Una de las trampas caseras para ratas de la comisaría de la Policía Municipal de Terrassa
Agentes de la Policía Municipal de Terrassa denuncian graves deficiencias en su comisaría: ratas, goteras e intrusos
El sindicato SIP-FEPOL ha puesto de manifiesto las carencias de las dependencias policiales, con trampas caseras que los policías elaboran para cazar a los roedores
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Goteras cuando hay un episodio de fuerte lluvia y una plaga de ratones. Son algunas de las condiciones con las que trabajan los agentes de la Policía Municipal de Terrassa, según ha denunciado el sindicato SIP-FEPOL .
Los policías han difundido diferentes comunicados las últimas semanas en los que exponen su "decadente" situación laboral: "El alcalde ha sido informado y todo sigue igual", ha añadido a Metrópoli uno de los portavoces del sindicato, Justiniano Villarán.
Una de las trampas caseras para ratas de la comisaría de la Policía Municipal de Terrassa
Trampas y motos defectuosas
En la misma línea, los afectados aseguran que "entre ratas y goteras, la comisaría está llena de atracciones" y han compartido fotografías en las redes sociales en las que muestran las trampas caseras que ellos mismos elaboran para cazar a los roedores.
Los agentes también han denunciado el estado de las motos que hacen servir quienes patrullan en vehículo las calles de Terrassa: "Redujeron los efectivos de la policía de barrio, les bajaron el sueldo, quitando factores, y ahora están comprando las motos más baratas. Se les caen hasta los frenos", ha expuesto el sindicato.
Motos defectuosas de la Policía Municipal de Terrassa
Brecha de seguridad
Por si fuera poco, los policías también aseguran sufrir una importante brecha de seguridad en dependencias policiales. "Se nos cuela gente sin que nos demos cuenta". Hasta el punto, ha explicado Villarán, de que una administrativa de la policía sufrió un intento de agresión por parte de una individua que accedió sin permiso al recinto.
Trampas caseras para ratas en la comisaría de la Policía Municipal de Terrassa
Por el momento, los afectados no han visto sus peticiones atendidas, dicen, y esperan que el alcalde, Jordi Ballart, atienda pronto sus necesidades.