El sector tecnológico impulsa la ciudad de Barcelona, al margen de la percepción que se ha instalado sobre su falta de ambición o sobre la pérdida de peso económico en comparación con el dinamismo que muestra Madrid. Barcelona presenta uno de los ecosistemas más ágiles de Europa, con más de 1.200 startups, entre las cuales hay siete ‘unicornios’ internacionales --un valor de más de 1.000 millones de euros-- tres locales y 296 deep-tech, según los datos que recopila la Startup Heatmap Europe Report de 2021. Se trata de un conjunto de empresas, de distintos ámbitos, que representan el “mejor ascensor social que ha existido nunca”, en palabras de Miguel Vicente, presidente de Tech Barcelona, cofundador y presidente del fondo Antai Venture Builder y una de las almas de la transformación que ha experimentado la ciudad en los últimos 20 años, en alusión a la posibilidad de que el talento tenga buenas oportunidades de trabajo

Las distintas empresas, desde Tiendeo a Holaluz, Meeting Lawyers, Housfy, Waynabox o Freshperts, trabajan sin descanso en un contexto económico cambiante. El capital fluye, y el talento existe, pero es escaso en relación a la gran demanda. Barcelona se defiende bien en los dos ámbitos, pero los expertos señalan que una de las asignaturas pendientes de la ciudad es el concurso de grandes fondos de inversión. No están en el conjunto de España y es necesario atraerlos, pero en un momento en el que compiten otras ciudades en el contexto europeo y mundial. En España han seguido la estela de Barcelona ciudades como Madrid, muy activas en los últimos años, y Lisboa, en Portugal. Pese a todo, han destacado las rondas de inversión de Wallapop, Glovo o Wallbox, que es un ejemplo que se destaca para señalar la madurez del sector, con su proyecto de salir a bolsa en Estados Unidos.

SALARIOS COMPETITIVOS

Sin embargo, el denominador común que expresan las startups radicadas en Barcelona hace referencia a la dificultad de encontrar determinados profesionales, como programadores, que reciben constantes ofertas profesionales. La atracción de la ciudad, pese a todo, es enorme. Hasta el 17% de los emprendedores digitales europeos eligen Barcelona para instalar su startup. Más del 65% de los emprendedores son extranjeros, lo que deja a la ciudad como el cuarto hub internacional de startups.

Exterior de Pier 01, la casa de las 'startups' / BCN Tech City

Una de las ventajas competitivas en este campo, como ocurre en otros sectores de la economía, es el nivel salarial. Barcelona ofrece un salario bruto competitivo para las profesiones digitales, con una cifra cercana a los 38.000 euros, mientras que el salario medio en Londres es muy superior y alcanza los 73.000 euros. En la ciudad trabajan hasta 77.000 profesionales relacionados con el sector. 

Las distintas empresas digitales que han podido competir internacionalmente y que no dejan de crecer, desde Barcelona, señalan que uno de los distintivos esenciales lo marcó la iniciativa municipal Barcelona Activa. De ahí surgieron muchos proyectos, hace más de 25 años, dando pie a una característica de la ciudad: la colaboración público-privada. Algunas compañías, como Holaluz, conservan en sus instalaciones una oficina que se ha reconstruido exactamente igual al vivero con el que contaban en Barcelona Activa. Se trata de un homenaje para dejar claro cuál es el origen.

INVERSIÓN EN EUROPA

Miguel Vicente asegura que el trabajo pionero de empresas como Privalia o Wallapop han marcado el camino, porque se formaron equipos sólidos que, posteriormente, se han desarrollado a partir de otras iniciativas. Las startups se desarrolan ahora en el e-commerce, pero también en el sector de las fintech, en la sanidad, en el bienestar físico, en la educación o en el campo de la ciberseguridad y la logística.

La plataforma de inversión de 'startups' OneRagtime, de origen francés, ha elegido Barcelona / OneRagtime

¿Puede crecer todo el sector, aumentar de tamaño, con la idea de que proliferen más ‘unicornios’? Las empresas que aparecerán en la serie de Metrópoli dan por descontado que en los próximos años esos nuevos ‘unicornios’ serán una realidad, porque lo que no falta es capital, y las ideas y la innovación son una “característica de la ciudad”. En 2021, Barcelona ha alcanzado la séptima posición europea en inversión a compañías tecnológicas, con un total de 1.500 millones de dólares, lo que equivale a cinco veces más que en 2020, cuando la ciudad alcanzó el puesto 16 de esa misma clasificación, según el estudio State of European Tech.

Aunque la ambición es grande, Barcelona, sin embargo, está por detrás de seis ciudades que mantienen el liderazgo, como son Londres, Berlín, París, Estocolmo, Ámsterdam y Munich. Europa, que busca un mayor espacio, con la competencia de Estados Unidos y del mundo asiático, recibió un total de 100.000 millones de dólares de inversión, tres veces más que en 2020, con un valor respecto al ecosistema tecnológico de tres millones de dólares.

¿LLEGAR AL 25% DEL PIB DE LA CIUDAD?

Junto al sector turístico, el ecosistema digital se presenta como la nueva industria de la ciudad, que debería permitir un salto en el PIB y en el empleo. Es el objetivo de Barcelona Tech, que busca unos mayores porcentajes, con el deseo de lograr que el peso del sector se sitúe en el 25% del PIB y en el 20% del empleo. Ahora todo ese ecosistema representa el 12,5% del PIB y el 10% del empleo de la ciudad.  

Infografía que muestras las startups que trabajan en diversos aspectos de la automoción / CB INSIGHT

La administración pública sigue de cerca la evolución del sector, pero las empresas reclaman una mayor atención, con la convicción de que esas tecnológicas pueden ser la gran referencia de la propia ciudad en el mundo en los próximos años. Tech Barcelona trabaja para lograr un campus urbano tecnológico, con varios hubs en red, a partir del centro Pier01, en Pla de Palau. El Ayuntamiento quiere potenciar el sector con la transformación del edificio de Correos y con un espacio para las fintech en la Bolsa de Barcelona. La apuesta, a pesar de las oscilaciones del actual consistorio que dirige Ada Colau, pasa por la colaboración público-privada, la gran petición del propio sector tecnológico, que trabaja también con el Consorcio de la Zona Franca, con Foment y con más de 35 socios corporativos.

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