El Gran Premio de España de Fórmula 1 se celebra en el Circuit de Montmeló, en Barcelona, desde hace 33 años. Tiene asegurado el espectáculo, tras la última renovación del contrato, hasta 2026. Pero, ¿qué pasará después? La Comunidad de Madrid, con su presidenta Isabel Díaz Ayuso, está determinada para albergar un premio de Fórmula 1 a partir de esa fecha, con un circuito urbano en torno a los espacios de Ifema. Y, aunque Díaz Ayuso ha señalado que ese deseo no va en detrimento de Barcelona, el hecho es que los organizadores de la Fórmula 1 no quieren dos premios del campeonato en un solo país.

La lucha se producirá en breve, después de que el director ejecutivo de la F1, Stefano Domenicali, haya dejado claro que mantendrá una discusión entre Barcelona y Madrid para tomar una decisión. Para Barcelona se trata de una cuestión de vital importancia, aunque el Premio de Fórmula 1 se haya cuestionado en los últimos años, bajo el mandato de la exalcaldesa Ada Colau. El Ayuntamiento no forma parte de la propiedad del Circuito de Montmeló, pero sí ha ayudado en la financiación. Sin embargo, su aportación pasó de los casi cuatro millones de euros en la etapa de Xavier Trias como alcalde, entre 2011 y 2015, a un millón y medio en el periodo de Colau.

Y la cuestión económica será determinante. El canon que paga Montmeló a la Fórmula 1 es de 22 millones de euros. Fuentes conocedoras del negocio del premio automovilístico señalan que esa cifra se podría doblar, porque el interés de muchas ciudades de todo el planeta es enorme, y los deseos de lograr mayores beneficios ha aumentado.

La empresa propietaria de Fórmula One Group es Liberty Media, que es la que cobra el canon. Ante esa circunstancia, con la posible exigencia de un canon mayor, las administraciones que controlan el Circuit de Montmeló deberán reaccionar. Se trata de la Generalitat, con el 76,38%; el Reial Automòbil Club de Catalunya (Racc), que controla el 15,75% y el Ayuntamiento de Montmeló, con un 7,87%.

LA PRESIÓN DE AYUSO

El consejero de Empresa de la Generalitat, Roger Torrent, ha dado muestras de cierta calma, porque los 33 años del Circuit de Montmeló constatan una apuesta clara por la Fórmula 1, que ha logrado que, para los propios pilotos, sea considerado como un “clásico” en el que se sienten a gusto. Es el caso de Hamilton, o del propio Fernando Alonso. Pero lo que suceda a partir de 2026 vendrá marcado por la capacidad económica de cada circuito.

Madrid está dispuesta a pujar. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quiere el premio de Fórmula 1. Tiene mayoría absoluta en la Comunidad y también el gobierno del Ayuntamiento de Madrid es del PP.

Carril de boxes de la Fórmula 1 / PIXABAY

DOS GRANDES EVENTOS EN BARCELONA 

La proyección de Barcelona tiene una relación directa con la Fórmula 1. En la esfera internacional se reconoce como grandes focos de liderazgo de la ciudad dos grandes eventos y por este orden: la Fórmula 1 en Montmeló, y el Mobile World Congress. Lo señalan fuentes del Ayuntamiento, que apuntan que surge un tercer evento: la Copa América de Vela, que se celebrará en 2024.

¿Qué hacer, por tanto? Una de las ideas es especializar el Circuit de Montmeló como uno de los circuitos “más sostenibles” del campeonato. En los dos últimos años se han realizado inversiones para mejorar distintos ámbitos, desde la seguridad a la propia habilitación de los accesos al circuito. Pero se insiste en que la cuestión económica será central. Ahora el Ayuntamiento de Barcelona podría tener un papel más activo, porque el alcalde Jaume Collboni apuesta por la Fórmula 1, frente a las reticencias que presentaron los comunes de Ada Colau. Aunque el Circuit de Montmeló es deficitario, impacta en toda el área metropolitana con una cifra importante, unos 200 millones de euros

Un coche de Fórmula 1 durante un gran premio en el Circuit de Barcelona-Catalunya / EP

En el caso de Madrid, los primeros informes sobre el impacto económico de la Fórmula 1 se calculan en más de 400 millones de euros. Por ello, la pugna será enorme en los próximos meses, a la espera de las decisiones de los directivos de la organización del evento. Y con una idea clara: no habrá dos premios en un mismo país, con la presión desde muchas otras ciudades del planeta para albergar un espectáculo que sigue siendo de los más importantes. 

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