
Fachada de la residencia 'Rosa Franch', 'expulsada' del Eixample de Barcelona
'Rosa Franch', la residencia de ancianos 'expulsada' por un fondo inversor tras 45 años en el Eixample de Barcelona
El centro, gestionado por una asociación vecinal del distrito, trasladará a las personas mayores a otro espacio después de que caducara su contrato de alquiler y la propiedad haya rechazado la renovación
El precedente: El futuro de la residencia Tàber: hasta 21 viviendas de lujo y una inquilina que resiste en el edificio
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Los edificios del Eixample de Barcelona viven momentos convulsos. Los fondos inversores se han lanzado a la adquisición de fincas enteras para hacer vivienda de lujo y de alquiler de temporada en pleno centro de la capital catalana.
Después de conocerse el caso de la residencia Tàber, la propiedad del número 403 de Consell de Cent va a expulsar a otro centro de mayores, la 'Rosa Franch', que tras más de cuatro décadas en el distrito, va a trasladarse a otro punto de la ciudad por la caducidad de su contrato.

Barcelona
El cierre de la residencia Tàber ha sido el último de una larga lista de fincas afectadas por la especulación en el centro de Barcelona. La propiedad ha decidido cerrar el geriátrico el próximo 28 de febrero y el fondo inversor francés, propiedad del edificio, tendrá vía libre para llevar a cabo su plan.
Los 24 ancianos de la residencia serán reubicados en otros centros públicos, aunque entre ellos, los tres de plaza privada deberán buscar una alternativa por su cuenta.
Como han explicado varios afectados a Metrópoli, la intención del fondo es dividir los pisos, lo que le permitiría construir hasta 21 viviendas en las cinco plantas más un ático que tiene el edificio. Pasaría de tener dos pisos de 168 metros cuadrados cada uno por planta a cuatro. Solo una mujer de 82 años mantendrá su residencia gracias al contrato de alquiler indefinido.

Gente mayor en la residencia
Otra residencia 'expulsada' del Eixample
En la misma situación que el centro geriátrico del número 625 de Gran Via de les Corts Catalanes se encuentra la residencia Rosa Franch. En su caso, no van a cerrar sus puertas, sino que van a trasladarse a otro punto de la ciudad.
¿La nueva ubicación? Aún por anunciar, aunque será fuera del distrito. "Ha sido imposible encontrar algo en el Eixample", han asegurado el director del centro, Oriol Agulló.
"Hemos buscado por todos lados, pero los precios son desorbitados", ha añadido el responsable de la asociación. Su carácter "familiar" ha impedido que puedan pagar los alquileres que se piden en el codiciado centro de Barcelona. "Somos una entidad social", argumenta.

Edificio de la residencia Rosa Franch del Eixample de Barcelona
Una asociación vecinal con 56 mayores
Este centro de mayores está gestionado por la asociación vecinal Club d’Avis Les Saleses, una entidad sin ánimo de lucro que nació en 1978 gracias al empeño de un grupo de vecinos que querían acompañar a los ancianos que no podían seguir viviendo solos. Tras más de 45 años en el Eixample, el fondo inversor Optimum RE Spain Socimi SA la ha expulsado del barrio al no renovar su contrato.
Además del geriátrico de la calle Consell de Cent, la asociación también tiene otros dos locales: la residencia Ricard Julià, en la calle València, y la Ramón Sala, en la calle Aragó.
Entre las tres suman 56 mayores, divididos en 17 plazas en Ramón Sala, 16 en el Rosa Franch y 23 en el caso de la Ricard Julià.

Interior de uno de los pisos
Contrato caducado
Desde la dirección han explicado a Metrópoli que el fondo inversor, que adquirió el edificio en 2016, ya les advirtió de que no iban a renovar el contrato de alquiler que vencía en 2025.
En el caso de la residencia de Consell de Cent, el último contrato fue firmado en 2010 por un período de 15 años y caduca el próximo mes de julio. En los otros dos centros, los contratos vencen en 2028. En total, los alquileres por los tres locales ascienden a más de 10.000 euros.
El fondo inversor no renovó los contratos del resto de vecinos y empezó a construir viviendas de lujo que se llegaron a anunciar a 1,39 millones de euros en el portal de la inmobiliaria Lucas Fox. "Pasamos el confinamiento de la pandemia casi solos", asegura el director del centro.

Dos personas en la residencia
Buscar otra "casa"
Conscientes de las intenciones de la propiedad, se pusieron a trabajar para encontrar una alternativa y mantener viva la residencia. El objetivo era claro: que la asociación siguiera con la actividad de acompañamiento a los mayores para que "todo el mundo se sienta como en casa".
"Hemos trabajado intensamente y con la ayuda de las instituciones públicas para buscar un nuevo espacio que cumpla con los estándares de calidad que requiere nuestro proyecto y poder garantizar el modelo asistencial que nos diferencia", ha asegurado Agulló.
El centro de Barcelona, ahogado
La adquisición del edificio de la residencia Tàber por parte de un fondo de inversión francés ha levantado la última polémica en el Eixample. Ahogados por la subida de los precios del alquiler y la expulsión de los vecinos de toda la vida, las entidades vecinales del distrito han calculado que 10.000 residentes han sufrido "desahucios invisibles" entre 2016 y 2024, ante la proliferación de los alquileres de temporada.
El caso de Casa Orsola puso el foco en estas operaciones inmobiliarias que han convertido el Eixample en un conjunto de calles llenas de lujo pero con cada vez menos barceloneses. El edificio modernista tuvo un final feliz para sus vecinos, ya que el Ayuntamiento de Barcelona compró el edificio a la propiedad por 9,2 millones de euros y puso fin a los procesos judiciales y las amenazas de desahucio.
Ahora bien, el consistorio ya ha avisado que no va a aplicar la 'fórmula Orsola' en el resto de casos que vayan apareciendo.