Es el tema clave de estas elecciones municipales en el Área Metropolitana de Barcelona (AMB). Se trata de la problemática que todos los ayuntamientos intentan blindar desde hace meses: la seguridad. Aunque muchos gobiernos locales se empeñen en discernir entre cifras y percepciones, hay datos objetivos que reflejan el aumento de delitos contabilizados año tras año. Informes que no se podrían entender sin contar con las fuerzas de seguridad presentes en cada territorio.

Los Mossos d'Esquadra y las policías locales colaboran estrechamente en Catalunya para mantener a raya la criminalidad, especialmente en aquellos municipios que cuentan con una realidad más compleja que otros. Pero, ¿hay efectivos suficientes para controlar la delincuencia? ¿Influye el número de agentes a la hora de mantener unas buenas cifras en cuanto a la inseguridad?

UN POLICÍA POR CADA 667 HABITANTES

La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) recomienda una tasa de un policía local por cada 667 habitantes y la Unión Europea rebaja un poco esa ratio, situándola en 1,8 agentes por cada 1.000

De los municipios analizados en estas líneas, ninguno cumple con la ratio. L'Hospitalet de Llobregat, Terrassa, Badalona, Santa Coloma de Gramenet, Cornellà de Llobregat y Sant Adrià de Besòs, por orden de número de habitantes, se sitúan por debajo de lo que marca la FEMP, pero hay excepciones en las que parece que una buena coordinación entre cuerpos o un buen ambiente laboral influyen más que el número de agentes.

Gráfico de efectivos de Guardia Urbana / Policía Local y Mossos d'Esquadra en los municipios analizados / METRÓPOLI

SANT ADRIÀ DE BESÒS, A LA CABEZA

Es la ciudad más pequeña en cuanto a territorio y población, por lo que garantizar la seguridad ciudadana debería costar menos. Sant Adrià de Besòs cuenta con 37.283 habitantes y una plantilla de Policía Local de 63 efectivos. Lo que supone 1,7 agentes por cada 1.000 habitantes. 

Una cifra positiva, pero que no se corresponde con la realidad del municipio. En Sant Adrià, la criminalidad en 2022 aumentó un 19,5% respecto al 2021, aunque en comparación con el 2019, la delincuencia disminuyó un 4,2%. Ciudadanía y políticos han sostenido desde hace años que la pequeña ciudad se convirtió desde su creación en el "vertedero de Barcelona". Muestra de ello fue el nacimiento del barrio de La Mina, que acogió a las familias de las barracas barcelonesas que tuvieron que buscarse otro hogar al ver derrumbadas sus casas. Se pasó así de un barraquismo horizontal a uno vertical, lo que provocó inevitables conflictos entre los residentes. 

Actualmente, La Mina es conocida como el gueto adrianense y es donde se concentra una gran mayoría de los delitos: desde tráfico de drogas hasta robos o disputas que se descontrolan y acaban en tiroteos. Un día a día que, en ocasiones, disuade a la propia policía de intervenir en según qué situaciones porque los agentes no están suficientemente dotados o no disponen de las herramientas necesarias para atajar los problemas. 

Una furgoneta de los Mossos d'Esquadra en La Mina

SANTA COLOMA: TERRITORIO CONTROLADO

De las ciudades citadas, hay un caso que destaca por encima del resto. La ratio de agentes locales en Santa Coloma, que cuenta con casi 120.000 habitantes, se aleja mucho de ser suficiente para garantizar la seguridad ciudadana: se sitúa en apenas uno por cada 1.000 habitantes. Sin embargo, los datos reflejan todo lo contrario: es la única ciudad del Barcelonès Nord y alrededores donde la delincuencia baja. Respecto al 2019, la criminalidad disminuyó un 11%. Comparado con el 2021, lo hizo un 1,2%. ¿Por qué, si el número de policías es menor? 

Metrópoli ya se hizo eco hace meses de la situación de la Policía Local de Santa Coloma. El cuerpo local cuenta con la Unitat de Suport i Intervenció Ràpida (USIR) y un buen ambiente laboral. La alcaldesa Núria Parlon invertirá millones en una nueva comisaría para adecuar las instalaciones a su policía, que se muestra satisfecha, en su mayoría, con sus condiciones. La proximidad, tal y como ha declarado en reiteradas ocasiones Parlon, también es una pieza clave: el patrullaje a pie, las carpas informativas y los controles a las salidas de metro y en las carreteras garantizan el orden en el municipio.

CALMA EN CORNELLÀ

A su nivel se encontraría Cornellà de Llobregat, con casi 90.000 habitantes y una plantilla de policía local similar a la colomense que, respecto al 2019, pareció mantener a raya la delincuencia: esta solo aumentó en 2022 un 4,5%. Cabe destacar que en la Policía Local de Cornellà, además de agentes humanos, también los hay perrunos, lo que beneficia al cuerpo.

BADALONA: UNA PLANTILLA EN CUADROS

De Badalona, que es la piedra angular del Barcelonès, no se puede decir lo mismo, aunque tenga 100.000 habitantes más que su vecina colomense. La cuarta ciudad de Catalunya apenas tiene 1,03 agentes por cada 1.000 habitantes. Aquí, en cambio, la criminalidad aumentó en 2022: respecto al 2019 lo hizo un 10,9% y respecto al 2021, un 15,4%. El alcalde Rubén Guijarro se empeñó, cuando se publicaron los datos, en desviar la atención: se mostró orgulloso por mantener la media delincuencial por debajo de la media catalana. 

Sin embargo, los conflictos entre los 230 agentes que forman la plantilla de la Guardia Urbana no cesan. Este medio ha dado voz a una parte del cuerpo que denuncia el "acoso" del que algunos son víctimas y las malas condiciones de los agentes en la comisaría del Turó d'en Caritg. Unos mandos investigados por Fiscalía por la realización de horas extras que, presuntamente, no habrían realizado, pero sí cobrado, expedientes disciplinarios arbitrarios, designaciones a unidades especiales a dedo, desmantelamiento de los famosos Omega, disolución de la unidad de motoristas, nóminas pendientes de cobrar y un largo etcétera que ha llevado a los policías a manifestarse desde hace meses a las puertas del Ayuntamiento en cada pleno municipal. Situaciones que se suman a la ya de por sí falta de agentes locales en las calles y que provocan desidia y rechazo al trabajo policial, incluso un "efecto huida" de aspirantes que deciden no quedarse en el municipio. Un claro reflejo de que no tener contenta a la policía trae una consecuencia: el caos del bien ciudadano.

Un agente de la Guardia Urbana de Badalona girado de espaldas / ÁNGELA VÁZQUEZ

TERRASSA Y L'HOSPITALET

Terrassa supera en muy poco el número de habitantes de Badalona y ambos municipios cuentan con, aproximadamente, los mismos efectivos de policía local. La plantilla de la Policía Municipal de Terrassa también lleva tiempo demandando una mejora de sus condiciones laborales y salariales, lo que ha ocasionado un clima parecido al badaloní (sin llegar a su extremo). La ciudadanía apenas puede contar con 1,06 agentes por cada 1.000 habitantes. La criminalidad, además, aumentó en 2022 un 15,1% respecto al 2021. Un dato que lo asemeja, más si cabe, a Badalona. Peor fue en comparación al 2019, cuando incrementó un 17,6%.

En cambio, en L'Hospitalet de Llobregat, con 264.657 habitantes, la plantilla de Guardia Urbana es también la más numerosa de los municipios analizados: cuenta con 376 agentes, lo que se traduce en 1,4 cada 1.000 residentes. L'Hospitalet también es donde más subió la delincuencia de las localidades observadas. El año pasado incrementó un 23,2% respecto al 2021 y un 6,4% respecto al 2019. Un resultado influenciado, tal vez, por el mal clima laboral, provocado, según afirman algunos policías, por la gestión del cuerpo del intendente Ramón Dosaigues que actualmente ha vuelto a El Prat de Llobregat, de donde vino en comisión de servicio. A este handicap --añaden las mismas fuentes-- se suma la gestión del concejal de seguridad en el último mandato, José Castro.

MOSSOS D'ESQUADRA

Otra de las claves para una adecuada política de seguridad es la coordinación entre policías locales y el Cuerpo de Mossos d'Esquadra (CME). Las fuentes consultadas explican que, a diferencia de la urbana, no existe un baremo o un corte sobre cuántos agentes de la policía catalana estaría recomendado tener por habitantes. "Cada día o noche se añaden servicios regionales, como patrullas de BRIMO o ARRO, que se suman a los policías destinados en cada Àrea Bàsica Policial (ABP)", han detallado. Por lo que no es posible tener una referencia como en el caso de las locales.

Pese a no ser la ciudad más poblada, la que tiene un mayor número de efectivos de Mossos es Badalona, con un total de 297 agentes. Esto supone 1,3 policías por cada 1.000 habitantes que trabajarían conjuntamente con la castigada Guardia Urbana.

Una agente de los Mossos d'Esquadra en el barrio de Sant Roc de Badalona / LUIS MIGUEL AÑÓN

¿EFECTO DISUASORIO?

Sant Adrià vuelve a ser, en este caso, el municipio más beneficiado por la presencia policial. Con la reciente incorporación de 15 nuevos agentes, la comisaría de Mossos d'Esquadra ubicada en La Mina suma 95 efectivos: 2,5 por cada 1.000 habitantes, por encima de la Policía Local. Sin embargo, parece que el efecto de las dependencias policiales en el corazón de la zona no disuade la actividad delictiva.

Tampoco lo hacen los 192 efectivos de Terrassa, que no suponen ni un agente por cada 1.000 habitantes. El antiguo municipio de Égara se encuentra entre las localidades con mayor índice de criminalidad de Catalunya. Así se demuestra en el Balance del Ministerio de Interior, que pone el foco en los delitos cometidos en la comunidad catalana. Las cifras publicadas sobre el 2022 hablan de un aumento de las infracciones penales en la ciudad de Terrassa del 17,6% respecto al 2019. Unos datos que se traducen en 9.737 delitos el año pasado, 1.460 más que en 2019.

REFUERZOS

Pese a las cifras, hay episodios que evidencian la falta de recursos y efectivos en ambos cuerpos. Dos de ellos se produjeron con muy poco lapso de tiempo entre sí y afectaron a los propios policías: uno fue el asalto por parte de dos clanes familiares a la comisaría de Mossos de El Prat de Llobregat. El otro tuvo lugar en Sant Feliu de Codines, cuando un grupo de jóvenes lanzó piedras a las dependencias policiales de la local.

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