Montaje de dos fotos de las mujeres de La Bonne en 1922 y en 2023
Una entidad feminista exige recuperar un edificio confiscado durante el franquismo en Barcelona: "Lo ampara la Ley de Memoria Democrática"
La Asociación Promotora del Centre de Cultura de les Dones Francesca Bonnemaison, conocida como La Bonne, ha iniciado una reclamación formal contra la Diputació para exigir soluciones tras más de ocho décadas
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Cada día, decenas de mujeres atraviesan el portal de la calle Sant Pere Més Baix, en pleno centro de Barcelona. Algunas suben a una reunión. Otras participan en talleres, preparan proyectos culturales, ensayan una obra de teatro o coordinan actividades de alguna de las decenas de entidades que tienen en La Bonne su punto de encuentro.
A simple vista, el edificio parece uno más entre los inmuebles históricos de Ciutat Vella. Sin embargo, para muchas de las mujeres que lo habitan hoy, la Bonnemaison representa mucho más que un espacio físico. Es un símbolo de la memoria feminista de Catalunya y, también, el escenario de una batalla que acaba de entrar en una nueva fase.
La Asociación Promotora del Centre de Cultura de les Dones Francesca Bonnemaison, conocida popularmente como La Bonne, ha iniciado una reclamación formal contra la Diputació de Barcelona para recuperar la propiedad del edificio. La entidad sostiene que el inmueble fue confiscado durante el franquismo y considera que" la Ley de Memoria Democrática lo ampara" y abre la puerta a revertir una situación que arrastra desde hace más de ocho décadas.
La relación entre la institución y la administración
Pero detrás de la reclamación judicial hay también otra historia: la de una relación cada vez más deteriorada entre la institución feminista y la administración que actualmente ostenta la titularidad del inmueble.
“Esta decisión no aparece de la nada”, explica Marta Vergonyós, directora de La Bonne en conversación con Metrópoli. “Llevamos años intentando encontrar soluciones y lo que hemos encontrado son cada vez más dificultades”.
Copia del documento de cesión a la Falange
La disputa actual tiene sus raíces en una reivindicación impulsada por el movimiento feminista barcelonés hace más de veinte años.
Momento de devolver el espacio a las mujeres
En 2003, alrededor de 80 organizaciones vinculadas a la cultura y al feminismo reclamaron que la Bonnemaison recuperara el espíritu para el que había sido creada. El edificio acababa de quedar libre tras el traslado del Institut del Teatre y las entidades consideraban que había llegado el momento de devolver el espacio a las mujeres.
Aquella presión consiguió su objetivo. La Diputació firmó un convenio de cesión de uso que permitió el nacimiento de La Bonne como centro de cultura feminista.
Para Vergonyós, aquel acuerdo tenía una carga simbólica importante. “La propia Diputació reconocía en aquel convenio el contexto represivo que habían sufrido las asociaciones de mujeres durante la dictadura”, recuerda.
Lo que entonces parecía el inicio de una etapa estable acabó convirtiéndose, con el paso de los años, en una fuente constante de tensiones.
Sin solución definitiva
El primer convenio tenía una duración de diez años. Cuando expiró en 2013 comenzaron unas negociaciones que, según la entidad, nunca llegaron a resolverse satisfactoriamente. Hubo prórrogas, acuerdos temporales y autorizaciones excepcionales, pero ninguna solución definitiva.
Desde 2018, La Bonne se encuentra sin un convenio estable que regule su presencia en el edificio.
“Vivimos en una situación permanente de incertidumbre”, afirma Vergonyós. “Nosotras defendemos que existen fórmulas legales para mantener una cesión directa como la que se hizo en 2003, pero la Diputació sostiene otra posición”.
Organización de interés público
Durante estos años, la entidad ha intentado reforzar su reconocimiento institucional. El Parlament de Catalunya declaró a La Bonne organización de interés público y centenares de entidades respaldaron públicamente su labor. Sin embargo, nada de ello sirvió para desbloquear el conflicto.
Foto histórica de las mujeres de La Bonne en 1922
Mientras las negociaciones se alargaban, la comunidad vinculada al centro seguía creciendo.
Más de 80 organizaciones
Hoy, La Bonne reúne a más de 80 organizaciones feministas y culturales. Cuenta con más de 4.000 socias simpatizantes, cientos de socias activas y una extensa red de colectivos que trabajan en ámbitos tan diversos como la creación audiovisual, las artes escénicas, la investigación, la comunicación, los derechos humanos o la lucha contra las violencias machistas.
Las cifras reflejan la dimensión alcanzada por el proyecto. En las últimas dos décadas se han impulsado centenares de formaciones, decenas de producciones audiovisuales y miles de actividades culturales. Solo el año pasado participaron más de 13.000 personas en las propuestas organizadas desde el centro.
Ese crecimiento es uno de los argumentos que esgrime la entidad para defender que el edificio sigue cumpliendo la función social para la que fue concebido.
Visiones completamente opuestas
Sin embargo, la última propuesta planteada por la Diputació fue interpretada por La Bonne como una señal de que ambas partes tienen visiones completamente opuestas sobre el futuro del inmueble.
Según explica Vergonyós, la administración propuso recuperar una de las plantas ocupadas actualmente por la entidad para instalar despachos administrativos y oficinas de la propia Diputació.
Fotografía de las mujeres de La Bonne en 2023
“Ese fue el límite”, asegura. “Estamos hablando de un edificio donde trabajan y desarrollan proyectos más de un centenar de organizaciones y mujeres vinculadas a la cultura. Que una de las plantas se destine a oficinas administrativas nos parece incompatible con la función que históricamente ha tenido este espacio”.
Fue entonces cuando la investigación histórica y jurídica que llevaba años desarrollándose cobró una nueva relevancia.
Una confiscación encubierta
La Bonne sostiene que la transferencia del edificio durante los primeros años del franquismo no fue una cesión voluntaria, sino una confiscación encubierta.
La tesis se basa en documentación histórica analizada por juristas e investigadoras vinculadas a la entidad. Según su interpretación, las responsables del Institut de Cultura i Biblioteca Popular de la Dona se vieron sometidas a fuertes presiones por parte de las nuevas autoridades franquistas tras la Guerra Civil.
La figura de Bonnemaison
La figura de Francesca Bonnemaison ocupa un lugar central en ese relato.
Impulsora de la primera biblioteca pública para mujeres de Europa, Bonnemaison promovió un proyecto que llegó a convertirse en una referencia para miles de mujeres catalanas durante las primeras décadas del siglo XX.
Por las aulas del edificio pasaron generaciones enteras que encontraron allí acceso a formación, cultura y oportunidades profesionales en una época en la que muchas puertas seguían cerradas para las mujeres.
Francesca Bonnemaison
“En aquellos años llegaron a circular por aquí decenas de miles de mujeres”, recuerda Vergonyós. “Era un proyecto extraordinariamente avanzado para su tiempo y surgió desde la sociedad civil”.
Precisamente por eso, la directora considera que recuperar la titularidad tendría un valor que trasciende lo patrimonial.
“Sería un hito histórico”, afirma. “No se trata solo de quién es el propietario del edificio. Se trata de que el espacio pueda volver a desarrollar plenamente aquello para lo que fue creado”.
"Mal uso" por parte de la Diputació
La entidad también critica el uso que la Diputació ha hecho de algunas dependencias del inmueble durante los últimos años.
Según denuncia Vergonyós, se han autorizado actividades y alquileres de espacios que poco tienen que ver con la finalidad original del centro.
Placas de La Bonne en Ciutat Vella
“Hablamos de una cierta negligencia en el uso del edificio”, sostiene. “Si este es un centro de cultura de mujeres, creemos que debe garantizar unos mínimos de coherencia con esa identidad”.
La directora menciona actos políticos y eventos ajenos al proyecto feminista como ejemplos de una deriva que consideran preocupante.
Un plazo de seis meses para responder
Mientras tanto, la reclamación ya está registrada oficialmente y la Diputació dispone de un plazo de varios meses para responder.
En La Bonne todavía no descartan una solución negociada. De hecho, aseguran que esa sigue siendo su opción preferente. Sin embargo, también advierten de que están preparadas para acudir a los tribunales si la administración rechaza sus argumentos.
“Nuestro deseo sería encontrar una salida dialogada”, explica Vergonyós. “Pero si no hay respuesta, seguiremos adelante”.
Posición de la Diputació de Barcelona
La Diputació de Barcelona, en converesación con Metrópoli, recuerda su histórico compromiso con el fortalecimiento del propósito y las políticas feministas, así como con la consolidación de la Espai Francesca Bonnemaison como un lugar de referencia.
Segñun aseguran, en este espacio conviven diversas actividades: oficinas de l’Àrea de Feminismes, la Biblioteca, la Escola de la Dona, con más de 3.000 matrículas, más de 70 actividades anuales, exposiciones y otras iniciativas, en cumplimiento estricto del legado de Francesca Bonnemaison.
En cuanto al encaje jurídico adecuado de la asociación La Bonne dentro del Espai Bonnemaison, la Diputació señala que lleva tiempo trabajando en distintas fórmulas jurídicas, aunque reconoce que la situación es compleja.
Asimismo, la institución pública manifiesta sorpresa, decepción y tristeza ante la vía elegida por la Asociación La Bonne, ya que la institución afirma que estaba trabajando y continúa trabajando en una solución acordada que permita seguir sumando al feminismo que esta entidad representa.
Un futuro incierto
Entre las paredes de la Bonnemaison, donde hace más de un siglo miles de mujeres encontraron un espacio propio para formarse y organizarse, la actividad continúa cada día. Las reuniones se suceden, los proyectos avanzan y las salas siguen llenándose de voces.
Ahora, esas mismas voces esperan saber si el edificio que consideran parte de su historia puede volver algún día a sus manos o si la batalla por la Bonnemaison acaba librándose definitivamente en los tribunales.