Pollo asado / Freepik
Los mejores chefs coinciden: "Para hacer que el pollo asado sea más sabroso no uses manteca, sino un buen puñado de sal"
Un gesto tan simple como salar el pollo con suficiente antelación puede marcar la diferencia entre un asado correcto y uno especialmente jugoso y sabroso
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El secreto para conseguir un pollo asado más jugoso y sabroso podría estar mucho más cerca de lo que parece. Frente a la creencia de que la manteca o las salsas son imprescindibles para evitar que la carne se seque, varios chefs españoles defienden otra técnica mucho más sencilla: salar el pollo con antelación.
Según explican, utilizar la sal de forma adecuada no solo no reseca la carne, sino que ayuda a conservar mejor su humedad natural durante la cocción y mejora tanto la textura como el sabor final del plato.
La técnica que utilizan muchos cocineros profesionales
Este método, conocido como salmuera seca, consiste en salar la pieza varias horas antes de introducirla en el horno para que el condimento actúe lentamente sobre la carne.
Pollo asado con patatas
Uno de los cocineros que recomienda esta técnica es Jordi Cruz, quien asegura que la sal necesita tiempo para penetrar correctamente en las fibras del pollo y repartir el sabor de manera uniforme.
Por qué la sal ayuda a mantener la jugosidad
Aunque pueda parecer contradictorio, la sal no termina secando la carne. En un primer momento provoca que parte del líquido salga hacia la superficie del pollo.
Posteriormente, ese mismo líquido se mezcla con la sal y vuelve a ser absorbido por la carne, llevando el condimento al interior y favoreciendo una distribución más homogénea del sabor.
Menos pérdida de jugos y una piel más crujiente
Gracias a este proceso, durante el asado el pollo pierde menos líquidos y conserva una textura más tierna y jugosa.
Además, la piel adquiere un acabado más dorado y crujiente sin necesidad de recurrir a grandes cantidades de manteca o grasa añadida.
Cómo aplicar la salmuera seca en casa
Para utilizar esta técnica basta con cubrir el pollo con una cantidad moderada de sal fina por toda su superficie. También puede añadirse una pequeña cantidad de azúcar.
Pollo asado
Después, la pieza debe reposar en la nevera durante varias horas o, si es posible, durante toda la noche para que la sal actúe correctamente.
El último paso antes de meterlo al horno
Antes de cocinar el pollo conviene retirar el exceso de sal y azúcar y secar bien la superficie con papel de cocina.
Solo entonces se recomienda incorporar los condimentos habituales, como ajo, pimienta, limón o hierbas aromáticas, para completar el asado.
Un pequeño gesto que cambia el resultado final
La salmuera seca lleva años utilizándose en cocinas profesionales por su capacidad para mejorar el sabor y favorecer una cocción más uniforme.
Un gesto tan simple como salar el pollo con suficiente antelación puede marcar la diferencia entre un asado correcto y uno especialmente jugoso y sabroso.