Se cumplen seis años de los atentados en Barcelona y Cambrils. El 17 de agosto de 2017 quedará grabado en la memoria de los barceloneses y decenas de turistas que paseaban por las Ramblas de la capital catalana, y que vieron cómo todo se volvía de color negro en cuestión de segundos. Ambulancias, Mossos d'Esquadra y Guardia Urbana trabajaron codo con codo para socorrer a las víctimas y asegurar la zona. Sin embargo, seis años después y visto con retrospectiva, la Urbana hace autocrítica de la actuación de los agentes de la policía durante el atentado. Según el intendente Jordi Guerrero, deberían haber protegido el entorno antes de auxiliar.

"La primera reacción fue el factor humano. Allí teníamos la furgoneta que atropelló a las víctimas y no sabíamos lo que había dentro. Estábamos auxiliando a las víctimas a cinco metros del vehículo que podría haber explotado, cuando en realidad tendríamos que haber sido capaces de hacer círculos de seguridad, proteger el entorno y, a partir de allí, empezar a auxiliar", ha explicado en una entrevista de Europa Press.

IMPACTO PSICOLÓGICO

Sobre el impacto psicológico que les causó el atentado a los agentes, Guerrero ha asegurado que "es evidente que somos personas. La primera reacción y el primer shock te lo llevas, por muy entrenado que estés con situaciones de estrés. No hay nada más estresante que alguien que te esté pidiendo ayuda y que tengas que seleccionar entre ayudarle o irte a hacer otra cosa para proteger al resto".

Flores depositadas por ciudadanos anónimos en el mosaico de Miró tras el atentado / EFE

El intendente también ha explicado que durante las horas posteriores al atentado hubo mucha confusión, y ha detallado que por la radio policial escuchaba que había tres restaurantes con rehenes y un francotirador en la ciudad, "que finalmente resultó que eran dos lampistas con unas tuberías".

FORMACIÓN POLICIAL

Jordi Guerrero ha sostenido que toda la plantilla de la Guardia Urbana tiene formación y unas "pautas mínimas de intervención" que permiten orientar el servicio policial en caso de atentado o incidente de múltiples víctimas intencionado. No obstante, esta formación se instauró en 2019, tras el atentado.

"El papel de la Guardia Urbana es estar. Nosotros estaremos siempre. Tenemos un servicio de prevención que es el servicio de proximidad que implica que nuestras patrullas están siempre en la calle. Una de las primeras patrullas que acudirá y realizará la primera intervención durante un atentado terrorista será de la Guardia Urbana", ha añadido Guerrero.

Agentes de la Guardia Urbana con pistolas durante el atentado de Barcelona, en agosto de 2017 / AGENCIAS

Además, con el Protocolo de atención a personas en incidentes graves en Catalunya, que deriva del Plan de Emergencias de Protección Civil de la Generalitat, cualquier agente de policía, independientemente de qué policía sea, puede activar un organismo de coordinación para convocar a todos los cuerpos policiales y servicios de emergencias en el caso de que detecte algún incidente.

ASEGURAR LA CIUDAD

El 17A sirvió para reflexionar sobre una reconfiguración la ciudad para hacerla más segura. Para Guerrero, la Rambla se tendría que reurbanizar para que, en algunas zonas, la calzada no esté separada del resto de la vía "y sea de un único nivel". Además, se hizo un plan de seguridad junto al Ayuntamiento de Barcelona para ver dónde poner los pilones de protección y qué sistemas de videovigilancia se instalan en La Rambla "para poder tener cierto control de los vehículos que entran y salen", además de tener a agentes patrullando a pie en sitios emblemáticos de la ciudad. "Con estos tres elementos combinados y otros que puedan aportar tecnologías futuras, puedo asegurar que como mínimo tendremos una ciudad más segura", ha añadido Guerrero.

PROYECTOS INTERNACIONALES

La Guardia Urbana se ha introducido en proyectos europeos de aseguramiento de espacios públicos, como el Secur'cities, que se hizo en colaboración con la ciudad de Lyon, y permitió introducir nuevos elementos de protección como podrían ser las barreras de contención de vehículos y mejorar los sistemas de videovigilancia, entre otros. También participan en dos redes internacionales: una de ellas, impulsada por las ciudades de Estocolmo y Londres, que se basa en un intercambio de experiencias de ciudades que han sufrido atentados previamente. La otra, que forma parte de un proyecto de la Unión Europea (UE), sirve para intercambiar experiencias de detección y prevención de la radicalización violenta.

EL PAPEL DE LA CIUDADANÍA

El intendente ha remarcado la importancia de la colaboración ciudadana para detectar conductas radicalizadas, y ha pedido que cualquier persona que tenga una mínima información se dirija a cualquier agente de cualquier cuerpo policial. "No haremos caso omiso. La ciudadanía tiene que saber que con toda la confianza y sin miedo al ridículo, cualquier elemento, sospecha o pequeño detalle que sea de interés, nos lo puede comunicar. ¿Tenemos que estar en alerta 100% todos los días? No, porque también tenemos que vivir", ha concluido Guerrero.

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