Caras de incredulidad, viandantes que exclaman: “¿¡qué es esto!?”, usuarios de Renfe que se detienen a hacer fotos, turistas con expresión de no entender nada y diálogos que retratan lo atípico que es encontrarse una obra de arte en medio de la Estación de Sants. “¿Qué hace esto aquí en medio?” “¡Es un trozo de tren!” “¡Pues vaya!”.

Casi todos los viandantes se sorprenden ante la presencia de una puerta de convoy pintada, pero son pocos los que se paran a observarla con detenimiento. Es como si, de algún modo, en el imaginario colectivo fuese habitual ver este tipo de vandalismo ferroviario

IMPACTO ECONÓMICO

Se trata de una concepción que Renfe pretende cambiar con “L’obra més cara”, una escultura que estuvo expuesta en la Feria de Arte Contemporáneo ARCO 2019. Ahora, ocupa una parte del vestíbulo de la Estación de Sants con la que meta de sensibilizar sobre el impacto económico y social que implican los graffitis en los trenes. Una mensaje escrito junto a la obra alerta que estos actos vandálicos pueden costar a toda la ciudadanía hasta 15 millones de euros.  

Las cifras hablan por sí solas. Según un comunicado de Renfe, en 2019 la retirada y reparación de trenes pintados en Cataluña ha supuesto un coste de seis millones ­– o, lo que es lo mismo, la compra de un tren de Rodalies –. En lo que va de año se han pintado 71.000 metros cuadrados de superficie, entre las cuales figuran ventanas y frontales de las cabinas de conducción. También se han invertido 14 millones – dos trenes de Rodalies – ­en seguridad. Estos esfuerzos tienen la intención de evitar que estos delitos sigan atestando los convoyes de vandalismo.

Los viandantes se paran a observar la escultura / ALBA LOSADA



Por si esto no fuese suficiente, Renfe calcula que anualmente se ven afectados dos millones de clientes por retrasos o cancelaciones vinculados a esta problemática y que se formulan siete denuncias diarias. Este año, la compañía estima que se han interpuesto unas 2.000 demandas.

IMPACTO EN LOS USUARIOS

Las reacciones de los usuarios que recorren este jueves la Estación de Sants son dispares ante esta obra. Adrià Alvaredo reconoce a Metrópoli Abierta que le parece “muy fuerte” que se gaste “tanto dinero en limpiar pintadas”. Miquel Abellán dice que, aunque le encanta el arte, no deberían graffitearse los trenes y las paredes: “Cuando vas al váter aciertas, ¿no?”. Juan Carlos López no solo considera que son “un poco caros” los graffitis, también que hacen que el interior de los convoyes sea más lúgubre: “No me dejan ver el paisaje, dejan el tren tan oscuro que parece una funeraria”. Y a Ula Arqued no le ha sorprendido encontrarse con una puerta como esta “porque se ven muchas”. A ella solo le ha hecho sobresaltarse la colosal cifra de 15 millones.

Esta campaña pretende sensibilizar a la ciudadanía acerca de la repercusión económica y social de los graffitis. A pesar de que Alvaredo cree que debería servir para que los graffiteros piensen que "no tenemos que pagar esto entre todos”, hay otros clientes de la compañía que están lejos de verla como una iniciativa efectiva. Júlia Clos, por ejemplo, considera que “aunque está bien para intentar concienciar”, la mayoría de personas no se paran a “prestarle atención”. Arqued sostiene que Renfe debería darle la vuelta al paradigma autorizando, literalmente, a pintar en algunos convoyes bajo "unas normas". Y para Abellán se tendría que promocionar el arte. “Si con medio millón de euros contratara a unos cuantos artistas y los promocionara en ARCO, todo cambiaría. ¿Los grafiteros pensarían: ‘¿si Renfe invierte en arte vamos a tocar a Renfe?’”.

3000 ATAQUES

El pasado setiembre, el director general de la Autoritat del Transport Metropolità (ATM), Pere Torres, alertó de que en 2018 los convoyes de Renfe, metro, tranvíaFerrocarrils de la Generalitat sufrieron 3.000 ataques. Uno de ellos tuvo lugar a finales de agosto en la estación de la L1 de la Sagrera, cuando todavía estaba cerrada por obras. Un grupo de jóvenes entró y pintó en poco minutos varios vagones de metro. Aunque la policía hizo acto de presencia, no consiguió arrestar a nadie.

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