Calle del Consell de Cent tras su reurbanización

Calle del Consell de Cent tras su reurbanización LUIS MIGUEL AÑÓN

Eixample

Un estudio confirma que los ejes verdes de Barcelona reducen el ruido urbano en varios decibelios

La investigación concluye que la pacificación de calles disminuye la contaminación acústica diurna, aunque advierte que los niveles generales siguen superando los umbrales máximos recomendados por la OMS

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La pacificación de las calles y la restricción del tráfico motorizado tienen un impacto directo y medible en la contaminación acústica.

Un reciente estudio elaborado por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) ha demostrado que la implantación de ejes verdes en el entorno urbano logra rebajar significativamente los niveles de ruido ambiental, registrando una disminución media de 3,1 decibelios (dB).

La investigación, liderada por el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA-UAB), ha sido publicada en la revista científica 'Cities & Health' y toma como referencia el modelo urbanístico aplicado en la capital catalana.

El Eixample como laboratorio acústico

Para obtener estas conclusiones, los investigadores analizaron los datos recabados por siete estaciones acústicas permanentes ubicadas en el céntrico distrito barcelonés del Eixample.

Un tramo del eje verde de la calle de Consell de Cent

Un tramo del eje verde de la calle de Consell de Cent Ayuntamiento de Barcelona

El estudio comparó de forma exhaustiva los registros obtenidos en 2022, antes del inicio de las obras, con los del año 2023, una vez estrenados los nuevos ejes verdes de la ciudad.

Los patrones detectados revelan que la caída del ruido es más pronunciada durante el horario diurno que por la noche, y se percibe con mayor intensidad en los días laborables frente a los fines de semana.

Asimismo, el mayor alivio acústico se documentó en las nuevas plazas formadas en la intersección de dos calles pacificadas, al quedar especialmente aisladas del tráfico de paso.

Límites de la OMS

Pese a los beneficios evidentes de esta transformación urbana, el estudio aporta una dosis de realismo sobre la calidad ambiental general de la metrópoli.

Los niveles de ruido registrados tras la intervención siguen superando los valores máximos recomendados por las autoridades sanitarias internacionales.

Un eje verde en una imagen de archivo

Un eje verde en una imagen de archivo Ajuntament de Barcelona

Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Unión Europea establecen que los umbrales saludables y aconsejables para el ruido ambiental en las ciudades deberían situarse en torno a los 53 y 55 decibelios, una meta que todavía queda lejos en las zonas analizadas.

Desmontando el mito del "ruido peatonal"

Uno de los grandes debates vecinales y políticos previos a la pacificación de estas arterias era el temor a que la proliferación de áreas de descanso, el ocio y el trasiego de viandantes acabaran generando más molestias que los propios coches.

Sin embargo, Samuel Nel·lo Deakin, investigador del ICTA-UAB y autor principal del estudio, ha despejado estas dudas.

Según el experto, los datos empíricos recogidos demuestran que la preocupación de que el ruido generado por la actividad peatonal pueda llegar a ser mayor que el del tráfico motorizado "no parece estar justificada", al menos en las ubicaciones que han formado parte de esta monitorización