Recreación del Hermitage y la alcaldesa Ada Colau / ARCHIVO

Recreación del Hermitage y la alcaldesa Ada Colau / ARCHIVO

El pulso de la ciudad

La vía judicial por el veto al Hermitage genera un duro rechazo de la oposición

Grupos municipales temen que el contencioso contra el Ayuntamiento acabe con una indemnización millonaria para la ciudad

27 octubre, 2021 21:05

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Los promotores del Hermitage se han cansado de esperar el visto bueno del Ayuntamiento de Barcelona a la instalación del museo en la nueva bocana del Port, junto al Hotel Vela, y han abierto la vía judicial contra el gobierno de Ada Colau. La interposición de un contencioso-administrativo -que se suma a otros recursos ya existentes entre Port, Ayuntamiento y promotores- contra el consistorio ha coincidido con una carta de los responsables del equipamiento cultural en varios medios de comunicación en la que expresan su deseo de quedarse en Barcelona a pesar de la posibilidad de que el museo pueda acabar recalando en Málaga o Madrid.

"Queremos quedarnos en la ciudad", dice Hermitage Barcelona en la misiva. Los responsables del museo culpan del veto a Barcelona en Comú, el partido de Ada Colau. El PSC está a favor de que el espacio se quede en la capital catalana. Hace unos meses, Jaume Collboni apoyó de forma clara el intento de alianza con el Liceu para desencallar el proyecto. Las discrepancias en torno al Hermitage es uno de los conflictos más significativos entre los dos socios de gobierno municipal. Ahora, Collboni dice a Metrópoli que el PSC continuará trabajando para que el Hermitage se convierta en una realidad. "Se trata de un proyecto con un interés sociocultural fuera de cualquier duda y confiamos en tener la oportunidad de sacarlo adelante". "La judicialización no tiene sentido", ha añadido a Europa Press.

CIUTADANS, A FAVOR

Tras conocerse que la negativa de Colau al Hermitage ha acabado en los tribunales, las reacciones de los partidos en el Ayuntamiento no se han hecho esperar. La judicialización del Hermitage genera malestar y preocupación. "Desde Ciutadans lamentamos que se haya tenido que llegar a la actual situación, con cruce de recursos entre ambas partes. Desde el primer día, Ciutadans ha apostado por la instalación del Hermitage en Barcelona como nuevo equipamiento cultural de referencia, y así lo hemos defendido llevando diferentes propuestas en el pleno municipal. Pero ni comunes, ni PSC, ni ERC han querido apoyar nuestras iniciativas", dice la presidenta del partido naranja en el Ayuntamiento Mariluz Guilarte.

Render del museo Hermitage en el Port, junto a la parcela que ocuparía el Liceu a la derecha / CEDIDA

Render del museo Hermitage en el Port, junto a la parcela que ocuparía el Liceu a la derecha / CEDIDA



Ciutadans tenía la esperanza de que con el cambio de concejal de Cultura -Jordi Martí Grau ha sustituido a Joan Subirats- se podría abrir la posibilidad de que el Hermitage se instalara en Barcelona, pero el inmovilismo que mostró Subirats se ha mantenido con Martí. "La negativa del gobierno puede provocar que finalmente los gestores del Hermitage decidan apostar por otras ciudades como son Málaga, Madrid o Valencia. Los gestores del Hermitage han tenido una enorme paciencia a pesar de los desplantes de Colau y del PSC. La carta es un nuevo intento para alcanzar un acuerdo entre ambas partes pero mientras siga el tripartito de facto gobernando, las posibilidades de que Barcelona cuente con un equipamiento cultural como el Hermitage son muy difíciles", afirma Guilarte.

Desde JuntsxCatElsa Artadi subraya que era "bastante previsible que acabara pasando esto", dice en relación a la presentación del contencioso contra el consistorio. "Los promotores del Hermitage defienden su legítimo derecho a seguir adelante con el proyecto. Gracias a la negativa de Colau y Collboni, Barcelona recibe un doble golpe: el del no a acoger el museo, y, ahora, el potencial impacto judicial que puede tener consecuencias presupuestarias", opina Artadi. Metrópoli ya avanzó que el Ayuntamiento se puede enfrentar a una indemnización millonaria por no dar luz verde a un proyecto que cumple con todos los requisitos legales.

LA "BARCELONA DEL NO"

Para la líder de JuntsxCat, “todo este entorno tan poco propicio para generar proyectos es la norma de la casa", añade en referencia al gobierno de Colau. "Nos encontramos con la Barcelona del anti-proyecto, la Barcelona del no, liderada por Colau, pero con el apoyo de socialistas y ERC. Son oportunidades perdidas cada día. Llevan a Barcelona a que se siga empobreciendo, colapsando y degradando”. 

Los terrenos del Port, junto al Hotel Vela, donde se tiene que construir el Hermitage / PORT DE BARCELONA

Los terrenos del Port, junto al Hotel Vela, donde se tiene que construir el Hermitage / PORT DE BARCELONA



El PP es otro de los partidos que siempre ha apoyado el Hermitage. El concejal Óscar Ramírez lo ve así: "El no rotundo de Colau a proyectos culturales y museísticos importantes para la ciudad como el Hermitage, que no cuesta un euro a Barcelona y puede aportar valor añadido, responde a caprichos ideológicos. El planteamiento urbanístico estaba aprobado para equipamiento cultural, Colau no firma el convenio con la autoridad portuaria por un tema ideológico".

IMAGEN NEGATIVA DE BARCELONA A NIVEL INTERNACIONAL

"Se da una imagen negativa de Barcelona a nivel internacional. Perdemos una oportunidad más de generar actividad económica y tener un museo internacional. Esperemos que no sea así, pero todo apunta a que la negativa nos va a costar mucho dinero a los barceloneses por una demanda que parece que será multimillonaria", prosigue Ramírez, para quien la carta aparecida en los medios es una clara muestra de que los promotores se quieren quedar en Barcelona. "Y hay que agradecérselo. Siguen estando interesados en Barcelona, pero el Ayuntamiento les está poniendo todas las trabas posibles. Hay que agradecer que el Hermitage quiera seguir aquí en un momento tan complicado, en el que pocas inversiones quieren apostar por nuestra ciudad".

También en Barcelona pel Canvi están a favor del proyecto. En un tuit, la presidenta de la formación Eva Parera ha culpado a comunes, socialistas y republicanos de que el Hermitage no sea una realidad. Para Parera, al resto de la oposición solo le quedó "insistir y protestar en vano", ha valorado en la red social. En declaraciones a Metrópoli, la edil precisa: "El Hermitage es una inversión privada cultural que, pese al no del tripartito, sigue con la voluntad de quedarse en Barcelona. A ese paso, la ciudad acabará siendo la del no a la inversión. Deben rectificar de inmediato".

10 AÑOS EN CAMINO

El Hermitage se empezó a gestar hace ya unos 10 años. Detrás de la propuesta cultural está la sociedad Museo Hermitage Barcelona, formada por el fondo de inversión Varia Hermitage Barcelona (80%) y Cultural Development Barcelona (20%), mercantil del empresario ruso Valery Yarolaski y del arquitecto Eugenio Ujo Pallarès. 

Ada Colau y Janet Sanz, en un acto / EFE

Ada Colau y Janet Sanz, en un acto / EFE



La negativa de Barcelona en Comú al museo Hermitage viene de lejos. El Ayuntamiento encargó en 2019 una serie de informes -que costaron más de 42.000 euros- y que concluyeron que la instalación del Hermitage en la Barceloneta comportaría numerosos problemas de movilidad en la zona. También se tildaba al museo de "franquicia" y se restaba importancia al proyecto artístico.

LAS RELACIONES ENTRE PSC Y COLAU, MUY TENSADAS

Un posible acuerdo con el Liceu (la primavera de 2021) para sacar adelante un proyecto conjunto parecía dar una nueva posibilidad a que prosperara el Hermitage en el Port. Pero, de momento, la propuesta no ha visto la luz, aunque Collboni insiste en que es la mejor opción. En junio, la comisión ejecutiva del patronato del teatro ni siquiera la llegó a votar. Tampoco cuenta con el respaldo de ERC, que comanda el departamento de Cultura de la Generalitat ni con la del grupo municipal de Ernest Maragall, que en el pleno de la víspera de Sant Joan planteó reprobar la actuación del gobierno municipal, "de principio a fin", con el Hermitage, hacer un "genuino proyecto cultural" e iniciar la expropiación de los terrenos a la autoridad portuaria.

Ahora ERC, dice que lo que se plantea como Hermitage "está muy lejos de ser un proyecto cultural, así lo consideran también en otras ciudades como en Málaga. Tampoco su posible ubicación es la mejor, pero somos muy críticos de cómo el gobierno municipal ha gestionado el tema", indica el portavoz republicano Jordi Coronas. "La ciudad debe tener claro que es lo que quiere desde el principio, y con el Hermitage no se ha hecho así. Por ese error del gobierno, por dar vía libre y abrir el debate a posteriori, parece que puede acabar tomando la decisión la justicia, y eso es un drama, añade el edil de ERC.

Recreación del museo Hermitage en el Port de Barcelona / MUSEO HERMITAGE

Recreación del museo Hermitage en el Port de Barcelona / MUSEO HERMITAGE



UN PLAN ESPECIAL APROBADO HACE MÁS DE TRES AÑOS

El 27 de abril de 2018, el pleno municipal aprobó un Plan especial urbanístico para destinar el solar de la Nueva Bocana del Port a un equipamiento cultural. La puesta en marcha del Hermitage dependía de la firma de un convenio entre el Port y el Ayuntamiento que nunca ha llegado. La pasada primavera, el Port acabó dando luz verde al Hermitage a la concesión administrativa sin esperar al visto bueno municipal al proyecto, lo que motivó que Barcelona en Comú se cerrara en banda y se negara a firmar el convenio inicial necesario para sacar adelante la construcción.

A finales de mayo, tras la negativa al proyecto inicial, la teniente de alcaldía de Ecología Urbana y Urbanismo, Janet Sanz, emplazó al Hermitage a abrir una nueva etapa para encontrar un proyecto en el que haya la implicación de otros actores. Por aquel entonces, todavía era posible el acuerdo con el Liceu, que finalmente no parece haber cuajado. Ahora, Sanz insiste en que el Hermitage no ha querido cambiar el proyecto. "La negativa no es por un tema ideológico, sino de defensa del interés público y de sacar adelante los mejores proyectos”. El Ayuntamiento está dispuesto a acoger “proyectos buenos para la ciudad”. El elemento central es si tiene valor cultural para la ciudad o no”. Colau y los comunes creen que no. Más de 80 entidades y asociaciones de Barcelona creen que sí.