Tania Álvarez durante su entrevista con Metrópoli
Tania Álvarez, de tocar la cima en Nueva York a retirarse del boxeo: "Durante meses no he podido ni ponerme los guantes"
La primera española en pelear en el Madison Square Garden y tricampeona de Europa relata el colapso mental, la ansiedad extrema y la falta de apoyo que la han obligado a alejarse del ring a sus 23 años mientras intenta rehacer su vida lejos de la presión del cuadrilátero
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Tania Álvarez (Torrelles de Llobregat, 2002) ha escrito su nombre en la historia del boxeo español. A sus 23 años, la púgil catalana ostenta un hito inédito en el deporte femenino de nuestro país: es la única boxeadora española que ha pisado la lona del Madison Square Garden de Nueva York.
Se trata del templo mundial del boxeo, el mismo cuadrilátero que encumbró a leyendas de la talla de Muhammad Ali, Joe Frazier o Sugar Ray Robinson. Un Olimpo reservado para unos pocos elegidos que, hasta su llegada, en España habían alcanzado referentes masculinos como el pionero Paulino Uzcudun o, más recientemente, Sandor Martín (2022) y Carlos Ramos (2023).
Pero la huella de la deportista del Baix Llobregat va mucho más allá de la meca neoyorquina. Apodada sobre el ring como 'La Violencia', Álvarez atesora tres campeonatos de Europa en el peso supergallo, convirtiéndose en la más joven en lograr esta hazaña.
Tras coronarse reina de Europa en abril de 2024 al derrotar a Maria Cecchi, demostró su absoluta hegemonía revalidando el cinturón de la European Boxing Union por partida doble en 2025, superando a Odelia Ben Eriim y Katie Healy.
La boxeadora Tania Álvarez en una imagen durante su entrevista con Metrópoli
Sin embargo, tocar el cielo deportivo tiene a veces un precio invisible. Tras su última defensa europea en abril de 2025, y justo cuando arrancaba la preparación para asaltar su cuarto título consecutivo, algo cambió.
En la cima absoluta de su carrera, Tania decidió bajar los guantes y parar. "Cada vez era más presión y más exigente", confiesa la boxeadora en una entrevista concedida a Metrópoli. "Empezó a explotar todo", relata, visibilizando la cara más dura, silenciosa y humana de este deporte. "Al principio fue algo que disfruté. Pero llegó un punto que necesitaba parar un poco. He estado nueve años sin parar nada", añade.
Aislamiento y ansiedad
La boxeadora asegura que su último título europeo fue el que le rompió a nivel interno. "Terminaba un campeonato y ya tenía que empezar otra preparación. Era mucha caña", explica. "Después del último campeonato pedí hacer unas vacaciones para estar con la familia, amigos, viajar...", recuerda.
Sin embargo, nunca pudo tener ese pequeño descanso que tanto deseaba para recuperarse no solo a nivel físico, sino mental. "A raíz de ahí empecé a obligarme a ir a entrenar. No me apetecía ir", explica. Al mismo tiempo, asegura, la cabeza le empezó a presionar. "Lo empecé a hacer todo por obligación. Pensaba 'no puedo fallar, ya soy campeona de Europa y no puedo parar"".
La preparación entre campeonatos es lo que más le costaba. Según explica Álvarez, dedicaba todo el día a entrenar. "Entrenábamos de lunes a sábado. Había un entreno por la mañana de entre dos y tres horas de boxeo, y por la tarde el cardio y las pesas. Desde que me levantaba por la mañana hasta la noche, mi vida era estar pendiente del boxeo", recuerda. Además, Tania debía compaginar todo ello con trabajar limpiando casas.
Tania Álvarez durante su entrevista con Metrópoli
Lo más difícil, asegura, era el aislamiento de los últimos tres meses antes de la competición. "Me iba yo sola a un apartamento al lado del gimnasio para concentrarme solo en la preparación. Renuncié a muchos planes y entré en una rueda en la que no podía parar", sostiene.
Colapso
La situación le llevó a un colapso total. "Entré en un bucle en el que empecé a tener mucha ansiedad", recuerda. Todo estalló en junio del 2025, cuando tomó la decisión de parar con el objetivo de recuperar su salud mental. "Exploté. Tenía sensación de ahogo, que no podía seguir", relata.
El peso y la estricta dieta también influyeron en su decisión. "En las dos últimas preparaciones lo pasé mal. Me mareaba y me desmayaba. Sufría mucho por el peso y a nivel mental eso repercute", explica la boxeadora.
El punto de no retorno se materializó durante un control rutinario. Al notar que su cuerpo estaba reaccionando al estrés y al mal descanso, subiendo de peso, se plantó de forma definitiva: "Ahí fue cuando dije: 'no me quiero pesar más, no quiero volver a esto'".
Inmersa en una rueda sin freno y lidiando con la frustración de buscar sponsors que nunca llegaban, el rechazo hacia el deporte se volvió incontrolable. "Pensaba en ir a entrenar, en pisar el gimnasio, y me entraban hasta ganas de vomitar", rememora con crudeza. Fue entonces cuando comprendió que el precio de estar en la cima había sido demasiado alto.
Tania Álvarez en una imagen de archivo Barcelona
El histórico combate en el Madison
El 4 de febrero de 2023, con tan solo 21 años, la del Baix Llobregat escribió su nombre en la historia del deporte español al convertirse en la primera boxeadora española en pelear en el Madison Square Garden de Nueva York.
Del combate guarda una experiencia "buenísima", aunque reconoce que también le ha pasado factura pelear en el gran escenario mundial del boxeo a tan temprana edad. "Muchas veces siento que no estoy haciendo lo suficiente por haber vivido algo tan grande en tan poco tiempo", asegura.
"Por un lado, es muy positivo por todo lo que me aportó. Por otro, el listón ha quedado muy alto", añade. Pese a ello, no se arrepiente. "Lo disfruté muchísimo. Tenía que pasar y es lo que me ayudó", sostiene.
"No he podido ponerme los guantes"
Pasados 10 meses de la decisión que ha marcado su hasta ahora corta carrera, Álvarez asegura que sigue trabajando con psicólogos para recuperar su salud mental. Aunque reconoce que la constante ansiedad ha desaparecido y vuelve a tener ilusión por el día a día, admite sentirse todavía "muy perdida" en cuanto a su futuro.
El nivel de exigencia y presión al que estuvo sometida la llevó a desarrollar un profundo rechazo hacia su propia disciplina: "Durante meses no he podido volver a pisar un gimnasio de boxeo ni ponerme los guantes", confiesa. Hoy en día se permite entrenar de vez en cuando si le apetece, pero descarta de forma tajante cualquier posibilidad de volver a competir de forma inmediata.
Tania Álvarez, durante uno de sus entrenos en una imagen de archivo Barcelona
En este proceso de reconstrucción personal, Tania ha buscado refugio en nuevas rutinas que le permiten reconectar consigo misma de una forma más sana. Ha abierto un centro de pilates junto a su madre en Castellbisbal, una práctica que le ha resultado clave para aprender a controlar la respiración y mantener a raya la ansiedad.
Además, está aprovechando su tiempo para probar todo aquello que el rigor del deporte profesional le impedía, desde bailar salsa y heels --baile en tacones-- hasta experimentar con las artes marciales mixtas (MMA).
Falta de apoyos
Pero la decisión de retirarse para recuperarse a nivel mental no se la tomó todo el mundo igual. "Hubo gente que lo entendía y me apoyaba, que veía cómo yo estaba y me recomendaba tomarme un tiempo para decidir bien qué es lo que quería hacer".
Otros, en cambio, no lograron comprender su postura. "Hubo gente que no lo entendió, que me decía: '¿Cómo puedes estar así si lo tienes todo, si eres tricampeona de Europa, si estás en este nivel en el que la gente te apoya'", recuerda la boxeadora. Para muchos de ellos, resultó imposible ver el alto precio personal y físico que la púgil estaba pagando por mantenerse en la cima del boxeo continental.
Tania Álvarez en una imagen de archivo Barcelona
Esta soledad y falta de comprensión también la sintió a nivel institucional. Al ser preguntada por el respaldo de las administraciones públicas, la boxeadora es tajante: durante sus años de éxito el apoyo real fue prácticamente nulo. "Lo único que había tenido eran bolígrafos. La típica foto de felicidades y poco más", lamenta.
Proyectos actuales
A día de hoy, Álvarez se encuentra en pleno proceso de reconciliación con la comida y con su propio cuerpo, trabajando para liberarse de la tiranía de la báscula y dejar atrás las secuelas de los estrictos cortes de peso.
Lejos de quedarse estancada, la tricampeona está canalizando toda esta travesía a través de dos grandes proyectos que la mantienen enfocada. Por un lado, está escribiendo un libro junto al escritor José Antonio Capell para relatar su historia.
Por otro lado, continúa inmersa en la grabación de un documental sobre su retirada y la importancia crucial de la salud mental en el deporte de élite cuando la cabeza te obliga a parar.