Personas utilizando las basuras de Vialdecans

Personas utilizando las basuras de Vialdecans Ayuntamiento de Viladecans

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Los vecinos de Viladecans estallan por el 'basurazo': "Hemos tenido que pagar entre 150 y 200 euros"

Los residentes denuncian un "estacazo" que supone la nueva tasa de residuos y piden que se apliquen bonificaciones o descuentos que permitan aliviar la carga, al mismo tiempo que lamentan que se haya aplicado sin contar con la participación de las entidades vecinales

La tasa de residuos en El Prat: Una asociación de comercios formaliza la guerra judicial contra el 'basurazo' ante el TSJC

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El despliegue de la nueva tasa de basuras sigue levantando polvareda en el área metropolitana.

Apodado popularmente como 'basurazo', el tributo ha levantado la indignación de los vecinos en distintos municipios, con especial atención en El Prat, donde dos manifestaciones --con cerca de 4.000 participantes cada una-- llenaron las calles para rechazar el impuesto y pedir un cambio en su aplicación. 

Otro de los municipios donde el tejido vecinal se ha posicionado frontalmente en contra de su gestión es Viladecans, donde el malestar ha empezado a crecer a medida que han ido llegando las cartas de pago a los domicilios y comercios. 

El tributo, de obligado cumplimiento por normativas europeas para que la recaudación cubra el 100% del coste real del servicio, ha supuesto un duro golpe para las economías domésticas del municipio desde que la Diputación de Barcelona comenzó a notificar las cartas de pago.

La realidad en la calle es de un profundo malestar por el impacto económico imprevisto: "Pagamos más de unos 100 euros de media", aseguran vecinos con los que ha podido hablar Metrópoli. 

Contenedores de basura en Viladecans

Contenedores de basura en Viladecans Aj Viladecans

Entre 100 y 200 euros de más

Hasta la entrada en vigor de esta ordenanza, el servicio de recogida de residuos se financiaba a través del conjunto de impuestos municipales. Ahora, con la obligación de tener una tasa específica, la cuota se ha ligado al valor catastral de los inmuebles, tal como ha decidido el consistorio.

Viladecans ha optado por esta forma para calcular el impuesto, aunque otros municipios han optado por vincularlo al consumo de agua. 

Esto se traduce en un precio fijo estructurado en seis tramos que oscilan entre los 78 y los 199 euros anuales para las viviendas.

Aunque el consistorio defiende que el 69 % de los hogares pagan 120 euros o menos, a la factura hay que sumarle otros conceptos, como los 12 euros anuales que graban las plazas de aparcamiento.

Desde la Asociación Vecinal de Can Preciós, Eduard, miembro de la entidad, relata cómo están viviendo esta situación: "La economía familiar está muy maltrecha, la gente no llega a final de mes. De media hemos tenido que pagar entre 150 euros y hasta 200. Es un golpe duro".

Para el portavoz vecinal, la tasa "no está bien definida y no tiene nada que ver con las personas que vivimos en la vivienda".

Una percepción que comparten en otros barrios. José Antonio, miembro de la Asociación Vecinal de Can Palmer, detalla que en su zona la media oscila entre los 90 y los 120 euros, dependiendo de los metros cuadrados.

"En un barrio como Can Palmer, donde la mayoría son personas con un poder adquisitivo medio-bajo, esto no le viene bien a nadie", lamenta.

Falta de transparencia y "cartas indiscriminadas"

Pero además del importe, lo que ha encendido a las asociaciones es la forma de aplicarlo. "Se ha aplicado de forma unilateral, no se ha hecho un proceso participativo con la ciudadanía para explicar y debatir cómo se aplicaría", denuncia Eduard, quien critica que los vecinos se han enterado "a posteriori", cuando "el golpe ya estaba dado".

Contenedores de basura en Viladecans

Contenedores de basura en Viladecans Ayuntamiento de Viladecans

En la misma línea se expresa José Antonio, que califica el envío de cartas por parte de la administración como "indiscriminado". "No había explicaciones por parte del ayuntamiento. La información ha sido muy pobre, insulsa y falta de contenido. Nos parece un 'impuesto revolucionario' que no tiene lugar ni razón de ser", sentencia el portavoz de Can Palmer.

Además, los vecinos alertan de una doble imposición. "Tenemos para el mismo concepto dos recibos: uno que ya pagamos en el recibo del agua y este nuevo", recuerdan desde Can Preciós.

La batalla burocrática y el Síndic de Greuges

La avalancha de quejas se ha traducido en acción. Muchos ciudadanos se han acercado a las oficinas de la Diputación de Barcelona para presentar recursos, apoyados por una recogida de firmas y formularios de queja impulsados por las entidades vecinales.

Sin embargo, el escepticismo reina entre los afectados. "Tememos que todos los recursos queden en un limbo por silencio administrativo", confiesa Eduard. Además, como advierte José Antonio, "aunque lo recurras, tienes que pagar para evitar sanciones o intereses".

El malestar es tal que el caso ya ha llegado al Síndic de Greuges. "Tuvimos una reunión en enero y nos decía que no éramos un caso aislado. Muchos vecinos y entidades del área metropolitana están planteando fórmulas para quitar o reducir estas tasas", explica el representante de Can Palmer.

Cuenta atrás para unas bonificaciones "inalcanzables"

El Ayuntamiento, consciente del rechazo que genera la medida, esgrime que ya redujo el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) en una media del 4,5% para 2026 con el fin de intentar compensar el impacto que supone. Además, la ordenanza contempla un paquete de bonificaciones de cara a los recibos de este año 2026.

Un camión de la basura en una imagen de archivo

Un camión de la basura en una imagen de archivo

Las reducciones previstas por la administración local pasan por un descuento del 40% para las personas más desfavorecidas --rentas inferiores a 600 euros al mes--.

En la vertiente medioambiental, el consistorio bonificará con un 10 % a quienes utilicen el Punto Verde Municipal un mínimo de 10 veces al año, y con un 20 % a los hogares que acrediten realizar compostaje de materia orgánica.

No obstante, el tiempo apremia y los requisitos burocráticos ahogan a muchos contribuyentes: para poder aplicar las rebajas, es necesario acreditar los supuestos antes del próximo 1 de marzo, es decir, en poco más de una semana.

"A rozar el mes de marzo y no hemos tenido explicaciones. Puede ser que nos encontremos con que no se puedan usar esas bonificaciones", alerta José Antonio, recordando que en una reunión celebrada en noviembre en el Casal de Alba Rosa, la alcaldesa se comprometió a aplicar ventajas de las que hoy, aseguran, "no vemos ápice de interés".

Ante las quejas de los comerciantes, el Ayuntamiento rectificó y aprobó una partida de 309.000 euros para los comercios con el fin de paliar el impacto del nuevo gravamen municipal.

La exigencia: rebaja del IBI y un frente común

Ante subidas de más de 100 euros de golpe, el tejido vecinal considera que estas bonificaciones son totalmente insuficientes. Su gran caballo de batalla ahora es exigir la compensación directa a través del gran impuesto local.

"Pedimos que se rebaje el IBI, ya que con los años no ha dejado de crecer", subraya Eduard.

Una persona usando los contenedores de Viladecans

Una persona usando los contenedores de Viladecans Ayuntamiento de Viladecans

Esta reivindicación no es exclusiva de Viladecans. Cientos de vecinos del área de Barcelona recogieron firmas para exigir esta misma bajada del IBI ante la nueva tasa de basuras, argumentando que "el esfuerzo no puede ser solo nuestro".

Consideran que existe una presión fiscal excesiva y piden reequilibrar el esfuerzo tributario de abonar la tasa de residuos con medidas reales, exigiendo también al consistorio de Viladecans "que se devuelva o bonifique el importe de forma inmediata a los vecinos".

Contenedores inteligentes y movilización

Mientras el ayuntamiento planifica el futuro de la recogida --con la implementación de nuevos contenedores a partir de abril de este 2026 que, en principio y según indican desde Can Palmer, no requerirán tarjeta de apertura--, los vecinos piden ser escuchados.

"Hemos mantenido reuniones con el ayuntamiento. Pedimos que haga una buena campaña, recoja propuestas y nos escuche", apuntan desde Can Preciós, quienes planean llevar sus exigencias a la próxima reunión de distrito.

Por ahora, la calle ya ha hablado. Viladecans ha sido escenario de dos manifestaciones: una en la plaza del Ayuntamiento y otra a las puertas del pleno. Sin embargo, la movilización aún no alcanza las cifras de municipios vecinos.

"Fueron unas 200 o 300 personas", calcula José Antonio, quien reconoce que "la gente se queja mucho en redes sociales, pero a la hora de la verdad hay mucho conformismo".

Un diagnóstico que comparten en Can Preciós, desde donde hacen un llamamiento a la unidad ciudadana para hacer frente al 'basurazo'. "Nos sentimos muy solos. Deberíamos hacer piña y hacer una manifestación organizada", explica