Durante estos 15 días, la ciudadanía vivirá con relativa normalidad y comodidad la cuarentena impuesta por el Gobierno para cortar el contagio del Covid-19. No lo vivirán igual las personas sin hogar, que se enfrentan a esta pandemia con una vulnerabilidad añadida. El Ayuntamiento acoge estos días a unas 1.200 personas en diferentes equipamientos municipales, algunos de ellos gestionados por entidades.

Fundació Arrels, entidad que atiende a personas sin casa desde 1987, ha reducido algunos de sus servicios habituales y, por seguridad, prescinde de los numerosos voluntarios que trabajan con las personas sin hogar. En su centro de día del Raval, ubicado en la calle Riereta, la afluencia de usuarios ha caído en picado. De las 130 personas de media que acostumbran a pasar por el centro, este lunes han acudido 32. A partir de mañana, el centro solo abrirá de 16.00 a 19.00. 

UN 30% TIENEN ENFERMEDADES CRÓNICAS

Los servicios higiénicos como las duchas, las taquillas y el botiquín siguen disponibles para uno de los colectivos más vulnerables frente al coronavirus. Un 30% de las personas que duermen en la calle tienen enfermedades crónicas (hígado, riñón, corazón o pulmones) lo que les sitúa como personas de alto riesgo. En caso de contagio, estas patologías podrían complicar gravemente su estado de salud.

El Ayuntamiento de Barcelona mantiene los tres centros de primera acogida de la ciudad abiertos. Los cuidados a las personas sin techo se enmarcan en los servicios esenciales que mantiene el consistorio durante el tiempo que dure el confinamiento. La concejal de Salud, Gemma Tarafa, recordaba que hay 2.000 plazas disponibles. El protocolo planificado en caso de detección de un caso positivo se ha activado por primera vez este lunes al detectarse una persona infectada, que se encuentra ingresada en un hospital.

SIN VOLUNTARIOS

Fuentes de la Fundació Arrels señalan que la entidad mantiene operativos diferentes recursos como la Llar Pere Barnés, una residencia donde viven 33 personas de manera estable. "Hemos blindado este recurso, ya no hay voluntarios, solo trabajadores sociales, de enfermería y auxiliares de geriatría", explican. En el conocido como Piso Zero sigue acogiendo a ocho inquilinos.

El último censo de la entidad tuvo lugar en agosto de 2019 y reveló un dato alarmante: las personas sin hogar viven de media tres años y nueve meses en la calle, cinco meses más que en 2018. En los últimos cuatro años, este colectivo ha crecido un 27% pasando de los 941 personas en 2016 a las 1.200 actuales. La gran mayoría son hombres y el 17% necesita una intervención social prioritaria.

NUEVOS EQUIPAMIENTOS

El consistorio se ha visto obligado a cerrar el CANE (Centro de Atención Nocturna de Emergencia). En su lugar, Tarafa ha explicado este lunes que trabajan en la apertura de un nuevo equipamiento. No descartan abrir otros centros en colaboración con otras administraciones como la Generalitat para asegurar la atención a este colectivo. La Operación Frío finalizó dos semanas antes debido a dos posibles casos por Covid-19 de dos trabajadoras municipales. El consistorio suma ya seis casos positivos por el virus, el último, un bombero.

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