La antigua nave que se va a derribar en el Eixample de Barcelona
Barcelona derriba una antigua nave para ganar más de 500 metros cuadrados de zona verde en pleno Eixample
La demolición de una antigua nave industrial junto al Hospital Clínic liberará un espacio para crear zonas de sombra, arbolado y de descanso vecinal en uno de los distritos más densos de la capital catalana
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El distrito del Eixample ha dado este lunes, 2 de marzo, un paso significativo para esponjar su densa trama urbana con el inicio de los trabajos de ampliación del Jardí Beatriu Pinós-Milany.
Ubicado en el corazón del barrio de la Esquerra de l'Eixample, con acceso por el número 149 de la calle Rosselló, este patio de manzana se transformará por completo para ofrecer a los ciudadanos un entorno renovado con mayor presencia de vegetación, nuevo mobiliario urbano y un sistema de iluminación modernizado.
La intervención es el fruto de un acuerdo estratégico entre el Ayuntamiento de Barcelona y la Fundació de Recerca Clínic Barcelona-Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (IDIBAPS).
Esta alianza institucional ha permitido desbloquear el uso de dos parcelas colindantes —una de titularidad municipal y otra propiedad de la fundación biomédica— para ganar espacio público de calidad a escasos metros del complejo hospitalario.
Interior de la plaza Jardí Beatriu Pinós-Milany
Un derribo controlado y en dos fases
El proyecto de recuperación urbana se ha estructurado en dos grandes etapas para minimizar el impacto sobre el día a día del vecindario.
La primera fase, que acaba de comenzar, se centra en el derribo de una antigua nave que ocupa una superficie de más de 530 metros cuadrados.
Durante un periodo estimado de poco más de un mes, el jardín actual quedará perimetrado y cerrado al público por estrictos motivos de seguridad. Los trabajos incluyen la retirada controlada de una cubierta de fibrocemento, una operación delicada que se ejecutará bajo el riguroso cumplimiento de las normativas vigentes de prevención de riesgos ambientales y de salud.
Una vez concluidas estas labores de demolición y limpieza, el espacio reabrirá sus puertas de forma provisional a la espera de que se inicien los trabajos definitivos.
Refugios climáticos y áreas de descanso sin asfalto
La transformación final del recinto está programada para ejecutarse durante los meses de verano. El diseño urbanístico contempla el mantenimiento de una franja perimetral ajardinada, que dará continuidad estética a la zona y respetará la composición original del entorno, combinando vegetación arbustiva con especies autóctonas.
Interior de la plaza Jardí Beatriu Pinós-Milany
El gran valor añadido de esta ampliación radica en las características del subsuelo de la parcela recuperada. Al tratarse de un área libre de aparcamientos subterráneos —una limitación habitual en la ciudad—, el terreno permitirá la plantación profunda de arbolado de gran porte.
Esta característica resulta fundamental para la creación de auténticos refugios climáticos dotados de sombra natural, imprescindibles para combatir las altas temperaturas. En el centro, un pavimento duro delimitará la zona de estancia, equipada con mesas y bancos orientados a la socialización comunitaria.
Alivio verde para un distrito hiperdensificado
Esta actuación se engloba dentro del Programa de Espacios de Proximidad e Interiores (PEPI), una hoja de ruta municipal orientada a multiplicar los vacíos urbanos naturalizados.
Interior del Jardí Beatriu Pinós-Milany
Desde el consistorio destacan que adecuar este patio supone un alivio vital para un distrito tan consolidado arquitectónicamente como el Eixample, resolviendo además de forma definitiva el impacto visual de las paredes medianeras colindantes.
"Esta actuación permite culminar un proyecto de derribo y urbanización previsto desde hace tiempo en el planeamiento urbanístico, y que se ha hecho con plena coordinación con la Fundación", ha asegurado el regidor de l’Eixample, Jordi Valls.
Por su parte, la directora del IDIBAPS, Susana Puig, ha expresado la satisfacción del instituto por haber podido participar en la rehabilitación de los jardines Beatriz de Pinós.
Ha explicado que consideran este espacio como una extensión de su propio entorno, puesto que se encuentra junto al campus y forma parte de la actividad cotidiana del personal y de los usuarios del centro.