La cripta de la Colònia Güell de Antoni Gaudí Santa Coloma de Cervelló
Gijs van Hensbergen, biógrafo de Gaudí: "Su auténtica obra maestra es la Cripta Güell, el 'laboratorio' previo a la Sagrada Família"
El holandés describe al arquitecto catalán como un "genio" y pone el foco en la "profundidad intelectual" que hay detrás de toda su obra más allá de los tópicos y la turistificación de su figura
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“Gracias a Dios no soy católico”, bromea Gijs van Hensbergen. Es protestante, holandés de nacimiento. Pero es un ciudadano del mundo, especialista en Antoni Gaudí. También adora y conoce a la perfección la obra de Pablo Picasso.
Van Hensbergen habla con pausa, pero introduce todos los matices posibles. Se lo permite su español fluido. Taurus acaba de reeditar su Antoni Gaudí, una biografía, que se publicó en 2001 y que sigue siendo una de las mejores sobre el llamado “arquitecto de Dios”.
Van Hensbergen señala en esta entrevista con Metrópoli que la figura de Gaudí es única, y que Barcelona supo aprovechar muy bien el final del siglo XIX y las primeras décadas del XX.
Su posición como “segunda ciudad” permitió un estallido creativo con el modernismo, que aunó el esfuerzo de arquitectos junto con decoradores, artesanos, ebanistas, joyeros…todo un mundo de creación del que la ciudad sigue obteniendo grandes réditos: la admiración de millones de visitantes.
Gijs Van Hensbergen durante la entrevista con Metrópoli Barcelona
El biógrafo de Gaudí viene y va. Suele viajar a menudo a la capital catalana, pero se refugia en un pueblo de Segovia, en Arevalillo de Cega. Allí tiene casa y han crecido sus hijos, Enrique y Rose.
Pero también vive en Oxford, donde ejerce como historiador del arte. Como experto en gastronomía, una pasión que comparte con su mujer Alexandra Coulter, reconocida historiadora del arte, este hispanista es el ‘inglés’ de un pueblo de Segovia. Pero es holandés, un protestante que se ha adentrado por completo en el mundo de Gaudí.
En 2002 Gaudí ya era muy conocido, pero en una dimensión muy distinta a la actual, que traspasa todo tipo de límites. ¿A qué atribuye ese cambio?
Creo que por fin hemos comprendido que Gaudí no era solo una cuestión de apariencia o de formas. Detrás había un genio de la ingeniería. Con las nuevas tecnologías hemos descubierto hasta qué punto era un matemático, un físico, un arquitecto y un ingeniero extraordinario. Un auténtico adelantado a su tiempo.
Además, ahora todo el mundo habla de medioambiente, reciclaje y sostenibilidad. Y mucha gente encuentra esas preocupaciones en su obra.
Interior de la Sagrada Família de Gaudí Barcelona
¿Qué diferencia a Gaudí del resto de arquitectos del modernismo?
Picasso decía que es relativamente sencillo tener buen gusto, pero que tener mal gusto y que funcione es dificilísimo. Hablaba del kitsch. Tanto Picasso como Gaudí manejaban ese límite de una manera excepcional. Cuando alguien intenta imitarlo suele salir mal.
Siempre hay quien me dice: “Ven a mi jardín y te enseñaré mi Gaudí, mi trencadís”. Y normalmente el resultado es desastroso. Gaudí tenía un don especial. Y también supo rodearse de colaboradores extraordinarios y darles espacio para desarrollar su talento.
¿Por qué Gaudí es un icono mundial?
Creo que hay dos factores. El primero es la enorme labor de devoción que se ha hecho en torno a su figura. Quienes impulsan su canonización han trabajado muchísimo y consiguieron que el papa Francisco lo declarara venerable poco antes de morir.
El segundo factor es el extraordinario trabajo de promoción realizado por Barcelona: ha sido tan eficaz que todo el mundo quiere venir a ver la obra de Gaudí. Para muchísimos estudiantes de arte de cualquier país, la ciudad es una referencia obligada.
Detalles del exterior de la Sagrada Família Barcelona
¿Cree que Gaudí entendería la Barcelona actual y el fenómeno turístico que ha generado?
Es difícil decirlo. Creo que todos estamos un poco en shock. Tengo amigos que me dicen constantemente: “¿Qué ha pasado?”. No parece haber marcha atrás. Hemos visto estos días debates sobre cómo recuperar espacios como la Boqueria, pero me temo que es casi imposible volver atrás.
A finales de los 60 se hizo un manifiesto de arquitectos contrarios a la continuación de la Sagrada Família, donde estaban figuras como Óscar Tusquets. Con el tiempo él mismo dijo que aquello fue un error de juventud. ¿Qué ha cambiado?
En aquel momento existía una corriente que prefería dejar la Sagrada Família como una ruina monumental. Pero con el tiempo muchos arquitectos han comprendido que detrás de la fachada hay un genio absoluto. Han entendido que Gaudí no era un arquitecto de disfraces o de efectos superficiales, sino un arquitecto en el sentido más profundo de la palabra.
¿Cuál es la gran obra maestra de Gaudí?
Él no quería una arquitectura muda, quería una arquitectura que hablara. La Sagrada Família es una Biblia en piedra. Pero también lo son, a su manera, la Pedrera o la Casa Batlló. Y para mí, su auténtica obra maestra --aunque inacabada-- sigue siendo la Cripta Güell, el laboratorio de pruebas de su gran basílica.
Interior de la Cripta de la Colònia Güell Santa Coloma de Cervelló
A pesar de ser una "Biblia en piedra", hay quien sostiene que la Sagrada Família conecta con personas de cualquier religión porque los elementos más explícitamente religiosos están en las fachadas, mientras que el interior remite a la naturaleza.
Estoy de acuerdo. Gaudí tenía una enorme capacidad para observar la naturaleza. Decía que había aprendido muchísimo durante su infancia en el Camp de Tarragona, observando plantas, animales y paisajes. Cuando además crees que toda la creación es obra de Dios, esa observación adquiere un sentido aún más profundo.
Gaudí tuvo la suerte de coincidir con Eusebi Güell.
Es imposible pensar en él sin pensar en Güell. A veces casi parecen un único personaje. Gaudí viajaba poco. Apenas salió de España y sus desplazamientos fueron muy limitados. En cambio, Güell tenía negocios internacionales, especialmente en Inglaterra, y aportaba una visión mucho más cosmopolita.
Gaudí absorbía influencias de todas partes: India, África, Indonesia, arquitectura popular... Y Güell fue fundamental. Lo descubrió en la Exposición Universal de París, cuando vio algunos de sus primeros diseños. Quedó impresionado y quiso conocerlo. La relación entre ambos fue decisiva.
Cristaleras que juegan con la luz y la ventilación en la Cripta Güell Santa Coloma de Cervelló
¿Cómo se explica aquella explosión creativa de finales del siglo XIX?
Creo que existe una cierta nostalgia por aquello que sabemos que vamos a perder. La industrialización amenazaba muchas formas tradicionales de trabajo artesanal. Gaudí leía a Ruskin y a William Morris. Igual que Domènech i Montaner o Puig i Cadafalch, defendía la colaboración con los mejores artesanos del momento. Fue un instante extraordinario.
No ocurrió solo en Catalunya. También encontramos el Art Nouveau, el Jugendstil o el Liberty italiano. Alguien me dijo una vez algo muy interesante: estos movimientos suelen surgir en las segundas ciudades de los países. Glasgow, Bruselas, Barcelona... Ciudades que quieren demostrar su personalidad y singularizarse. Y Barcelona lo hizo de manera excepcional.
¿Hasta qué punto buscaba provocar?
Es una pregunta muy interesante. Era un hombre profundamente convencido de su talento. Durante años trabajó prácticamente solo en algunos proyectos, mientras muchos lo consideraban un excéntrico. Las caricaturas publicadas tras la construcción de La Pedrera eran muy crueles, para mucha gente era una broma, pero él estaba convencido de lo que hacía.
Realizó cosas que nadie había hecho antes: utilizar cuerpos reales como modelos para esculturas, reproducir animales a escala natural en las fachadas o representar toda la flora y fauna catalana en un único edificio. La ambición era enorme.
Patio interior de La Pedrera de Gaudí Barcelona
La religión marca profundamente su vida y su obra. ¿Podemos entender a Gaudí sin la etiqueta de “arquitecto de Dios”?
Sí, podemos entenderlo perfectamente como ingeniero. Cuando hablaba del arco catenario decía: “La gravedad la creó Dios”. Esa era su manera de pensar, pero su legado va mucho más allá de la religión.
A veces se olvida que también fue un gran catalanista.
Sin duda. Puig i Cadafalch y Domènech i Montaner acabaron dedicándose también a la política. Gaudí prefirió concentrarse en la arquitectura. Pero era profundamente catalanista, llegó incluso a pasar una noche en la cárcel por hablar catalán.
Detalles de la Casa Batlló de Gaudí Barcelona
¿Hay algún gran malentendido sobre Gaudí?
Sí, creo que seguimos quedándonos demasiado en la fachada. Siempre digo que hay que mirar detrás. Es como Ferran Adrià. Mucha gente piensa únicamente en las espumas o en los efectos espectaculares, pero detrás hay una formación clásica y una técnica extraordinaria. Con Gaudí ocurre exactamente lo mismo, a veces nos quedamos con el espectáculo y olvidamos la profundidad intelectual que hay detrás de toda su obra.