

Los vecinos del Gòtic, por su parte, se sienten completamente abandonados. Aseguran que el problema existe desde hace años, pero que tras la pandemia la situación ha llegado al límite, con una violencia extrema contra ellos. Fuentes policiales no oficiales relatan a Metrópoli la frustración que sienten muchos agentes, que están hartos de detener una y otra vez a los mismos delincuentes y que estos no tengan ningún tipo de consecuencia penal.

LA REFORMA DEL CÓDIGO PENAL, SIN EFECTO EN BARCELONA

Es por culpa de este tipo de jóvenes que los Mossos d'Esquadra han tenido que activar el plan Tremall, que lucha para erradicar la multirreincidencia. Según los datos de la policía catalana de 2022, el 90% de los ladrones violentos acaban quedando en libertad con cargos. Esto provoca que se hayan producido 2.270 arrestos de 283 ladrones implicados en 5.602 hechos, especialmente robos con violencia y hurtos, algo que se traduce en una media de ocho detenciones por delincuente

En agosto del año pasado entró en vigor la reforma del Código Penal, que imponía penas de prisión de hasta 18 meses para pequeños hurtos en caso de reincidencia. No obstante, no ha tenido los efectos esperados. Albert Batlle, teniente de Prevención y Seguridad en el Ayuntamiento de Barcelona, quiere pedir una nueva modificación para conseguir un efecto disuasorio, algo que se traduciría en una disminución de las infracciones penales y, en consecuencia, en una mayor seguridad para los vecinos del Gòtic y para el resto de ciudadanos de Barcelona.