Surtido de croquetas de jamón de un restaurante de Barcelona

Surtido de croquetas de jamón de un restaurante de Barcelona Unsplash

Gastro

Los chefs catalanes coinciden: “Las mejores croquetas no se hacen con leche, usa 700 ml de caldo y 70 g de manteca”

El secreto para que estos bocaditos queden más sabrosos está en usar caldo y la clave también recae en el rebozado

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Las croquetas caseras son uno de los manjares de la gastronomía española. Estos bocaditos sabrosos gustan a todos y pueden ser de cualquier sabor, siendo las más típicas las de jamón ibérico, pollo, cocido y bacalao.

Son un pilar fundamental de la gastronomía española, llevando a la bechamel a icono cultural, tradicionalmente y son concebidas como un plato de aprovechamiento. Su exterior crujiente y su interior cremoso hacen que sea una delicia.

Ingredientes

  • 700 ml de caldo de jamón
  • 300 ml de leche
  • 70 g de mantequilla
  • 30 g de aceite
  • 70 g de harina
  • 100 g de jamón
  • Un puñado de picatostes

Elaboración

El primer paso fundamental es poner a hervir la leche y el caldo de jamón en una cacerola. Mientras tanto, en una sartén aparte calentamos la mantequilla junto al aceite de oliva y una vez este caliente, incorporamos la harina.

Removemos hasta conseguir que la harina se mezcle bien con la grasa y no quede cruda. Ahora vertemos la mezcla del caldo y la leche a la sartén y removemos para darle forma a la bechamel sin que quede grumos.

Una vez tengamos la textura cremosa, le añadimos el jamón picado y cocinamos durante unos minutos más para que se integren bien los sabores. Rectificamos de sal si es necesario, aunque con el jamón y el caldo suele ser suficiente.

Y una vez tenemos la masa, esperamos a que se enfríe y procedemos al rebozado clásico de las croquetas.

Rebozado más crujiente según María Lo

La chef María Lo, desvela que la clave de su receta es el rebozado que es lo que funciona como un ‘escudo protector’ para que el interior de la croqueta, es decir, la bechamel quede cremosa y, además, aporta una capa exterior crujiente.

Por ello, la gaditana desvela que su rebozado no se hace con pan rallado normal, sino que usa “huevo, harina y panko”.

Origen de la croqueta

Según recoge La Cocinera, en España, se cree que el origen de las croquetas tiene lugar durante la guerra de la Independencia Española (1808-1814), época en la que se adoptaron numerosas costumbres francesas –lo que hoy se conoce como “el afrancesamiento”–, que también afectó al ámbito gastronómico.

Gracias a este fenómeno, en 1830 se registró la primera receta de croquetas, pero no era tal y como la conocemos ahora, sino que eran croquetas de arroz.

Estas deliciosas bolitas dulces fueron concebidas como postre en sus inicios, e incluidas en un popular libro de cocina: “Manual de la criada económica y de las madres de familias que desean enseñar a sus hijas lo necesario para el gobierno de su casa”. Según la receta, se elaboraban a partir de una base de arroz con leche y se rebozaban varias veces antes de freír.