Un avión vuela por el espacio protegido de la Ricarda, en El Prat de Llobregat
Viladecans enfría el megaproyecto de Ciria para recalificar los terrenos agrícolas del Barça
El precandidato a las elecciones del club azulgrana ha asegurado que ha presentado un proyecto al Ayuntamiento para instalar un centro de alto rendimiento y otras instalaciones deportivas en unos terrenos que no son urbanizables y que estan protegidos como zona ZEPA
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Los terrenos del Barça en Viladecans vuelven a ser noticia. El precandidato a la presidencia de la entidad azulgrana, Marc Ciria, anunció el pasado martes, 24 de febrero, durante la presentación de su sede electoral, que quería recuperar el desarrollo urbanístico en las parcelas que el club tiene en una zona agrícola del municipio metropolitano que -- en su conjunto-- suman 55 hectáreas.
El club adquirió los terrenos en dos fases. Primero bajo la presidencia de Agustí Montal, la entidad azulgrana se hizo en la década de los años 70 con una parcela de 27,2 hectáreas en los terrenos conocidos como Els Reguerons. El objetivo de la directiva era establecer ahí la futura ciudad deportiva de la entidad, un proyecto que nunca se llegó a completar ante la imposibilidad de desarrollarlo en una zona que se declaró en 1994 como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y se protegió como parte de la Xarxa Natura 2000 por su elevado valor medioambiental.
Más tarde, Laporta compró en 2008 unos terrenos de 27,8 hectáreas al Club de Golf de Viladecans a cambio de 18 millones de euros en el Remolar, una zona natural del Delta que ha centrado el debate público sobre su proitección a raíz de los distintos proyectos de ampliación de el Aeropuerto de El Prat y la ampliación de la tercera pista.
Marc Ciria en una imagen de archivo David Rambla
El club los definió en su día como una "reserva estratégica de suelo" para construir un macrocomplejo que el propio Laporta presentó como el 'Espai del soci', un espacio que debía acoger varios equipamientos deportivos. Sin embargo, la compra generó controversia porque se trataba de unos terrenos agrícolas no urbanizables.
Durante años han estado sin un uso definido debido a las limitaciones medioambientales de la zona, ya que se tarta de terrenos naturales no urbanizables. Los terrenos comprados por Laporta durante su primera etapa incluso fueron objeto de un proceso judicial impulsado por su sucesor, Sandro Rossell, para imputarle a su junta una depreciación de 11,5 millones de euros de los terrenos. El juez José Manuel Martínez Borrego desestimo el recurso y zanjó la cuestión.
El proyecto de Ciria
El rival de Laporta, Font y Vilajoana aseguró que quería construir en los terrenos de Viladecans un complejo de alto rendimiento para ampliar las instalaciones deportivas que ya tiene tanto en Barcelona —con el Spotify Camp Nou y su entorno en Les Corts— como en Sant Joan Despí — con el complejo de la Ciutat Esportiva—. El plan incluye un espacio de medicina del deporte, nuevas instlaciones para la Masía y las distintas secciones del club y equipamientos abiertos a los vecinos del municipio.
"Queremos ampliar La Masía. Se está quedando pequeña", han confirmado desde la candidatura en conversación con Metrópoli.
Masía en una imagen de archivo
El economista aseguraba que quería "poner el patrimonio del club a trabajar" para impulsar los ingresos más allá de los días de partido, el negocio comercial y los derechos televisivos actuales. Para ello, además, ha propuesto transformar el Espai Barça en Les Corts en un gran hub que mezcle usos deportivos, culturales, gastronómicos y tecnológicos con una zona comercial y hasta con un hotel de 200 habitaciones.
Para su proyecto en Viladecans, aseguraba el candidato, ya había dado el primer paso: presentar la petición ante el Ayuntamiento para recalificar estos terrenos, en espacio agrícola, que permitiera su desarrollo urbanístico y uso deportivo. "Como socios, como propietarios, nos dirigimos e hicimos una solicitud de cambio de uso para que fuera de uso deportivo", aseguró ante los periodistas.
El Ayuntamiento enfría el proyecto
Aunque afirmó que desde el consistorio se habían mostrado "encantados" con el proyecto del líder de la candidatura Moviment 42, fuentes municipales han enfriado las espectativas, que han chocado con la realidad de unos terrenos que el club mantiene pero que tienen limitaciones por su ubicación y protección medioambiental.
Pese a que desde el Ayuntamiento han asegurado que no tienen conocimiento de ningún proyecto, desde la candidatura se han reafirmado. "El Ayuntamiento está encantado de transformar un espacio agrícola en un terreno de uso deportivo. No lo ve con malos ojos. Les gusta la idea de que el Barça ligue su nombre a Viladecans", aseguran desde Moviment 42. "Hay temas medioambientales que se tienen que mirar", reconocen.
Desde el Ayuntamiento han explicado, en conversación con Metrópoli, que se trata de un proceso urbanístico que, en caso de darse, no depende del consitorio. “El ayuntamiento no tiene competencias para modificar los usos. Compete a administraciones superiores”, han apuntado, recordando que se trata de fincas que se encuentran en un espacio natural protegido como el Delta del Llobregat.
Un avión vuela por el espacio protegido de la Ricarda, en El Prat de Llobregat
Además, señalan las mismas fuentes, el Ayuntamiento de Viladecans “no quiere entrar en un proceso electoral de un club privado”. "No tenemos nada que decir", zanjan.
La ampliación del aeropuerto
Recientemente, incluso han entrado en juego en los debates sobre las compensaciones ambientales por la ampliación del aeropuerto que ha presentado el gobierno catalán de Salvador Illa, con la polémica ampliación de la tercera pista en más de 500 metros.
Las directrices de la Comisión Europea al Govern obligaron a ampliar las hectáreas de compensación medioambiental para poder reformar la infraestructura para frenar su afectación sobre el Delta del Llobregat. Para cumplir con este requisito y alcanzar las 270 hectáreas de zonas protegidas exigidas, la Generalitat ha puesto el foco en las 55 hectáreas que el FC Barcelona posee en Viladecans (las fincas de Les Filipines Noves y Els Reguerons).
El Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecològica ya ha planteado la posible adquisición de estos terrenos al club azulgrana. Sin embargo, el Barça no tiene intención de cederlos o venderlos sin antes negociar.
De hecho, para proteger sus intereses, el club llegó a impugnar la ampliación de la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) aprobada en julio de 2024 por el gobierno de Pere Aragonès.
La Generalitat necesita esos terrenos para desencallar la ampliación del aeropuerto y cumplir con Europa, mientras que el Barça tiene la llave de unas fincas estratégicas que, irónicamente, tienen la calificación de suelo natural no urbanizable, lo que impide cualquier tipo de edificación propia.