Una larga cola de al menos 20 personas a las afueras del supermercado Lidl de la calle Vila i Vilà. Esta es la situación que se vive cuando quedan 15 minutos para que cierre el establecimiento comercial del Poble-sec. 

La empresa alemana de supermercados ha anunciado esta misma tarde que tan solo permitirá un aforo de 50 personas en el interior de su establecimiento para evitar la propagación del coronavirus. Desde entonces, en las puertas de los Lidl de toda Barcelona reza un anuncio que indica que los clientes deberán esperar a que salgan los del interior para poder entrar. 

Cola en el supermercado Lidl de la calle Vila i Vilà / V.M.



 

UNA HORA MENOS DE ACTIVIDAD COMERCIAL

Otro cartel indica que cambia el horario comercial. De lunes a sábado los supermercados de esta multinacional abrirán sus puertas de 9.00 horas de la mañana a 20.00 horas de la tarde. Esta variación significa una hora menos para poder hacer la compra durante este confinamiento preventivo decretado por el estado de alarma impuesto por el Gobierno

Estas medidas, que ha anunciado la cadena de supermercados, pretenden reducir las posibilidades de contagio del Covid-19. También se quiere garantizar "en todo momento" la distancia mínima de seguridad de un metro, con el objetivo de proteger a los clientes y también a sus trabajadores. Para ello se ha reforzado la presencia de seguridad privada, según ha informado este lunes en un comunicado la multinacional alemana.

Aviso del nuevo horario de Lidl / V.M. 



MEDIDAS QUE PODRÍAN SER CONTRAPRODUCENTES PARA LA SOCIEDAD

Otras medidas que ha adoptado Lidl, y que repercutirán en largos tiempos de espera en las puertas de los supermercados son el refuerzo de las medidas de limpieza e higiene, la obligatoriedad del uso de guantes en las zonas de compra a granel, las recomendaciones de pago con tarjeta en lugar de efectivo y la suspensión temporal de las devoluciones.

Estas iniciativas podrían resultar contraproducentes. A pesar del uso de guantes y mascarillas por parte de la clientela, las colas que se han podido ver en diferentes supermercados de la capital catalana no están reguladas e incumplen el metro de distancia que recomiendan las autoridades sanitarias, tal como se puede apreciar en las fotografías de Metrópoli Abierta. Es por eso que el aforo limitado a 50 personas de los Lidl podría suponer un riesgo para la sociedad barcelonesa con el paso de los días. 

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