Manuel Noguerón Resalt y José Domingo Enrich, titulares de Grupo Ethika, están dejando un reguero interminable de agujeros económicos allí donde ponen el pie. Hace poco más de medio año, su grupo se asomó a los titulares periodísticos como consecuencia de los incontables impagos que estaba protagonizando el histórico teatro Apolo, situado en avenida Paral·lel, del que ejercen la gestión mediante un contrato de 25 años de vigencia.

Ahora, una de sus empresas, titulada Ethika Global Investments, ha llevado sus estados contables al Juzgado Mercantil número 1 para instar la quiebra.

OPACIDAD

Ethika entra en la oscura categoría de las empresas de paja. Se escrituró a comienzos de 2015 con un objeto social tan amplio como vago: “la intermediación comercial en operaciones nacionales e internacionales”.

Las cuentas de 2015 son las primeras y últimas que ha entregado al Registro Mercantil de Barcelona, porque sus gestores se han saltado a la torera la obligación legal de depositar los sucesivos balances.

PROPIETARIOS JUDÍOS

Ethika Global Investments es una de las piezas que forman este grupo empresarial, dedicado a inversiones financieras e inmobiliarias. Otra pieza relevante es Ethika Global Real Estate, la gestora del Apolo, que es todo un poema.

Esta compañía llegó a un acuerdo hace tres años con el nuevo dueño del Apolo, un consorcio inversor israelí, para asumir la administración del establecimiento durante un periodo de 25 años.

Oficinas de Ethika Global Investments en Travessera de Gràcia / MA



AGUJEROS

La nefasta gestión de Ethika Global Real Estate se ha saldado con un aluvión de impagos a los artistas, músicos, empleados y hasta a la Sociedad General de Autores, entre otros muchos.

Los afectados convocaron una rueda de prensa en la que acusaron a Ethika Global Real Estate de urdir una “estafa” en toda regla. La actriz Lita Claver, La Maña, llegó a tildar de “ladrones” y “sinvergüenzas” a los propietarios de la entidad.

ESTADO TERMINAL

El teatro Apolo de Barcelona, inaugurado a comienzos del siglo XX, es uno de los mayores de la ciudad, con un aforo de casi mil personas. El desbarajuste de sus cuentas le ha llevado a un estado de colapso casi total.

Grupo Ethika tiene su domicilio en Travessera de Gràcia. Su objeto corporativo es la compraventa de inmuebles y la especulación con divisas.

ADMINISTRADORES DESPARECIDOS

Este conglomerado, de corte opaco casi clandestino, se completa con las firmas Ethika Global Commodities, Ethika Global Properties y la antes citada Ethika Global Real Estate, todas ellas constituidas en 2016. Las dos primeras no han depositado balance alguno en el Registro Mercantil. En cuanto a la tercera, el último que entregó se remonta a 2017.

Este medio intentó obtener, a lo largo del día ayer, la versión de los responsables de Ethika Global. Nadie contestó las llamadas. Los capitostes del tinglado parecen haberse esfumado.

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