Dos de las elefantas del Zoo de Barcelona / ZOO DE BARCELONA

Dos de las elefantas del Zoo de Barcelona / ZOO DE BARCELONA

El pulso de la ciudad

Susi, Yoyo y Bully: las elefantas que ven su vida pasar en el Zoo de Barcelona

Las paquidermas tienen la misma rutina desde hace 10 años y no muestran signos de vitalidad

7 julio, 2023 23:36

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Susi, Yoyo y Bully no se han mudado. Continúan con su monótona vida en las reducidas instalaciones del Zoo de Barcelona, propiedad de Barcelona Serveis Municipals (B:SM), ajenas a las curiosas miradas de los visitantes que acuden a verlas con la esperanza de verlas comportarse de manera activa. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: las paquidermas solo se desplazan por el espacio para comer.

Las animales llamaron la atención de diversas entidades animalistas, que pusieron el foco en Susi. La elefanta, que supera los 50 años, es la que tiene una historia más dura: unos furtivos la secuestraron y la arrancaron de su hábitat natural para venderla a un circo, donde fue exhibida durante mucho tiempo. Tras la oscura etapa, a Susi la trasladaron al Zoo de Valencia y, finalmente, en 2002 llegó a Barcelona. Pero el padecimiento de la elefanta no terminó: entre las paredes de la instalación sufrió una importante pérdida que precipitó la llegada de sus actuales compañeras con el fin de animarla. Así llevan desde el 2013, aunque el calor y la limitación de movimiento no parece transmitirles a ninguna de las tres muchas alegrías.

Las tres elefantas Susi, Yoyo y Bully, comiendo / METRÓPOLI

Las tres elefantas Susi, Yoyo y Bully, comiendo / METRÓPOLI

MUERTE DE LA MATRIARCA

El trauma de Susi se desencadenó con la muerte, justo ante sus ojos, de la matriarca Alicia: otra elefanta que estableció con ella un vínculo muy especial. A Alicia la eutanasiaron los trabajadores del zoológico con unos dardos ante sus compañeras y la mirada incrédula de unos alumnos del colegio Caridad Serinyana de Cadaqués que se encontraban de excursión.

La pérdida le afectó tanto que la entidad municipal decidió acoplar a Yoyo y Bully, con el fin de que Susi no se quedase sola. Sin embargo, la Directora del Santuario Equidad, Alejandra García, explicó en su día que las elefantas "no están socializadas, no se comunican entre ellas, no comparten y no se entienden". La plataforma animalista Zoo XXI, en la misma línea, también se preocupó por el estado de Susi e impulsó una recogida de firmas para trasladarla a un santuario en Francia. Algo a lo que el zoológico se niega.

Susi, Yoyo y Bully, elefantas del Zoo de Barcelona / ARCHIVO ZOO

Susi, Yoyo y Bully, elefantas del Zoo de Barcelona / ARCHIVO ZOO

ENCADENADAS Y RECHAZADAS

Aunque Susi, que es la elefanta de mayor edad, es la que ha protagonizado un documental de TV3, las historias de Yoyo y Bully no son menos trágicas. Yoyo es la "jefa" del grupo y estuvo gran parte de su vida encadenada, lo que le ha dejado lesiones físicas y psíquicas (estereotipias). Como consecuencia, es probable que los admiradores vean a Yoyo mover con frecuencia la cabeza, ya que era el único movimiento que podía realizar atada. 

Bully, en cambio, la más joven de todas, fue rechazada por el grupo de hembras que convivían con ella. La paquiderma también provenía de un circo y lo que aprendió en esa etapa la marcó el resto de su vida. Su integración fue difícil, pero la enseñanza y el entrenamiento por el que pasó la ayudó a formar parte de una nueva familia.

"NORMALIDAD"

Preguntado por este medio, el Zoo de Barcelona asegura que la vida de las elefantas no se ha trastocado y continúa con "normalidad": "Son animales muy grandes y que están muy bien para la edad que tienen", han explicado. "Tienen una historia muy dura y se les da el mejor trato posible".

Los animalistas, para ser justos, no han afirmado que Susi o sus compañeras estén enfermas, pero sí creen que la cautividad "compromete su salud física y psicológica": "La limitación espacial (los elefantes caminan cerca de 50km al día), la denigración constante, el suelo que pisan (el cemento produce enfermedades en los elefantes) son solo algunos de los sinsabores de sus vidas", detallaron desde Zoo XXI. A modo de ejemplo: "Ciertas estereotipias, como el paseo aberrante o balancearse puede provocar desgaste energético, desgaste desigual de las zonas plantares anteriores, desarrollo asimétrico de masa muscular a nivel de cuello y/o exacerbación de problemas ortopédicos concomitantes".

"RESOCIALIZACIÓN"

La institución defiende el trabajo de resocialización que llevaron a cabo con las tres elefantas, ya que todas estaban solas o fueron rechazadas por sus manadas: "El Zoo trabajó por su bienestar y las acogió, dedicándoles todos sus conocimientos y un gran esfuerzo por parte de su personal", se puede leer en la página web. "Para hacerlo lo mejor posible, el Zoo contactó con uno de los mejores expertos en elefantes cuidados por humanos del mundo, Alan Roocroft, para asesorar al equipo de Barcelona", asegura en el mismo comunicado la instalación. Finalmente, en 2013 las juntaron y así permanecen hasta día de hoy, aunque las asociaciones animalistas no comparten la "misión" del zoológico.

El espacio, sin apenas sombra, de las tres elefantas: Susi, Yoyo y Bully / METRÓPOLI

El espacio, sin apenas sombra, de las tres elefantas: Susi, Yoyo y Bully / METRÓPOLI

La visión que las paquidermas ofrecen no es alentadora: se mueven más bien por inercia y no se comportan de manera natural. Los elefantes mantienen una interacción constante y positiva con su manada. Las hembras son especialmente sociables entre sí y, por lo general, manifiestan mucha empatía. Tienen un gran sentido de la cooperación y el compañerismo. Y, como no podía ser de otra manera, siempre procuran protegerse entre sí. Se organizan jerárquicamente alrededor de una matriarca (en este caso fue Alicia) y, para comunicarse entre ellos, emiten ciertos sonidos de bajas vibraciones a veces. Susi, Yoyo y Bully, en cambio, permanecen en silencio.