La Fiscalía pide prisión permanente revisable para el hombre que, en enero de 2020, asesinó a su mujer y a su hija de tres años mientras dormían en su casa de Esplugues de Llobregat.

En su escrito de acusación, el ministerio público pide además que el acusado, Rubén D.C., pague más de un millón de euros en indemnizaciones a los familiares de las víctimas y que, en caso de salir de prisión, se le impongan diez años de libertad vigilada y la prohibición de acercarse a menos de 1.000 metros a los abuelos y tíos de la menor fallecida.

ASESINATO

El doble crimen ocurrió la noche del 5 al 6 de enero de 2020, cuando el acusado asesinó a cuchilladas a su pareja, de 28 años, y a su hija cuando ambas estaban durmiendo en la habitación de su vivienda, sin darles oportunidad alguna de defenderse y causándoles un dolor innecesario, motivo por el que la Fiscalía le imputa dos delitos de asesinato con alevosía y ensañamiento.



El ministerio público sostiene que el acusado cometió el doble asesinato después de que su mujer le comunicara, en agosto de 2019, que tenía la intención de poner fin a su relación sentimental, lo que dio pie a que Rubén D.C. empezara a mostrar "actitudes de control y posesión" hacia la víctima, a quien sometió a insultos, seguimientos y vigilancias.

INSULTOS Y CONTROL

En el curso de esa "dinámica de control", añade la Fiscalía, el acusado envió sucesivos mensajes de WhatsApp a la víctima con reiterados "reproches e insultos", al tiempo que accedía a escondidas a su comunicaciones íntimas y reservadas, por lo que se le atribuye además un delito continuado contra la intimidad.

CELOS

La noche del 5 al 6 de enero de 2020, cuando las víctimas y el presunto asesino se encontraban en su casa --dado que seguían conviviendo bajo el mismo techo--, el acusado accedió ilegalmente a las comunicaciones de su mujer y supo así que conversaba con un hombre, lo que según la Fiscalía le provocó "celos y un gran enfado". Poco después, cometió el doble asesinato, con el que, subraya el escrito de acusación, infligió un "gran sufrimiento psíquico" a su hija, "por el hecho de comprobar que el ataque provenía de su propio padre" y ser consciente de la "desmedida" agresión a su madre, a la que no podía proteger.

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